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Discamino se suma a Moaña para exigir la humanización de las carreteras generales

Usuarios de Discamino en una ruta por el centro urbano de Moaña. | SANTOS ÁLVAREZ

La postura del Concello de Moaña aceptando el ofrecimiento de la Xunta de Galicia para asumir los tramos urbanos de las dos carreteras generales que atraviesan el municipio (PO-551 y PO-313) encontró esta semana el respaldo de la asociación viguesa de deporte para discapacitados, Discamino. El concejal de Mobilidade, Rodrigo Currás, logró sumar a su voz la del fundador de la asociación y policía local de Vigo Javier Pitillas. Reconoce el fuerte vínculo de Discamino con el Concello de Moaña, pues esta asociación, sus voluntarios y sus bicicletas adaptadas participan tanto en la Festa da Bicicleta que recorre anualmente el casco urbano como en las salidas inclusivas que organiza la concejalía de Mocidade y que consisten en rutas de senderismo.

Por ello, esta asociación suma su voz a la exigencia del Concello de que la Xunta acometa una humanización de todos los tramos urbanos de las dos carreteras para después traspasar su titularidad a la administración local. El mal estado de las aceras, con numerosos hundimientos señalizados con conos, barreras arquitectónicas y falta de espacio para el paso de sillas de ruedas, lleva a Discamino a defender “una solución urgente. Queremos que se arreglen y que todo el mundo tenga la oportunidad de utilizar estos espacios para peatones en Moaña. Pedimos una solución lo más pronto posible”.

Desde el bipartito, Rodrigo Currás insiste en que la mejora de los tramos urbanos puede acometerse por fases “e iríamos asumiendo cada tramo humanizado. Entendemos que es bueno para todos, porque la Consellería de Infraestruturas también se libra después del mantenimiento de grandes tramos de las carreteras. Pero para asumirlo tienen que estar debidamente humanizadas y adaptadas a las nuevas normativas de accesibilidad”, insiste. Desde hace años el gobierno local e incluso el pleno de Moaña con acuerdos unánimes solicitan a la Xunta la mejora de las aceras de las dos carreteras generales, alertando de tramos muy deteriorados y con socavones como en la zona de A Porta do Sol, en la parroquia de Meira.

Currás reconoce el “agradecimiento” de las obras que Infraestruturas está acometiendo en el Tramo de Concentración de Accidentes (TCA) de Domaio, a las que se sumará la construcción de una nueva senda peatonal. También aplaude que se vaya a mejorar la seguridad vial en el TCA de Tirán. Sin embargo, asegura que para los tramos urbanos el tratamiento debe ser distinto. “Aspiramos a que dejen de ser simples carreteras para darle el tratamiento de una avenida, bulevar o calle urbana”.

Por ello reclama una humanización por tramos “que incluya también una mejora del firme y de las canalizaciones. Lo que no podemos hacer es asumir unas vías que requieran obras en un par de años”, concluye.

Los tramos urbanos que el Concello aspira a asumir abarcarían la Avenida da Xunqueira y todo el centro de Meira hasta el cruce de bajada a O Latón; todo el tramo urbano de Tirán; y el tramo urbano de Domaio entre la farmacia y el cementerio de la parroquia, en lo que corresponde a la PO-551.

En cuanto a la PO-313, el Concello está dispuesto a asumir la titularidad y el mantenimiento del tramo entre la rotonda del Portal do Almacén y el cruce de A Porta do Cego, previa humanización de un trayecto con aceras muy deterioradas, en el barrio de Quintela.

Límite de velocidad

El ofrecimiento de cesión de estas carreteras desde la Xunta y la postura favorable del Concello saltó a la luz en el mes de noviembre, cuando el bipartito propuso a la Xunta reducir la velocidad de estos tramos urbanos a 30 kilómetros por hora. Desde el ejecutivo gallego explicaron que esta limitación no es posible mientras las carreteras mantengan el carácter de travesías.

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