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Un ascensor para empezar una nueva vida

La canguesa, estrenando el nuevo ascensor en compañía de su hija. | GONZALO NÚÑEZ

“Lo primero que voy a hacer es sentarme en la terraza del Hotel Hollywood a tomar algo”. Esta sencilla acción, al lado de su casa, se había convertido en un imposible para la vecina de Cangas Nélida Pousada, de 91 años. Y es que llevaba cuatro años sin salir de su piso en la Rúa Gondomar. Mucho antes de que la pandemia de COVID-19 encerrase a todos sus vecinos, ella ya se encontraba recluida en casa y la razón se debe a sus problemas de movilidad y a que el edificio en el que reside carecía de ascensor.

Nélida Pousada con el ramo de flores, acompañado de familiares y vecinos. | G. NÚÑEZ

Ayer esta situación quedó por fin corregida, con la inauguración del ascensor pagado con mucho esfuerzo por los residentes en este inmueble y tras un año entero de gestiones y tres meses de obras. Ayer inauguró el ascensor bajando a la calle y se encontró con vecinos, amigos y familia, como nietos o su hija. Nada más abrirse la puerta del elevador, le estaban esperando con un ramo de flores y caras de visible emoción.

“Estaba deseando salir, pero no creo que lo haga todos los días a partir de ahora”, explicaba con humildad. Entre los que le esperaban estaba su vecina del segundo, María Teresa Otero, que en los últimos años apenas salió también a ver la luz del día fuera de su casa. “Tengo cuatro operaciones en un tobillo, y para subir las escaleras tenía que hacerlo sentada y peldaño a peldaño. Todos los recados los tenía que hacer mi hijo y yo solo salía para las citas médicas”, explica sin poder contener la emoción por tener, al fin, un ascensor.

“Nos costó mucho, tanto económicamente como por el espacio. Intentamos negociar, sin suerte, con el dueño del bajo que tenemos al lado. Al final compramos una plaza de garaje con un cuarto que nos sirvió para ubicar la maquinaria necesaria. Tuvimos que cambiar todo el hall de entrada del edificio”, relata.

Un simple ascensor. Algo común para la mayoría de los que residen en zonas urbanas, permite iniciar una nueva vida a los vecinos del número 3 de la Rúa Gondomar.

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