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Costas pone la "piqueta" sobre la terraza del Marusía

Marco Antonio Pérez, ayer, en la conocida terraza del Restaurante Marusía. | SANTOS ÁLVAREZ

La terraza del Restaurante Marusía, en Moaña, pilotada sobre la playa de O Con y con la ría de Vigo de fondo, es un elemento histórico del perfil costero moañés, hasta el punto de que forma parte de las rutas literarias que organiza el Concello de Moaña por las localizaciones que aparecen en el libro de Domingo Villar “O último barco”, ambientado sobre todo en la parroquia de Tirán. Ahora esta terraza está en peligro inminente de desaparición, y es que el Servicio Provincial de Costas obliga a sus dueños a levantarla antes de mediados del presente mes de diciembre. La terraza cuenta con más de 40 años de historia y el responsable del establecimiento desde 2013, Marco Antonio Pérez, lleva meses intentando buscar una salida legal para no tener que desmontarla, aunque no es optimista al respecto.

El responsable explica que existe una resolución de Costas que obliga desde 1995 a retirar esta terraza, pero los propietarios históricos del local llegaron a un acuerdo verbal para mantenerla, “aunque nunca hubo nada por escrito”. El pasado mes de marzo Costas endureció su postura “y nos obligaba ya a levantarla”, sin embargo este departamento entendió el momento de pandemia y el riesgo de tener que atender a los clientes en el interior “por lo que pudimos mantenerla abierta todo el verano, pero ahora nos dicen que debemos desmontarla este mes”, lamenta Marco Antonio Pérez.

Desde el establecimiento, acudieron al Concello para intentar una mediación sin que de momento esté dando sus frutos. También están tratando de buscar un resquicio legal con ayuda de un abogado para que se caduque la resolución del 95. Al margen de que la villa pierda una terraza histórica, para el local también es un palo económico. “En el interior tenemos unas cinco mesas. La terraza cuenta con más mesas que dentro y, al ubicarse delante de la calle José Costa Alonso apenas tiene margen.

“El aparcamiento que se habilitó en el entorno todavía no está cedido al Concello y no lo podemos usar. La única salida sería poner dos mesas pequeñas, los días que no llueva, pegadas a la fachada para tomar un café. Pero la esencia del Marusía es la terraza, además de ser el 90% de su negocio”, lamenta Marco Antonio Pérez.

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