Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Los comuneros de Meira alquilan su nave y criarán las cabras en zonas de monte valladas

El rebaño de cabras entrando en la nave ubicada en los montes de Os Parentes. | GONZALO NÚÑEZ

La Comunidade de Montes de Meira ha puesto en alquiler la nave de la zona de Os Parentes, construida en 2016 para su proyecto de cría de cabras. Tiene unas dimensiones de 33 metros de largo por 12 de ancho y todas las conexiones de agua y luz. Desde los comuneros explican que hay personas interesadas en esta dotación, como un ganadero que la usaría para el cuidado de vacas, aunque de momento no hay ningún acuerdo cerrado.

Este alquiler ayudaría a aliviar las cuentas de la comunidad de montes, que por otro lado ha decidido reducir el número de cabezas de ganado a su cargo. Llegó a tener unas 200 cabras pero ahora mismo cuenta con solo 50 de ellas.

La nave quedará sin uso, de ahí la intención de alquilarla. Y es que la directiva de los comuneros decide apostar por un modelo de cría menos costoso para sus arcas. Por ello, aprovecharán dos espacios que ya tienen vallados. Se trata de un cierre perimetral de 12 hectáreas en la zona alta del monte y de otro de 15 hectáreas cerca de la propia nave, aunque independiente a esta. A mayores, se habilitará otro cierre perimetral.

Los tres serán dotados con sus pertinentes refugios y las cabras podrán pastar al aire libre. Lo que ahora requiere un trabajo intensivo del personal durante casi todo el día, pasará solo a requerir el control del cierre perimetral y el traslado de las cabras de un cercado a otro en función de las estaciones y la falta o abundancia de pastos.

Los comuneros señalan que mantienen este número de cabezas de ganado caprino por varias razones, como el cuidado ecológico del monte al actuar como biosegadoras.

Después de varios años consiguiendo ayudas y construyendo la nave de Os Parentes, Meira inició su explotación de cabras a finales de septiembre de 2016 con 100 hembras y tres machos. El objetivo pasaba por la venta de carne y diversificar así los ingresos que proporciona el monte ante el estancamiento del precio de la madera.

Desde entonces el contratiempo más llamativo fue el ataque del lobo, que en principio no se registra en los montes de O Morrazo pero que mató 11 cabras de esta comunidad el 30 de marzo y el 14 de abril de 2020.

El segundo ataque fue incluso presenciado, a plena luz del día, por uno de los cuidadores de las cabras. La propia Consellería de Medio Ambiente certificó lo ocurrido, requisito indispensable para el pago de las indemnizaciones.

Compartir el artículo

stats