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Faro de Vigo

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El Concello entiende que Costas no legalizará la terraza del Marusía

La terraza del Marusía durante el cierre de locales por la pandemia.

La histórica terraza del Restaurante Marusía de Moaña, que se levanta elevada sobre la playa de O Con, está en riesgo muy alto de desaparecer. El actual propietario del establecimiento lamentaba esta semana que Costas le obligue a retirar la plataforma antes de mediados de diciembre, al imponer una resolución que data de 1995 pero que de momento se había conseguido frenar. Esta terraza es un elemento histórico, con más de 40 años de existencia y que fue inmortalizada por el escritor Domingo Villar en la novela “O último barco”, por cuyas localizaciones el Concello organiza sus rutas literarias.

Ante esta situación la propia alcaldesa, Leticia Santos, se dirigió al Servicio Provincial de Costas en Pontevedra para interesarse por el futuro de la terraza. Ante la respuesta recibida, la regidora no es muy optimista “porque hicieron referencia a que se trata de un expediente de los 90 y parece que no hay opción de legalizarla y obligarán a desmontarla”, explicó.

Además de la pérdida en el perfil litoral de Moaña, desde el restaurante lamentan que no podrán contar con terraza, en donde ubicaban la mayor parte de mesas del negocio. Tratan de que el Concello les aporte una solución que podría pasar por utilizar parte del nuevo aparcamiento en superficie abierto al lado de la calle José Costa Alonso, y que todavía está vallado al no ser recibido de momento por la administración local.

En el pasado mes de marzo Costas había endurecido su postura obligando ya a la retirada de la terraza, pero aceptó aguardar a que pasara el verano ante la necesidad de que los bares y restaurantes cuenten con espacios al aire libre para reducir el riesgo de propagación de la pandemia de COVID-19. Paradójicamente, ahora el desmontaje puede llegar con Moaña inmersa en la sexta ola del virus y en una situación sanitaria bastante delicada, lo que también jugará en contra del restaurante que durante al menos cuatro décadas sirvió a los clientes que se sentaban en esta terraza con la ría de Vigo de fondo.

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