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La torre medieval de Meira explica su historia y recuerda la isla de Samertolaméu

La alcaldesa Leticia santos (centro) y los ediles Marta Freire y Odilo Barreiro, ayer en los muros reconstruidos. / G.N.

La alcaldesa Leticia santos (centro) y los ediles Marta Freire y Odilo Barreiro, ayer en los muros reconstruidos. / G.N.

Los trabajos arqueológicos para reconstruir parte de la torre medieval de Meira y hacer la zona visitable han finalizado. Ayer el Concello inauguró los paneles informativos que explican la importancia histórica de esta estructura que se pudo recuperar gracias a un acuerdo con la Comunidade de Montes de Meira. El panel que detalla la historia de la zona cuenta con una llamativa recreación del valle de Meira y de Moaña durante la Edad Media, presidido por la antigua isla de Samertolaméu, ahora reconvertida en península. Varias imágenes recrean también cómo sería la torre y el muro perimetral si nunca hubiese sido destruida.

Los arqueólogos que se encargaron de la excavación y del texto explicativo, de la empresa “Árbore Arqueoloxía S. Coop”, dejan plasmado que la Torre de Meira es un espacio amurallado de casi una hectárea que comprende la torre del homenaje recuperada en varios metros de altura, el patio de armas y diferentes recintos de uso interno.

Panel informativo que recrea el valle de Meira. | G. NÚÑEZ

Levantado sobre un promontorio de 140 metros sobre el nivel del mar, la época de construcción es desconocida, pero la destrucción se produjo durante la segunda Revolta Irmandiña, entre 1467 y 1469, cuando el dueño era Gregorio de Valladares. Varios años después, en 1476, Pedro Álvarez de Soutomaior (Pedro Madruga) ordenó que las ruinas de la torre fuesen totalmente derribadas hasta la base para no ser nunca más reconstruida.

El lugar se escogió en su día por la visión que permite para controlar todo el valle y supone ahora un mirador de innegable atractivo turístico.

Además de comprobar que la puerta de acceso estaría a una altura de entre 5 y 8 metros sobre el suelo, los trabajos arqueológicos permitieron también recuperar restos de valor histórico como una cruz de bronce, que estaba engarzada en alguna pieza como un cinturón. También aparecieron dos monedas medievales, una hebilla metálica y restos de cerámica.

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