“Encantada de poder montar sin restricciones y recuperar una relativa normalidad”, manifestaba a mediodía una vendedora de toallas y otros productos textiles en el mercadillo ambulante de Cangas, donde desde ayer se pueden instalar la totalidad de los puestos con autorización en regla, 128, tras ocho meses con el aforo al 50% debido a la pandemia de COVID. “Aunque estamos a final de mes, y eso siempre afecta a los bolsillos, nosotros hemos notado hoy un pequeño repunte de ventas”, añadió el titular de un puesto de venta de zapatos ubicado en el centro de la Alameda Vella. “No es para lanzar cohetes, pero algo más de movimiento sí se nota”, apostilló una compañera, que se dice hastiada de una rotación de puestos que hasta ahora solo le permitía instalar en viernes alternos, conforme a los criterios establecidos por las autoridades.

Varios de los profesionales consultados coinciden también en la “falta de comunicación oficial” sobre el fin de las restricciones y la posibilidad de montar todos los puestos. El Concello lo trasladó a representantes del sector, pero hay ambulantes que no están asociados y dicen que se enteraron de la noticia “por el periódico” y lo confirmaron in situ ayer mismo, aunque celebran los cambios.

El buen tiempo contribuyó a animar la actividad. “Aprovechamos para comprar este bolso de playa y estas sandalias y estrenarlas mientras hay sol”, festejaban dos amigas en un mercadillo “con ambiente, pero sin aglomeraciones”. “Hoy no hay queja, pero esperamos que las ventas sigan mejorando con el verano”, apostillaba una pescadera a las puertas de la plaza de abastos.