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La lluvia condiciona la vendimia más “irregular” en años

Los vecinos escogen las uvas durante la vendimia en Donón, donde mayoritariamente se cultiva albariño y tienen previsto unos resultados similares a los del año pasado. | // GONZALO NÚÑEZ.

Septiembre es un mes marcado en el calendario para los productores de vino. La comarca inició esta semana la vendimia y los propietarios están recogiendo los resultados del tiempo inestable sufrido en este atípico verano. La ausencia de temperaturas cálidas y las lluvias afectaron negativamente al proceso de maduración de la uva.

El gran perjudicado es el tinta femia, variedad propia de Cela, en Bueu. “Es la peor campaña desde 1996”, lamentaba ayer un cosechero. La otra cara de la moneda es el vino albariño, más resistente por naturaleza y cuya recogida está transcurriendo dentro de la normalidad.

Una de las zonas con más presencia de vides es Donón, donde los propietarios cultivan principalmente albariño. Los trabajos allí comenzaron el miércoles en Cabo do Vento, una semana más tarde de lo habitual, tras la rutinaria visita del enólogo. Después de comprobar que la uva contara con la graduación correcta, los jornaleros enfundaron sus guantes para arrancar una vendimia de la que esperan obtener buenos resultados.

Un vecino muestra las uvas de albariño en Donón. Gonzalo Núñez.

Las jornadas estuvieron marcadas por las prisas, tras comprobar las malas predicciones que, inicialmente, pronostican lluvia desde hoy. En este barrio de O Hío, los propietarios esperan una cosecha un poco menor que la del año pasado, pero manteniendo la calidad de las uvas. Al tratarse de albariño, las lluvias del verano no estropearon demasiado el fruto.

Sin embargo, fue necesario mantener más cuidados sobre los racimos y los propietarios aplicaron sulfato cada semana, en lugar de los doce días habituales. “También tuvimos que deshojar y airear para que no quedara la humedad en el racimo”, explica Rosi Figueroa, que recuerda las nieblas y las temperaturas de julio y agosto. El albariño no es la única variedad que se cosecha en Donón, aunque supone casi el 75% del cultivo. El 25% restante lo conforma el tipo “espadeiro”.

Una vecina enseña las uvas de albariño que se cultivan en el entorno de Donón. | // GONZALO NÚÑEZ.

El peor parado

El gran perjudicado por el mal tiempo del verano es el tinta femia, variedad típica de la zona de Cela, en Bueu. Las lluvias coincidieron de pleno con el proceso de maduración de la uva, provocando que muchos de los racimos se acabaran pudriendo.

El tinta femia se caracteriza por tener unos frutos menos resistentes al mal tiempo y con la piel más fina. “Cuando llueve la uva cuartea y se rompe, provocando que se pudra”, explica Fernando García, presidente de la Asociación de Viticultores de Bueu.

Los cosecheros de tinta femia afrontan la vendimia con malos pronósticos, esperando coger mucha menos cantidad que en otras ocasiones. Algunos propietarios expresan su malestar, asegurando que es la peor campaña de los últimos 25 años. “No tenía una cosecha tan pobre desde 1996”, apunta un vecino.

Fernando Martínez, presidente de la Asociación de Viticultores de Bueu, vendimia tinta femia en Cela. Gonzalo Núñez.

La recogida comenzó hace unos días en Cela, sin retrasos en el calendario con respecto a otros años. La gran cantidad de uvas podridas está entorpeciendo también la vendimia. “En toda la mañana solo he llenado un capacho, está muy difícil de coger al estar en mal estado”, apunta García. Él no es el único, muchos de los cosecheros le han hecho llegar su malestar, y todos comparten las malas predicciones para la campaña de este año.

La Asociación de Viticulores de Bueu es la encargada de celebrar cada año la tradicional Festa do Tinta Femia, que lleva dos años suspendida por la pandemia. Este vino también es el protagonista de los furanchos de la parroquia. Habrá que esperar para ver las consecuencias del mal tiempo y la escasez de producto.

Un vecino trabaja en una viña de O Hío. | // GONZALO NÚÑEZ.

El peligro de la velutina

Otro de los grandes enemigos de los viticultores es la velutina, que sigue causando pérdidas un año más. La avispa asiática ataca a los racimos de las uvas más dulces. “Pican el fruto y chupan el zumo de la uva”, explican los propietarios.

Para disuadirla han instalado trampas de todo tipo. A pesar de que consiguen atraparlas, otras muchas siguen llegando a los racimos. José Luis Videira, de las bodegas Videiras no Mar –en Pinténs– incluso llegó a detectar un nido de velutinas, de 70 centímetros de altura, en una zona muy próxima a las fincas.

Vendimia en la zona de Donón. Gonzalo Núñez.

Esta especie invasora también supone un peligro para los encargados de realizar la vendimia, porque impide meterse debajo de las viñas. Las avispas acechan las zonas de trabajo y en ocasiones se tiene que abandonar la recogida hasta que las velutinas permitan volver al trabajo.

IXP Ribeiras do Morrazo

La Indicación Xeográfica Protexida Ribeiras do Morrazo tiene previsto comenzar la tarea el lunes, con la vista puesta en el cielo. Su presidente, Guillermo Martínez, espera una cosecha con resultados similares a los del año pasado. “A nivel de maduración, el grado está correcto, así como la acidez”, aclara Martínez.

La IXP cuenta con bodegas en municipios de la comarca como Moaña o Cangas. Actualmente, solo cinco bodegas y 15 viticultores están elaborando vinos bajo la certificación IXP, según el Registro Vitícola de Galicia. Uno de ellos es el propio José Luis Videira, que ya ha comenzado la vendimia, y la califica como “irregular”, a pesar de que esperaban una buena cosecha en cuanto a calidad y cantidad. “Las uvas tenían graduación, pero les afectaron las lluvias y, con el calor, la humedad y el agua fermentaron en el propio racimo”, explica el cosechero.

La IXP Ribeiras do Morrazo se prepara para la vendimia. Cedida.

La IXP Ribeiras do Morrazo produce también tinta femia, en una zona de Ardán (Marín). Precisamente, la entidad celebró una reunión el mes pasado con viticultores de Cela, que pretende ser el punto de partida para poner en valor la variedad tinta.

La IXP ve un “potencial de crecimiento” en el municipio y considera fundamental la puesta en valor de su vino, así como evitar el arranque y abandono de muchos de los viñedos. La reunión también trató las problemáticas a las que se enfrentan a la hora de la comercialización.

Lluvia del fin de semana

Los malos pronósticos para el fin de semana interrumpirán las jornadas de vendimia. Desde Donón, Trini Figueroa explica que retomarán la recogida el martes. Esa misma semana tienen previsto finalizar los trabajos. En Cela, por su parte, muchos propietarios de pequeñas viñas ya han finalizado la recogida. Los demás intentarán aprovechar las treguas que ofrezcan las precipitaciones.

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