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Una perforación genera profundas grietas en tres edificios de Moaña y obliga a desalojar a 17 vecinos

Los edificios y la acera acordonada, con la perforadora en el solar en obras, a la derecha.   | GONZALO NÚÑEZ

Los edificios y la acera acordonada, con la perforadora en el solar en obras, a la derecha. | GONZALO NÚÑEZ

Los residentes de tres edificios de la céntrica calle Concepción Arenal de Moaña –los números 202, 204 y 206, que están adosados– se llevaron ayer el susto de sus vidas cuando, a primera hora de la tarde, se les empezaron a abrir grietas tanto en las paredes interiores como en la fachada exterior de sus viviendas. Hasta 17 personas tuvieron que ser desalojadas de sus casas ante el temor de que se produjera un desplome de las estructuras y la acera fue acordonada con vallas rígidas por la Policía Local. No se registró ningún daño físico. Todo apunta a que la razón está en la construcción de una vivienda en el solar anexo a los tres inmuebles. En los últimos días se acometió una perforación profunda para un pozo de geotermia que habría provocado temblores y las grietas en las viviendas afectadas. Después de que el arquitecto del solar en construcción y los técnicos del Concello comprobasen el estado de las estructuras dañadas, se permitió subir a recoger enseres.

Vecinos, aguardando en la calle tras salir con lo puesto. | G.N.

A última hora de la tarde los técnicos transmitieron al Concello que los residentes en los edificios 202 y 206 podrían pasar la noche en casa. No así los del 204, con la fachada más perjudicada y que estaba siendo apuntalada. Sus inquilinos–una pareja y dos menores– buscaban ayer alternativas para pasar la noche en casa de algún familiar.

Inspección de una grieta en la fachada más dañada. | GONZALO NÚÑEZ

La alcaldesa, Leticia Santos, solicitó un informe por escrito para reabrir la acera, que a última hora de ayer permanecía. De todas formas, solicitó a la constructora un estudio por parte de una empresa externa “más allá de la inspección ocular. Para garantizar que no se produjeron daños estructurales”.

“Yo por miedo no dormiría esta noche ahí. Imagínate que estamos durmiendo y cae una viga o algo”, explicaba el residente del 204 antes de conocer la decisión de los técnicos. Su casa fue la más afectada vista desde el exterior. La tercera planta, de ladrillo, cuenta con una profunda grieta que se aprecia desde la acera. En el interior la peor situación la sufren las paredes que tocan en el edificio 202, donde reside un mayor con problemas de movilidad. “Los techos también están muy afectados”, explican los vecinos. En la fachada trasera de los inmuebles, a la que se accede a través de la Travesía de O Xaldeiro, se pueden ver grietas de reciente aparición justo en la unión entre los edificios.

Los afectados, mientras esperaban en la calle a que les dejasen pasar a recoger efectos personales, explicaron que “notamos temblores desde hace tiempo. Los problemas comenzaron cuando arrancaron las obras para el nuevo edificio”, lamentan mientras esperan que el seguro de la constructora intervenga para poder arreglar sus problemas.

Además de las tres casas dañadas, las grietas afectaron también a los bajos comerciales de los tres inmuebles, por lo que fue necesario desalojar y cerrar tres negocios. Se trata de una gestoría, una zapatería y una tienda de ropa. Los clientes que acudían a lo largo de la tarde mostraban su sorpresa al encontrarse vallas metálicas rígidas rodeando los tres inmuebles. La Policía Local cortó el paso en este tramo de acera por precaución.

A lo largo de la tarde los vecinos afectados se organizaban para pasar la noche por si no les dejaban entrar. “Por suerte no nos falta en donde dormir a ninguno porque tenemos familia en Moaña, pero si tenemos que acudir a un hotel, supongo que lo deberá asumir la constructora”, señalaban.

“Estábamos en la comida y oímos crujidos. De repente nos gritaron desde la calle para que saliésemos de casa”

Los vecinos que esperaban ayer en la calle mientras inspeccionaban sus edificios no salían de su asombro ante lo ocurrido y recordaban cómo tuvieron que salir a la calle con lo puesto. “Escuchamos crujidos y temblores fuertes. Estábamos comiendo y todavía no nos había dado tiempo a reaccionar cuando nos llamaron desde la calle. Nos gritaron que saliésemos de casa porque se habían abierto grietas y temían que cayesen las casas abajo”, explicaban los residentes en el número 206. En este inmueble la peor parte se la llevó la buhardilla “donde se abrieron grietas muy grandes en el techo”. Desde la vivienda más afectada exteriormente, la 204, una pareja explica que “estábamos en casa y escuchamos ruidos. Vimos cómo se estaban rajando las paredes de las habitaciones. Había un trabajador que iba a pintar el baño. Y ya nos dijo que nos fuéramos de casa. Aunque nos dejen, nosotros no dormimos en casa esta noche. Tenemos una hija y sería muy peligroso”, aseguraron. Desde primera hora de la tarde estuvo en la zona la alcaldesa, Leticia Santos.

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