Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

A subasta por más de 2 millones nueve chalés inacabados y okupados en Cangas

Chalés ubicados nada más pasar la curva del pabellón de O Gatañal, que nunca acabaron de construirse, frenados por la crisis del ladrillo. | // GONZALO NÚNEZ

El comportamiento de un mercado inmobiliario al alza se antoja el entorno adecuado para que La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), también conocida como banco malo, haya puesto su punto de mira en Cangas. La pasada semana se daba cuenta de que la Sareb sacaba a subasta los terrenos que Vicalia tenía en Cangas, en un expediente abierto por el Juzgado de Instrucción Número 3 de Cangas, por 800.000 euros. Ayer se confirmó que está en trámite, también, la subasta para hacerse con nueve chalés que están abandonados en Darbo, pasando la curva de O Gatañal, donde viven algunos okupas. Siempre fueron un objetivo de este movimiento. De hecho, la Policía Local de Cangas frenó un intento de okupa en uno de los chalés en abril de 2016.

También es el Juzgado de Instrucción Número 2 de Cangas quien abrió la puja y lo hace por un importe de 2.046.563,84 euros de principal más 613.950 euros que se calculan para intereses. Los nueve chalés eran propiedad de Unifamiliares Morrazo S.L. y se ubican dentro de la finca denominada Granja de Tobal. Muy cerca de estos chalés a medio construir se encuentran otros, en los que en 2007 Resistencia Galega colocó una bomba casera. La subasta electrónica se abrió a partir del día siguiente de la publicación del edicto en el Boletín Oficina del Estado.

En la documentación se hace mención a la existencia de ocupantes en el inmueble. Se dice que la “la situación posesoria de la finca, que consta en el expediente judicial, es informar a la oficina judicial que ha señalado la subasta si hay otras personas que ocupen el inmueble. Deberá identificarlas a fin de que se les pueda notificar la existencia de procedimiento de ejecución y puedan presentar en el plazo de 10 días ante la oficina judicial que ha señalado la subasta los títulos o documentos que justifiquen su posesión.

Los chalés de Darbo son uno de los símbolos de la crisis del ladrillo, esa que en 2008 acabó con las constructoras de Cangas. Son parte de ese paisaje de tierra quemada, urbanizaciones a medio construir, a las que las empresas no daban salida ante la falta de demanda y que ahogaron los préstamos hipotecarios.

Pasados trece años de la gran crisis de la construcción que hizo explotar la burbuja inmobiliaria, el Sareb aprovecha ahora, que el mercado inmobiliario emerge, incluso a pesar de la pandemia, para sacar a subasta y obtener un dinero que hace tan solo un par de años no conseguiría. En la actualidad, en Cangas hay demanda de pisos y viviendas, pero no hay oferta. Los expertos señalan que el valor de subasta de los chalés de Darbo es demasiado elevada para adjudicarse en esta primera subasta. Aseguran que corre el riesgo de que quede desierta en este primer intento. También apuntan que no hace mucho que existió sobre esos chalés una oferta de alrededor de medio millón de euros que no salió adelante por muy poco. La situación de los chalés los hace apetecibles. Claro que va a depender de cómo se reconstruyen las ahora deterioradas viviendas, abandonadas y okupadas. Los nuevos propietarios tendrán también que gestionar el desalojo de los okupas. Los vecinos de la zona denunciaron en varias ocasiones esta situación.

El Sareb sigue su caminar por Cangas, recordando una crisis que se llevó por delante a empresarios y a obreros. Pero estas subastas de activos que tiene el Sareb puede reactivar un sector, que está ahora asomando la cabeza.

En 2019, el juzgado de Cangas sacó a subasta las fincas del gran aparcamiento de Altamira, en la Unidad de Actuación Número 5, por un importe de 15 millones de euros. El desarrollo de esta zona está pendiente de la aprobación de un Plan Especial de Reforma Interior (PERI), ya que el que se hizo fue tumbado por los tribunales de justicia. Uno nuevo llevaría tiempo y tendría que contar con la aprobación del Concello, así que el aparcamiento de más de 800 plazas que ahora mismo ocupa esta superficie no peligre demasiado. Curiosamente, el PERI fue tumbado por los tribunales por algo tan nimio como no haber dejado el número de viviendas de protección suficientes.

También resta valor al mercado los pisos de la Plaza de A Palma, pendientes de salir también a subasta, el hecho de que ahora mismo sea una construcción ilegal, aunque se trata de pisos muy condicionadas.

Compartir el artículo

stats