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La invasión de las gaviotas.

La invasión de las gaviotas.

La invasión de las gaviotas.

No es la película de nuestro querido Alfred Hitchcock, pero impresiona ver tanta gaviota en la playa de Ons, que ocupan el arenal en el que hasta hace nada los turistas paseaban sus cuerpos bronceados por el sol. Es una muestra más de que ya nos está dejando esta cálida estación, que tanto añoramos cada vez que se va. Siempre habrá alguien que no le guste el verano, como a otros no les gustan las gaviotas.

Las caprichosas formas de la naturaleza

Cangas es un lugar especial. Lo mismo crece un calabacín gigante con caprichosa forma que se pierde un gato y obliga a sus dueños, que son de Bilbao, a venir desde allí a buscarlo. Claro que para uno de Bilbao venir hasta Cangas es un paseo. También es el lugar donde las ratas se comen los cables de las farolas y donde los jabalíes vietnamitas son abatidos sin contemplaciones. Cangas es tan especial que donde gobiernan tres pueden gobernar cuarenta y donde los encajes son de red marinera.

La alfombra roja perdida de Cangas

Esperemos que en el Festival Internacional de Cortos de Bueu (FIC) no pase con la alfombra roja lo que sucedió en Cangas cuando se presentó la película “María Soliña”. Alguien donó largos metros de alfombra roja y unos por otros quedó sin instalar. Algunos funcionarios se acogieron a esa cláusula que no les permite transportar más de unos determinados kilos. El caso es saber dónde se encuentra ahora esa alfombra. Olvidada sabemos que no está, que hubo varios intentos de ponérsela a alguien pero todos fracasaron.

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