Un hombre de 60 años ha sido detenido en las últimas horas en relación a la muerte de una mujer en Moaña. Este hombre, vecino de la asesinada, tiene antecedentes por robos con asalto en viviendas. Se trata de Balbino S.E. que reside muy cerca de la casa en la que se cometió el crimen. El detenido, que será puesto a disposición judicial, ha asaltado para robar al menos otra casa en Tirán hace unos meses y también tiene antecedentes por extraer marisco como furtivo. El caso lo lleva el Juzgado Número 1 de Cangas.

La madrugada del sábado para el domingo fue movida en Tirán, después del triste crimen que tuvo lugar en una casa del barrio de Vilela y que salió a la luz pública pasadas las 15.20 horas después de que el hijo de Cándida S.P, de 72 años, se encontrase a su madre tirada en el suelo de la primera planta de su casa. Ayer se supo que la víctima tenía las manos atadas a la espalda y que había sido estrangulada con una cuerda, que todavía estaba en su cuello. Entre las cuatro y las seis de la madrugada agentes de la Guardia Civil estuvieron registrando una casa muy cercana a la del crimen, también en la carretera general PO-551 en el barrio de Vilela. Finalmente, la Guardia Civil detuvo al hombre que vivía en ella.

Moaña recuerda a la mujer asesinada en Tirán Fran G. Sas

Cobra fuerza, por lo tanto, la teoría de que el asesinato se produjo tras un intento de robo. Después de que la unidad de Criminalística de la Guardia Civil pasara toda la tarde del sábado analizando minuciosamente cada detalle encontrado en la escena del crimen, agentes acudieron también a las viviendas abandonadas ubicadas en la parte baja de la Finca Pazó, en Quintela, que suelen ser frecuentadas por toxicómanos y en donde se habían realizado detenciones por tráfico de estupefacientes en varias ocasiones. La investigación derivó en el mencionado registro de madrugada.

Durante el día de ayer se sucedieron las llamadas a la Policía Local preguntando por si el asesino había sido detenido, mostrando, la población, miedo porque siga suelto.

El crimen levantó todas las alarmas entre los vecinos de Cándida, que el sábado no daban crédito a lo ocurrido y declaraban no haber visto entrar a nadie en la vivienda. El cerrojo de la puerta tenía una llave rota por la parte interior, que impidió al hijo de la asesinada entrar por la puerta. Tuvo que pedir ayuda a otro vecino para acceder por una ventana echando mano de una pata de cabra, cuando se encontró el cuerpo de su madre.

En un primer lugar llegaron a la zona efectivos de la Policía Local y una ambulancia del 061. También los Bombeiros do Morrazo por si era necesario echar la puerta abajo, aunque finalmente no tuvieron que actuar.

Aunque el sábado la Guardia Civil no descartaba ninguna hipótesis, la del homicidio fue la primera teoría tras comprobar el tipo de lesiones que había sufrido la víctima.