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Lago Paganini culmina su mudanza y ya trabaja desde Bueu

La nueva sede de Conservas Lago Paganini en el polígono de Castiñeiras, donde está operativa desde el lunes. | // GONZALO NÚÑEZ

El traslado de Conservas Lago Paganini a Bueu es ya una realidad. La empresa trabaja desde el lunes en sus nuevas instalaciones en el polígono industrial de Castiñeiras después de completar la construcción de la nave en un tiempo récord. A principios de septiembre de 2020 el Concello de Bueu aprobaba la licencia de obra y apenas un año después la conservera ya está en su nuevo “hogar”. Hace unos días presentó en el ayuntamiento la comunicación previa de inicio de actividad y alrededor de unas 80 personas comenzaron a trabajar esta semana en Castiñeiras.

La empresa llevaba varias semanas dejando algunas pistas a través de sus redes sociales. El viernes 3 de septiembre fue su último día de trabajo en la fábrica situada en A Portela (Cangas), a donde tuvo que trasladarse tras el incendio que calcinó en diciembre de 2011 sus instalaciones originales en la explanada de Ojea, en pleno corazón del centro cangués. El rótulo con el nombre de la compañía fue retirado de la fachada y la plantilla se cogió a continuación sus vacaciones con la previsión de retomar la actividad en Castiñeiras, tal como finalmente ha ocurrido esta misma semana.

La instalación del reloj en la nueva sede de la conservera.   | // L.P.

La instalación del reloj en la nueva sede de la conservera. | // L.P.

“Están siendo días de mucho estrés para poner todo en marcha. En cierto modo aún es una fase de puesta a punto porque todo es nuevo y el personal está respondiendo fenomenal”, explicaban ayer responsables de la compañía. De momento se han incorporado unas 80 personas de la plantilla fija de Lago Paganini. A partir de la próxima semana podría incorporarse el personal eventual, que son entre 20 y 25 personas más.

La sede de Lago Paganini hasta el pasado 3 de septiembre, en A Portela. Gonzalo Núñez

La construcción de la nueva nave, situada en los terrenos de la segunda fase del polígono industrial de Bueu, se ejecutó en solo un año y ha supuesto una inversión superior a los 3,2 millones de euros. Desde que recibió la licencia municipal la empresa intentó acelerar lo máximo posible los trabajos para poder justificar las subvenciones tramitadas para afrontar este traslado, que le permitirá ganar más espacio, aumentar su capacidad de producción y consolidar el empleo.

Los terrenos en los que se emplaza la conservera ocupan unos 3.100 metros cuadrados y las nuevas instalaciones disponen de una superficie de más de 4.300 metros cuadrados. El proyecto constructivo aprovecha el desnivel que existe entre la parcela y el vial para diseñar una nave distribuida en tres alturas.

El interior de la fábrica de A Portela, justo antes de cerrar.   | // L.P.

El interior de la fábrica de A Portela, justo antes de cerrar. | // L.P.

La planta baja o sótano dispone de una superficie de 2.160 metros cuadrados que se destinan a estacionamiento, almacenamiento, distribución y labores de estuchado.

La planta intermedia está situada al nivel de la carretera y constituye la fachada principal de la empresa. Desde hace unos días cuenta con el letrero de Conservas Lago Paganini y un original reloj, instalado por el maestro relojero ourensano de la Relojería Peares y con un diseño acorde a la actividad de la empresa: la aguja que marca las horas tiene forma de pescado y el minutero simula un tenedor.

Esta planta alberga la nave de producción, maquinaria y los vestuarios para la plantilla. Son un total de 2.130 metros cuadrados construidos, según el proyecto presentado en el Concello de Bueu.

Las dependencias de Conservas Lago Paganini se completan con una tercera planta, destinada a despachos generales y de dirección, así como sala de reuniones. Está comunicada con las otras dos tanto a través de escaleras como de ascensor.

El traslado al polígono de Castiñeiras le sigue garantizando a la empresa buenas comunicaciones porque tiene al lado un enlace hacia el Corredor y Autovía do Morrazo. La implantación en el polígono industrial de Bueu le aporta otras dos ventajas de gran importancia. La primera es la seguridad jurídica a nivel urbanístico que aporta el único parque empresarial de la comarca de O Morrazo. Y la segunda es que la empresa ahora es propietaria de pleno derecho de sus instalaciones. Cuando estaba en la explanada de Ojea operaba con una concesión de Costas del Estado y en A Portela se encontraba en régimen de alquiler.

El incendio de la madrugada del 18 de diciembre de 2011 en la fábrica de Lago Paganini en Ojea, en Cangas. Gonzalo Núñez

De la destrucción del incendio a un nuevo y ambicioso futuro en menos de una década

La madrugada del 18 de diciembre de 2011 será imposible de olvidar para los responsables y plantilla de Lago Paganini. Esa noche un voraz incendio destrozó sus instalaciones y afectó gravemente a las de Conservas Iglesias. La empresa fundada en 1915 por Pietro Montemerlo Botassi se puede decir que literalmente ha resurgido de sus cenizas como un ave fénix. Eso sí, con más de un siglo de vida ha tenido que afrontar su mudanza de ayuntamiento.

Hoy en día las dos últimas conserveras que había en Cangas siguen en activo, pero ya no en el municipio. Iglesias se trasladó hace años a Moaña. Lago Paganini aguantó un poco más: a finales de 2019 anunció que dejaría las instalaciones de A Portela para irse a Bueu. En menos de tres meses se cumplirá una década del fuego que puso final a la actividad de Lago Paganini en Ojea, aunque hasta hace poco mantenía un punto de venta en otra nave.

Diez años después de aquella tragedia la conservera ha completado una transformación espectacular, que parece brindarle un futuro prometedor.

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