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Faro de Vigo

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Salgado reivindica el uso del chaleco salvavidas tras el naufragio de Rodeira

El portavoz del Grupo de expertos del Sistema Mundial de Socorro asegura que mueren más hombres en la costa que en alta mar

Remolque de la lancha naufragada en Rodeira. | // FDV

El naufragio en la madrugada del pasado martes frente a la playa de Rodeira, en Cangas, de una lancha de bajura que recogía las nasas de nécora, cuyos dos tripulantes salvaron la vida llegando a nado y con ayuda de dos capachos, hasta la orilla, ha destadado el malestar del portavoz del Grupo de expertos no gubernamentales del Sistema Mundial de Socorro, Antón Salgado, marino mercante retirado, que lleva años reivindicando la seguridad en el mar. Asegura que este grupo de expertos denuncia de forma reiterada la “minusvaloración de los subsistemas y métodos el Sistema Mundial de Socorro en la flota de bajura y “la minusvaloración del chaleco salvavidas”. Añade que las Capitanías Marítimas están obligadas a emitir una alerta rápida para exigir el uso de los chalecos salvavidas a bordo y que pese a las constantes denuncias de este Grupo de expertos “nada se ha hecho por investigar, aprender o corregir las deficiencias o irregularidades detectadas o cometidas”. Confirma que de orilla de playa a tres millas es el capitán marítimo quién decide los equipos de salvamento que una embarcación debe llevar a bordo.

Añade que la Comisión de Investigación de Siniestros Marítimos, dependiente del Ministerio de Fomento, “lejos de activar la preceptiva alerta rápida para advertir a la flota pesquera de los riesgos asumidos por la minusvaloración del chaleco salvavidas, continúa con su consabida autocomplacencia como consecuencia de su falta de independencia funcional”.

Recuerda que en 2015, el Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga) puso en marcha una campaña para sensibilizar a los trabajadores del mar sobre el uso de este chaleco con el fin de prevenir riesgos laborales en el sector pesquero. La campaña la presentó entonces la directora xeral de Traballo, Carmen Bouso, en Baiona, y en el acto anunció el reparto de más de 11.000 documentos de material informativo en los concellos, cofradías, centros de salud, casas de cultura, lonjas, pescaderías y farmacias sobre su correcto uso y para trasladar la importancia de utilización del chaleco salvavidas. El programa se completaba con 18 cursos prácticos de formación sobre actuación en caso de accidente.Antón Salgado asegura que este tipo de iniciativas se llevaron a cabo también en Asturias y Cantabria y que la potenciación de la seguridad de la vida humana en el mar fue aprobada en el Congreso de los Diputados tras la subcomisión de investigación del Prestige. Los conceptos respecto a la utilización de estos chalecos “también fueron aprobados en el Congreso una vez se investigaron los siniestro de los pesqueros Siempre Casina, O Bahía y Nuevo Pilín”. Añade que a raíz de estas iniciativas, el Instituto Social de la Marina realizó una costosa campaña llamada “Amárrate a la vida” por distintos puertos españoles “resultando un fiasco por la falta de asistencia” y que la conclusión de distintos inspectores internacionales en congresos y conferencias, es de “desprecio de la cultura de la seguridad marítima”.

Por otra parte, añade también que en abril de 2007 hubo una resolución de la Capitanía Marítima de Vigo que fijaba los equipos radioeléctricos que debían llevar las embarcaciones de pesca litoral, pasaje y recreo, que potenciaba el uso de los equipos de VHF fijos por su mayor fiabilidad y alcance frente a los portátiles, así como evitar la proliferación de radiobalizas por los problemas que generaría su uso indebido o su activación accidental. Este grupo, añade, siempre consideró un atentado esta resolución y recuerda que las estadísticas reflejan que mueren más hombres en la costa que en alta mar.

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