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La última clase del director Carlos Canabal

Carlos Canabal con su primera clase de infantil, en el curso 1988/89.   | REP. GONZALO NÚÑEZ

Carlos Canabal con su primera clase de infantil, en el curso 1988/89. | REP. GONZALO NÚÑEZ

Carlos Canabal Vázquez es natural de Lestedo (Boqueixón), pero todos los vecinos de Domaio lo reconocen como un vecino más. Y no es para menos, pues desde 1988 es docente en el colegio público de la parroquia. Llegó como profesor a un centro que entonces se denominaba Colegio Público de Calvar. Este mes afronta su jubilación tras 24 años consecutivos como director, sin duda el responsable de un colegio más longevo de toda la comarca. Con sus primeros alumnos, de Infantil en el curso 1988/89 en la memoria, el director explica que estuvo tantos años en el cargo “porque siempre hice lo que me gustaba”. De hecho, ya cuando empezó como profesor se formó en la gestión de centros educativos. Al contrario de lo que ocurre en muchos colegios, en donde es difícil que alguien dé el paso para ser director, en Domaio Carlos Canabal siempre lo tuvo claro. “Creo que un director debe ser buen gestor y un buen relaciones públicas, además de dedicarle mucho tiempo al centro, porque siempre entendí que alguien es director las 24 horas del día y los 365 días del año. Fueron 24 años de director en los que me he dedicado en cuerpo y alma al colegio y he contado con la complicidad de mi mujer y mis hijos”, explica desde el despacho que dejará este mismo mes.

Con una de las promociones de Educación Infantil, a comienzos de los años 90. | G.N.

En estas tres décadas, el colegio de Domaio ha experimentado cambios muy profundos. Implicando a administraciones como Xunta, Concello y Diputación e incluso a colectivos como los comuneros y la Asociación de Veciños, Carlos Canabal consiguió inversiones por casi 280.000 euros en estos años. “Cambiamos todo el patio cubierto, los tejados en 2007, reformamos todas las aulas, los techos... aún en estos momentos estamos reformando los baños”, apunta. Su trabajo fue esencial para conseguir el pabellón deportivo de la parroquia, que durante las mañanas es de uso exclusivo del colegio. “Las obras comenzaron en 1997 y costaron 64 millones de las antiguas pesetas”, recuerda.

El director, ayer, delante del centro desde uno de los patios.

El director, ayer, delante del centro desde uno de los patios.

Hoy está previsto un homenaje a Carlos Canabal por estas tres décadas de trayectoria en Domaio. La natalidad ha cambiado totalmente la cantidad de alumnos. “Cuando llegué aquí había 317 estudiantes y 19 profesores. Ahora tenemos 115 alumnos. Hace unos 5 años notamos una caída grande en las matriculaciones”. Sin embargo, y pese a que pasará a disfrutar de la jubilación, no se guarda los deseos que tiene para el futuro del centro a corto plazo. “Es una ilusión que se pueda ubicar en el antiguo edificio de Infantil la guardería pública de 0 a 3 años, lo que nos facilitará ganar matriculaciones. Me gustaría que mis sucesores cuidasen este colegio como se hizo hasta ahora”, desvela.

Guarda un cariño especial a los alumnos de la promoción 1999/2000, a los que dio clase durante seis cursos.

Guarda un cariño especial a los alumnos de la promoción 1999/2000, a los que dio clase durante seis cursos. Fran G. Sasn

Al asumir la dirección “existían dos Anpas y teníamos como prioridad conseguir la jornada única. Para ello presentamos un gran proyecto, con actividades escolares y transporte gratuito por las tardes. Para lograr el paso a la jornada única vinieron a votar el 90% de las familias”, recuerda. Con el apoyo de la empresa de autobuses moañesa Benito García, consiguió este transporte gratuito, y gracias a lograr la colaboración de 10 objetores de conciencia del antiguo servicio militar, se pudieron ofrecer actividades por las tardes como baloncesto, balonmano o fútbol sala.

Con la llegada de la ESO y el paso de alumnos de los últimos cursos al instituto, a comienzos de siglo quedaron aulas vacías. Se incorporó a los pequeños de Infantil al inmueble principal. “Reestructuramos todos los espacios, creando aulas específicas de plástica, inglés, informática, religión... 21 años después aquella planificación se mantiene”. El carácter trabajador de Carlos Canabal le llevó a conseguir los primeros ordenadores para el centro “tras solicitar a la antigua Caixavigo la cesión de los equipos que fueran renovando”.

Una de las cosas de las que el director más longevo de la comarca se siente más orgulloso es de la actividad cultural que logró darle al centro “consiguiendo siempre a artistas que vienen gratis, para apoyarnos”. Músicos como Suso Vaamonde o más de 30 escritores como Bernardino Graña, Fran Alonso o Fina Casalderrey son algunas de las personalidades que, en estos años, compartieron su sabiduría con los estudiantes del CEIP Domaio.

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