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La histórica sala Paraíso, de templo de la fiesta a edificio de viviendas

La histórica sala Paraíso cambia de manos y se convertirá en un edificio de viviendas. Gonzalo Núñez

Fue el lugar de encuentro, baile y en el que se conocieron muchas parejas de Bueu, del resto de la comarca de O Morrazo y municipios de los alrededores. Cerró sus puertas hace ya más de quince años y próximamente dejará de formar parte del paisaje de Bueu. La histórica sala Paraíso acaba de cambiar de manos y ha sido adquirida por una promotora, que proyecta construir en la zona un edificio residencial. Será el punto final a un espacio que durante más de 70 años fue un referente en la vida social y cultural de la comarca. Por allí pasaron artistas como Albano, Juan y Junior, Manolo Escobar, Julio Iglesias, Víctor Manuel, Ilegales y hasta un concierto no tan secreto ni clandestino de Manu Chao.

Los hasta ahora propietarios de la sala, la tercera generación de la familia Omil-Estévez, acaban de confirmar la venta del inmueble a través de un acuerdo del que prefieren no dar detalles. “Hubo ofertas antes, pero quizás no era el momento adecuado. Ahora llegó una que se ajustaba a nuestros intereses y decidimos vender”, cuentan. Desde la familia reconocen que tenían esperanzas de que fuese el Concello de Bueu el que llegase a adquirir el inmueble, una idea que se llegó a poner encima de la mesa durante el año 2016.

La orquesta Poceiro, en la inauguración de la nave de la sala Paraíso en 1947. Archivo familiar

La idea del gobierno local era reconvertir este espacio histórico en un auditorio multiusos y dinámico. Pero la disponibilidad económica y los trámites que debe seguir la administración pública no son los mismos que los de la empresa privada y finalmente ha sido una promotora la que se ha hecho con la propiedad. “Estuvimos hablando bastante tiempo con el Concello y aunque intentamos ajustar el precio ellos no podían llegar”, reconocen desde la familia Omil.

La propiedad admiten cierta nostalgia, pero cuando se cerró la sala hace más de 15 años era una decisión que no tenía marcha atrás. “La vida sigue y las instalaciones se estaban deteriorando. Pensar que aquello podía volver a ser lo que fue era una utopía. Decidimos vender antes de que amenazase ruina y hubiese que invertir en su conservación”, explican.

El inmueble consta de tres plantas. La baja o intermedia es la que da a la calle Santán y es donde estaba la pista de baile y la barra. Debajo está el sótano, que sostiene la estructura de la pista y allí estaban también los aseos y guardarropa. Finalmente, en el piso superior estaba la cabina del pinchadiscos, que tenía visión sobre toda la sala, y una serie de asientos.

En los terrenos aledaños se abrió en la década de 1980 una terraza a la que llamaron Hawaii, un lugar en el que se podían crear diferentes ambientes y que facilitaba la confluencia de varias generaciones. Este espacio ya fue vendido después del cierre de la sala.

“La zona de la nave no se vendió porque con las antiguas Normas Subsidiarias la edificabilidad era menor y no resultaba atractiva. La cosa cambió con la aprobación del PXOM”, explican los propietarios. El inmueble da frente hacia la Rúa Santán y hacia la nueva calle de acceso a la piscina municipal de As Lagoas. El Plan Xeral de Ordenación Municipal incluye este ámbito dentro de la ordenanza U3, que es un suelo urbano de licencia directa. “Se permite un bajo, dos plantas y ático o aprovechamiento bajo cubierta”, explica el concejal de Urbanismo de Bueu, Martín Villanueva.

El cantante Manu Chao, en febrero de 2003 en Paraíso.

El cantante Manu Chao, en febrero de 2003 en Paraíso. Archivo familiar

La apertura de la sala Paraíso en su actual ubicación data en la década de 1930, impulsada por el matrimonio formado por Manuel Omil y Dolores Estévez. Pero los orígenes son todavía más antiguos y se remontan a finales del siglo XIX y principios del XX, en el lugar de A Graña. Cuando se trasladó a la zona de Santán y Ramón Bares, contaba con una terraza al aire libre y un palco para las actuaciones, un espacio conocido como “El parque”. La nave de la sala de fiestas tal como se conoce hoy tardó aún varios años. Los archivos familiares constatan que se inauguró el Lunes de Pascua del año 1947, una apertura que contó con la actuación de la orquesta Poceiro.

Los libros de registro guardan fiel memoria de los artistas que pasaron por Paraíso y de lo que costaron. Precios que en aquella época eran un verdadero dineral y que hoy casi parecen calderilla. Uno de los conciertos más caros fue el de Manolo Escobar, en marzo de 1974, y que costó 275.000 pesetas. Poco antes, en diciembre de 1973 estuvo Albano. “Costó 150.000 pesetas y quedamos empeñados”, refleja la documentación de la época. En marzo de 1972 el que estuvo en Bueu fue Julio Iglesias y aquella actuación sí que salió a cuenta: costó 84.000 pesetas, pero se recaudaron casi 200.000.

Uno de los últimos grandes conciertos que acogió la sala fue el de Manu Chao, en febrero de 2003. Iba a ser una actuación en secreto, un concierto casi “clandestino”, como el título de su primer disco en solitario. Pero se corrió la voz y el cantante acabó actuando dos días.

Una imagen del inmueble, aún con el rótulo con el nombre de Sala Paraíso. Pablo Martínez

La inmortalidad asegurada por “Los gozos y las sombras”

Cuando estaba en A Graña ya contaba con el nombre de Paraíso, pero era más conocida como el baile del Pirigallo. En realidad ese era el apodo del abuelo de la familia Omil-Estévez, que era un músico natural de Ardán y el lugar era propiedad de sus suegros, que fueron los primeros promotores del baile.

En todo caso ese lugar cuenta con la inmortalidad asegurada. Al menos a nivel literario gracias a la trilogía “Los gozos y las sombras”, de Gonzalo Torrente Ballester. El nombre del pueblo en el que transcurre la historia es Pueblanueva del Conde, aunque eso no esconde que se trata de un trasunto de Bueu. “¡Ya está! Llévame al baile del Paraíso”, dice en un momento de la novela el personaje de Clara Aldán a Carlos Deza. Torrente Ballester vivió a principios de la década de 1930 en Bueu, donde su padre estaba destinado en la Ayudantía Militar. Fue un tiempo breve pero que marcó profundamente al autor. En la novela aparecen personajes con un trasfondo real y algunos de los motes del Bueu de aquel tiempo.

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