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Medio millar de personas reviven en Ojea la defensa frente a los piratas y la tragedia de María Soliña

Actores, actrices, colaboradores y responsables de la producción, Teatro de Ningures, responden al aplauso del público. G.Núñez

Con la luna en cuarto creciente observando desde el horizonte, Cangas revivió anoche su heroica defensa frente a los piratas berberiscos que asaltaron la villa en 1617 y la posterior tragedia de María Soliño, una de las muchas viudas que dejó aquel episodio histórico y que la literatura convirtió en mito como María Soliña. Los hechos se escenificaron en la explanada de Ojea, con medio millar de espectadores, los 400 que ocupaban las sillas disponibles –la pandemia obliga– y algunas decenas más que seguían el espectáculo vallas afuera y a los que la organización fue buscando acomodo en el espacio interior. Teatro de Ningures se encargó de darle vida con la colaboración de un centenar de personas voluntarias de distintos colectivos sociales, y el guion no varió de la edición anterior, concentrando en el escenario todos los episodios que entonces sucedían en las calles, a donde la organización y el Concello quieren volver desde el próximo año, si las estadísticas del COVID siguen evolucionando a la baja.

Otro momento de la dramatización, anoche en Ojea. | // GONZALO NÚÑEZ

El ambiente de época se vive en el centro urbano desde el sábado, con la apertura del mercado en la Alameda Vella y de las jornadas gastronómicas que remiten al siglo XVII, en las que participan una docena de locales de hostelería. Ayer, la villa revivía una de las tranquilas jornadas de entonces, con sus gentes atendiendo a las actividades cotidianas, labores agrícolas y marineras, cuando sonaron tambores de guerra y entró el pánico por el desembarco de piratas en Domaio y su posterior fondeo en Rodeira, frente al barrio de O Forte y la playa de Areas Gordas. En ella habría de vagar María Soliño tras la muerte de su marido, Pedro Barba, a manos de los invasores, y aquella tragedia habría desencadenado también la antipatía y la codicia del poder religioso y económico venido a menos, que optó por condenarla por bruja, por obra y gracia de la Inquisición, para quedarse con sus bienes en tiempos de escasez.

María Soliño llora la muerte de su marido, Pedro Barba. | // G.NÚÑEZ

Aunque obligarle a renunciar a los espacios del Casco Vello le resta cierto realismo y atenúa la emoción, el público premió el trabajo y el esfuerzo con un sonoro aplauso al final de la función. El relato teatralizado fue seguido desde la primera fila por la concejala de Cultura, Aurora Prieto, y María José González, viuda de Xosé Manuel Pazos, exalcalde y autor del texto que toma como base Teatro de Ningures para su “defensa da vila-María Soliña”. También hubo ausencias destacadas, como la de la alcaldesa, Victoria Portas, o una representación más numerosa de los grupos políticos municipales, que entre la organización atribuyeron a la coincidencia con el partido de la selección española de fútbol o incluso con las discrepancias de algunos sectores con la “idoneidad de celebrar una tragedia”, que aquí se representa en clave heroica.

Los piratas se abren paso entre el público, tras el desembarco. | // G.NÚÑEZ

A pesar de ello, sus promotores apuestan por darle continuidad, y hacerlo de nuevo en las calles del casco histórico y los caminos de Cangas donde “a voz do vento xemía” lamentos por María Soliña.

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