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Histórica operación antidroga en la Ría de Aldán

La Fiscalía pide 13,5 años y 600 millones de multa para los siete acusados del narcosubmarino

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El narcosubmarino, una vez izado al puerto de Aldán, en la noche del martes 26 de noviembre de 2019. GONZALO NÚÑEZ

Dentro de apenas veinte días se cumplen dos años de uno de los hitos en la lucha antidroga, no solo en España sino en toda Europa: la interceptación de un narcosubmarino cargado de cocaína procedente de Sudamérica y que concluyó su travesía en la playa canguesa de O Foxo, en la Ría de Aldán. A punto de cumplirse ese segundo aniversario la Audiencia de Pontevedra acaba de fijar la fecha para el juicio, que se desarrollará en cinco jornadas: del 13 al 17 de diciembre en la sección segunda. Un proceso en el que los siete acusados se enfrentan a una petición de trece años y medio de cárcel y a una multimillonaria indemnización económica: dos multas conjuntas de 300 millones de euros, el equivalente a cien mil millones de las antiguas pesetas.

La Fiscalía acusa a los siete implicados de un delito contra la salud pública, en el que concurre el subtipo “superagravado de extrema gravedad” debido a la cantidad de droga aprehendida y al uso de un narcosubmarino para su transporte, un tipo de embarcación que se utiliza por las redes internacionales de narcotráfico. Según el escrito del ministerio fiscal, la cuantía intervenida asciende a algo más de 3 toneladas de cocaína, repartidas en más de 3.000 tabletas, y con un valor estimado superior a los 123 millones de euros.

El alijo del narcosubmarino de Aldán: 4,5 toneladas de cocaína

El alijo del narcosubmarino de Aldán: 4,5 toneladas de cocaína Santos Álvarez / FdV

Los siete detenidos en esta operación son dos ciudadanos de nacionalidad ecuatoriana –Luis Tomás Benítez Manzaba y Pedro Roberto Delgado Manzaba– y el resto son gallegos: Agustín Álvarez Martínez (Vigo), Iago Serantes Pérez (vigués y con domicilio en Palma de Mallorca), Enrique Carlos Serantes Giráldez (vigués y padre del anterior), Iago Rego Rosede (vigués y con domicilio en Lleida) y Rodrigo Hermida Movilla (natural de Santiago y con domicilio en Vigo). Los dos ecuatorianos y Agustín Álvarez son los tres tripulantes que iban a bordo del narcosubmarino y están en prisión preventiva desde noviembre de 2019. El resto presuntamente se encargaban de la operación de desembarco de la droga y varios de ellos están en situación de libertad condicional.

La investigación apunta que con toda probabilidad el narcosubmarino salió de algún lugar de la costa de Brasil. Entre la documentación que obra en el sumario hay un informe de las autoridades brasileñas, que confirman la entrada en el país de Luis Tomás Benítez Manzaba a través del aeropuerto de Manaos el 13 de septiembre de 2019, así como el pasaporte de Agustín Álvarez, con fecha de entrada en Brasil el 25 de octubre de 2019. Justo un mes antes de que el narcosubmarino encallase ante la playa de O Foxo, en O Hío.

La Guardia Civil, tras el estudio e inspección del semisumergible, pudo constatar que se trata de un artefacto autopropulsado que no dispone de la capacidad para sumergirse completamente, sino que está diseñado para navegar entre aguas. De este modo se dificulta su detección porque la mayor parte del casco sí permanece sumergida. Tan solo sobresalen de 15 a 25 centímetros por encima de la superficie del mar, sin contar con la torreta situada en la cabina de mando, de unos 35 centímetros.

El examen detalla que el semisumergible disponía de un dispositivo de escape húmedo para impedir la detección térmica y un silenciador para minimizar el ruido de los gases de escape. Para su propulsión disponía de un motor diésel con seis cilindros en línea y una potencia estimada de 240 caballos. Su capacidad de carga de combustible era de 20.000 litros, lo que “le permite realizar grandes travesías sin repostar”. Los investigadores, tal como se recoge en el escrito de Fiscalía, calculan que disponía de autonomía suficiente para navegar 5.000 millas náuticas a una velocidad de 10 nudos. En esa inspección se constató que el motor rozaba las 400 horas de funcionamiento y que el narcosubmarino había podido recorrer casi 4.000 millas náuticas.

El traslado del sumergible hacia el museo y escuela de formación de la Policía Nacional en Ávila. Marta G. Brea

Desde la Fiscalía señalan que, a pesar de estar construido de una “manera artesanal”, resulta una embarcación “muy eficiente”, dotada de una planta propulsora y un sistema de inyección puramente mecánico que “le garantiza gran fiabilidad para navegar”. Además incorpora un sistema para hundir el artefacto en caso de ser detectado o ante la necesidad de hacerlo desaparecer, “mediante la fácil manipulación de dos válvulas situadas en ambos costados” de la zona de máquinas, en la parte más próxima al lugar donde viaja la tripulación.

El escrito de acusación también pone de relieve el presunto papel de cada uno de los siete detenidos e incorpora algunas de las conversaciones y mensajes cruzados en esos días. Parece claro que los dos ciudadanos ecuatorianos y Agustín Álvarez eran los tres tripulantes que iban a bordo del narcosubmarino. Luis Tomás Benítez trato de huir a nado, pero fue interceptado de inmediato en la playa de O Foxo. Su compañero Pedro Roberto Delgado fue detenido alrededor de las 9.00 horas de ese domingo 24 de noviembre de 2019 en el entorno del lugar de Igrexario, en la parroquia canguesa de O Hío. “Tenía la cara y las manos ennegrecidas por consecuencia de los humos soportados y los aceites vertidos en el interior del semisumergible”, relata la Fiscalía. En el momento de su arresto aún calzaba unos escarpines “completamente empapados”.

Parte del alijo de cocaína descargado del narcosubmarino. Santos Álvarez

Cinco días después, el 29 de noviembre de 2019, hubo hasta tres detenciones. La Guardia Civil localizó en una vivienda muy cercana al lugar donde se hundió el narcosubmarino al tercer tripulante: Agustín Álvarez. “Todavía vestía el mismo traje de neopreno y las botas con las que huyó [...] siendo su aspecto físico correspondiente con los días que llevaba sin poder asearse ni alimentarse convenientemente”.

Ese mismo día se detuvo en Vigo a Rodrigo Hermida Movilla, que ya había sido identificado en la propia madrugada del 24 de noviembre en las inmediaciones de O Foxo. Estaba en su coche, con el motor y las luces encendidas y en el maletero se hallaron tres bolsas con ropa deportiva sin estrenar y barritas energéticas. En aquel momento alegó que el coche era de su hermana y que estaba en el lugar “con la intención de despejarse tras una discusión con su novia”.

No obstante, los investigadores están convencidos de que se trataba del “atuendo y sustento inmediato para facilitar la subrepticia entrada del cargamento” y de los tripulantes. Esta persona no fue detenida en ese momento porque en aquel entonces se desconocía su posible relación con los hechos y su función.

Ese 29 de noviembre también fue detenido en Vigo Enrique Carlos Serantes, que la Guardia Civil cree que el 22 de noviembre de 2019 llevó en su coche a su hijo Iago Serantes y a Iago Rego hasta una tienda deportiva en Vigo para comprar ropa y comida para los tripulantes del narcosubmarino, cuya llegada era inminente. Iago Serantes, considerado el cerebro de la operación, fue detenido el 2 de diciembre de 2019 en el aeropuerto de Valencia, mientras que Iago Rego fue arrestado en Lleida el 19 de febrero de 2020.

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