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Cangas ensaya la peatonalización de su centro en el Día Europeo sin Coches

Niños participantes en la actividad del circuito de tráfico infantil. | // GONZALO NÚÑEZ

El Concello de Cangas no faltó a su cita en el Día Europeo sin Coches y aprovechó para realizar un nuevo ensayo de la peatonalización de su centro con el corte al tráfico durante varias horas de los viales del casco histórico así como del entorno de la plaza de abastos. Fue un gesto con un evidente trasfondo reivindicativo y un paso más hacia esa tendencia que es la recuperación de los espacios urbanos para los peatones.

El entorno de la plaza de abastos y el caso histórico se cortaron al tráfico durante un par de horas

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Pero el simbólico corte de la circulación de vehículos en la denominada Área Centro de Cangas (de 20 a 22.30 horas) no fue la única de las actividades desarrolladas ayer en el marco del Día Europeo sin Coches. El acto central se desarrolló en el parque infantil de tráfico situado en las inmediaciones de la casa consistorial y tuvo como protagonistas a los más pequeños, el futuro de la planificación de las ciudades y de la convivencia entre vehículos y peatones. El concello desempolvó de su almacén los karts y bicicletas que tiene para estas ocasiones y los puso a a disposición de las decenas de niños que no quisieron perderse esta oportunidad, y que circularon por el trazado marcado bajo la atenta mirada de sus padres.

Un agente coloca la señal de prohibición del tráfico en la zona centro de Cangas. Gonzalo Núñez

En paralelo tanto la Policía Local de Cangas como Protección Civil prestaron sus vehículos para que todos aquellos que lo deseasen pudiesen subir a ellos y conocer los medios materiales con los que trabajan. La moto de los policías cangueses suscitó cierto interés, pero no tanto como el que tenía el subirse a un coche patrulla y poder accionar las sirenas y encender las luces. De hecho este ruido ahogaba cada poco la música ambiente con la que se trataba de animar aún más la jornada.

Con la asistencia de niños in crescendo hizo aparición un invitado inesperado, la tormenta, con una descarga de lluvia que hizo desaparecer a todos los participantes en esta iniciativa alrededor de las siete de la tarde. Pero el chaparrón fue corto y muy pronto aparecieron más niños, por lo que los organizadores acabaron retomando la actividad, si bien en esta ocasión junto al helipuerto. Allí extendieron una hora más un día en el que se sembró la semilla de la conciencia ecológica y del valor del peatón.

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