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Faro de Vigo

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Los efectos de la borrasca Barra

"Utilizamos los capachos de flotador para llegar a nado a Rodeira"

El marinero Francisco Rodríguez, en primer término, cuando remolcaron la planeadora en Rodeira.

Cristian Couso tiene 32 años y es percebeiro desde hace 12 o 14. Por eso que sabe enfrentarse a la dureza del mar como lo hizo en la madrugada de ayer cuando con el marinero Francisco Rodríguez, de 38 años y curtido en el naval, volcaron en la lancha “Los dos hermanos” en la que faenaban a la nécora y camarón. “Nunca hay que pelear contra el mar, en una situación como en la que nos vimos hay que tranquilizarse y el mar te tiene que ayudar”, aseguraba ayer Cristian después del naufragio, en una jornada marcada por los efectos de la borrasca Barra.

Ambos marineros, vecinos de Moaña, salvaron la vida nadando hasta la playa de Rodeira, con el viento a su favor. Estaban a unos 600 metros de la costa, frente al muelle viejo de la Garita, por donde sale la lancha de pasaje. Eran las cinco de la madrugada. Sabían que venía un temporal pero habían calculado que a las cuatro de la mañana ya habrían acabado de recoger las nasas. Las ventas son buenas por la cercanía de la Navidad.

Sin embargo, el fuerte viento y el oleaje hicieron que la jornada se retrasara y que la borrasca Barra cayera sobre ellos. Una ola grande inundó la lancha, de 5,57 metros de eslora. Cristian Couso, que es el patrón de “Los dos hermanos”, pidió al marinero que empezara a achicar, pero el agua siguió entrando hasta que vio cómo la proa de la embarcación empezó a hundirse. Pidió al marinero abandonarla y ya en el agua vieron cómo la lancha volcó y quedó con la quilla para arriba.

La planeadora "Los dos hermanos" en el varadero del puerto de Cangas tras ser remolcada. Gonzalo Núñez

Cristian asegura que lo primero que pensó fue en decirle al marinero que se sacara las botas porque si se llenaban de agua, ambos se iban al fondo. Todo fue rápido. Sin botas, el patrón se subió a la lancha volcada, pero pronto se echó al agua para seguir al marinero que quería nadar hacia la costa. Cristian asegura que Francisco es un gran deportista, está muy fuerte, lleva toda la vida en el sector del metal “y salté con él”. Recuerda que cerca de ellos apareció una bota, e intentaron convertirla en un flotador, doblándola por el gemelo; aunque al poco tiempo vieron unos capachos flotando y los cogieron. “Los utilizamos de flotador con la burbuja de aire”.

“No me dejaba solo”

El patrón reconoce que si no llega a ser por los capachos, hubieran tenido más difícil llegar a la orilla. Tardaron unos 20 minutos y recuerda que Francisco no le quitaba ojo, paraba para esperarle: “No me dejaba solo”, recuerda también muy agradecido y horas después del gran susto que pasaron ambos.

Aquellos veinte minutos nadando se hicieron eternos. Pero lograron pisar tierra firme. Ya en la playa caminaron descalzos por el paseo de madera de Rodeira hasta el cuartel de la Guardia Civil, frente a la misma playa, en donde les dieron mantas y un café y desde donde llamaron a sus familiares para contar lo ocurrido y que estuvieran tranquilos, que habían logrado salvar la vida. Cristian reconoce que ha sido la primera vez que sufre un naufragio y prefiere huir de protagonismos porque asegura que, al fin y al cabo, ocurrió en Rodeira.

Remolque de la embarcación a tierra.

A las nueve de la mañana volvían a la playa de Rodeira para recuperar la lancha, que seguía volcada. Lo hicieron con la ayuda del “Aduaneira”, que la remolcó hasta el varadero del puerto de Cangas. Por la tarde también regresaban hasta la playa por si el mar hubiera arrastrado restos de lo que quedó en la embarcación. En el fondo del mar sigue el centenar de nasas de “Los dos hermanos”.

En el “Aduaneira”, del patrón José Manuel “Cachi”, el marinero de a bordo Manuel Fernández asegura que ayer por la mañana el viento que sopló fue tan grande que ellos que estaban faenando entre Moaña y Vigo no pudieron retornar a Cangas y buscaron cobijo en Moaña.

Los otros efectos de la borrasca

La borrasca Barra se dejó sentir con fuerza durante toda la mañana y hasta las cuatro de la tarde.

Contenedor tirado por el viento en la bajada a Udra, en Beluso. G.N.

Pese al mal estado del mar, no toda la flota amarró. En Cangas trabajaron algunos barcos del erizo, navaja, marisqueo y del enmalle, con la centolla. En Bueu también salió la flota del enmalle que largó el aparejo en las zonas de más abrigo y en Moaña trabajaron nueve barcos del marisqueo en la zona de Tirán.

Lavadero anegado de Fontecan, en el centro urbano de Moaña. G.N.

En tierra, la borrasca Barra provocó inundaciones de calzadas. En Bueu cayó un poste de luz y de telefonía en el lugar de Castrelo, número 52. El poste fue retirado por los bomberos. También hubo inundación de un bajo de una casa en As Meáns y contenedores movidos por el fuerte viento.

Poste caído en el lugar de Castrelo, en Bueu. | Fdv

Clientes sin poder salir de un restaurante en Domaio

Las inundaciones fueron las principales incidencias de la borrasca Barra en Cangas y en Moaña. Protección Civil de Cangas atendió alertas por acumulación de agua en la calzada de la avenida de Lugo, en donde levantó arquetas y reguló el tráfico; también en el acceso a A Rúa, en la calle David Cal, en O Hío; cerca de la fábrica de Ameixide y retiró escorrentías de tierras en la carretera a Donón.

Camino anegado a un restaurante en Domaio. Fdv

En Moaña la Policía Local acudió a Domaio por la llamada del propietario de un restaurante ya que los clientes no podían salir por la inundación del vial y tuvieron que hacerlo por el muro encima de la playa. También acudió la patrulla por inundación a la PO-313 en la incorporación a la Autovía y a Fontecan al quedar anegado el lavadero.

Protección Civil en la calle David Cal en O Hío. G.N.

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