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Segunda patria para una pareja de Italia en Aldán

Alberto Contoli y María Guglielmina Gelfi, ayer en su camión caravana en Vilariño.

Alberto Contoli y María Guglielmina Gelfi, ayer en su camión caravana en Vilariño.

En la bajada a la playa de Vilariño, en la parroquia canguesa de O Hío, un impresionante camión-caravana gris sobresale en el paisaje de dunas con la ría de Aldán al fondo. Alberto Contoli, pipa en mano, y su pareja María Guglielmina Gelfi están en las escaleras de la impresionante casa sobre ruedas, de 7,5 metros de longitud, recogiendo frutas y hortalizas que les han dado unos vecinos. “Vivimos por diferentes países y el cariño de un día aquí es más que en seis meses por todo el mundo”, asegura este italiano, de Bolonia, de 58 años, bróker de profesión y que hace unos años, después de la muerte repentina de su padre por un ataque al corazón, decidió cambiar su estilo de vida. En Bolonia dejó el estrés de un trabajo que era una esclavitud y le absorbía todo el tiempo, y en esta ciudad del norte de Italia conoció hace unos años a María Guglielmina, su alma gemela y con su misma filosofía de vida. Ella, trabajadora en un banco, decidió también, un buen día, cambiar la cómoda vida del asfalto por la libertad y la dureza del mar y se embarcó con otra persona en un velero con el que estuvo recorriendo el Mediterráneo y con el que llegó hasta el Caribe.

La pareja, en la moto que llevan en la caravana para hacer rutas; y al fondo Aldán. // Santos Álvarez

"Viajamos mucho y el cariño de un día aquí es más que en seis meses por el mundo"

Alberto Contoli y María Guglielmina Gelfi - Turistas italianos en Aldán

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Pasan medio año en un piso que compraron en Cape Town (Ciudad del Cabo), en Sudáfrica, un país que les encantó tras un viaje que realizaron a través de una amiga y la otra mitad viajando en caravana por el mundo, un proyecto que comenzaron en 2013 y después de pararlo un año por una enfermedad de María Guglielmina de la que ya está recuperada. Empezaron con una primera caravana que se accidentó en Irlanda y Alberto Contoli puso la mirada en Alemania, en el camión-caravana de Man, todo un vehículo para llegar a los lugares más ocultos del planeta. Todavía no han podido cruzar el charco, pero es algo que está en proyecto.

María Guglielmina Gelfi y Alberto Contoli, en el interior de la caravana indicando la foto de la reunión con vecinos en la mesa del muelle de Aldán. Santos Álvarez

El primer viaje que realizaron fue a Noruega, recorrieron Irlanda, Francia, Islandia en dos ocasiones -dos meses en 2017 y tres meses en 2018, un país que aseguran que es espectacular. En 2019 llegaron por casualidad a Aldán, en un viaje por el norte peninsular, que no conocían. Recuerdan que llegaron al muelle y estacionaron su camión-caravana en el malecón, cuando todavía se permitía pernoctar. Eran los buenos tiempos del Bar Muelle y aquella mesa junto al pósito, conocida como “la de los apóstoles”, y que reunía todas las noches del verano a los amigos de la parroquia: José Enrique Sotelo, exalcalde -Pepe en la mesa-; Carlos “Marcelito” como así se le llama desde la primera vez que Alberto Contoli le confundió el nombre; Carmen, José Manuel, Charo, Toñito, Teresa, José, Mati y Amalia.

La pareja italiana con los amigos de Aldán en la mesa del muelle en 2019. Cedida

Alberto Contoli recuerda la noche cuando llegaron. Alguien en la mesa levantó una copa para darles la bienvenida. La foto de aquella mesa, que él bautizó como la “mesa mágica” preside el comedor de la caravana de la pareja italiana y rueda con ellos por medio mundo. Aseguran que desde entonces se enamoraron de esta parte del norte de España y de su gente, a la que califican de “magnífica y muy especial”. Alberto recuerda aquel primer encuentro y la pena de que aquella mesa hubiera desaparecido cuando se tuvo que cerrar el local en 2019 al agotarse la concesión. Después de la bienvenida levantando la copa de vino, él se acercó a ellos y se presentó: “Soy Alberto, procedo de Italia...”.

Alberto Contoli en Islandia con el camión caravana al lado. Cedida

Tal fue la integración de esta pareja en Aldán y con su gente, que han seguido manteniendo contacto a lo largo de estos dos últimos años a través de un grupo de WhatsApp muy activo, en el que todos los días hay comentarios, asegura Contoli. El año pasado, y debido al COVID no pudieron volver, pero este verano decidieron emprender un nuevo viaje y regresar a esta tierra tan especial. Partieron de Italia en mayo y hace quince días llegaron a Aguete procedentes de Asturias. Fue ponerlo en el WhatsApp de Aldán y a los pocos minutos ya estaban llamando a la puerta de la caravana para darles una nueva bienvenida y fiesta de celebración. Están tan agradecidos a esta hospitalidad que aseguran que no la han encontrado en otra parte del mundo, comparable solo a la gente de un pueblo de Francia, que se llama Lavigezie, en la región del Cantal, con la que han vivido momentos maravillosos: “Es la misma gente amable, aquí al lado del mar y allí en la alta montaña”.

Otra imagen de un viaje por Islandia. Cedida

Contoli se emociona con estos gestos como también cuando recuerda a su padre fallecido, la necesidad que hay de tener siempre a un buen amigo, como lo fue en su vida su pastor alemán Ananda, cuyo nombre y retrato presiden una de las puertas laterales del camión. En el vehículo viajan con moto y con dos bicicletas eléctricas para realizar rutas.

La pareja, ayer, en la playa de Vilariño. Santos Álvarez

Son auténticos defensores del medio ambiente y dicen que todas las mañanas limpian los restos de bolsas de basura que acaban en la playa. Es lo único malo que puede decir de aquí, la basura. Pero nada puede a la amabilidad de la gente. Recuera que cuando aparcaron el camión en Vilariño pensaron que podía afectarle a una casa enfrente, pero fue todo lo contrario, la vecina mostró su apoyo a que la pareja italiana estuviera allí, incluso les ha invitado a comer.

Alberto Contoli, pipa en mano, y María Guglielmina, en la puerta de la caravana. Santos Álvarez

Se sienten más que como en casa, disfrutando de unas vistas maravillosas, de una tierra que siempre los acogió maravillosamente y a la que nunca dejarán de estar unidos.

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