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El influjo de Udra en el poeta y navegante Caballero Bonald

Caballero Bonald (a la derecha) junto al doctor José Luis Barros en un acto del Club FARO, en octubre de 1995.   | // CAMESELLE

Caballero Bonald (a la derecha) junto al doctor José Luis Barros en un acto del Club FARO, en octubre de 1995. | // CAMESELLE

José Manuel Caballero Bonald era uno de los últimos representantes de la conocida como generación del 50. Era natural de Jérez de la Frontera (Cádiz) y la vida le llevó por numerosos puertos. Pero decía que, después de su Jérez, el lugar más hermoso que había conocido era Cabo Udra, en Bueu. Aquí llegó de la mano de uno de sus grandes amigos: el doctor José Luis Barros Malvar. Disfrutó de su hospitalidad y de jornadas de navegación en el viejo velero “La Rosina”. Como no podía ser menos, Bueu acabó filtrándose en su obra y no está de más recordarlo

El mundo de las letras y la cultura llora estos días la muerte de José Manuel Caballero Bonald, Premio Nacional de Poesía en el año 2006 y Premio Cervantes en 2012. Era gaditano, natural de la localidad de Jerez de la Frontera, y la singladura de la vida le llevó por múltiples destinos y puertos. Y uno de esos lugares fue Bueu, tal como recordaba este fin de semana el profesor e investigador Arturo Sánchez Cidrás con un In memoriam en su imprescindible y más que recomendable blog sobre la historia de Bueu [acidras.blogspot.com]. Una relación que vino de la mano del doctor José Luis Barros Malvar (Pontevedra, 1923-Madrid, 2001), que invitó en numerosas ocasiones al poeta y escritor a su casa al pie de la playa de Pedrón, en Cabo Udra.

La playa de Pedrón y la casa del doctor Barros, donde estuvo en numerosas ocasiones José Manuel Caballero Bonald. Gonzalo Núñez

“Todos aquellos que han sobrevivido/ a tres naufragios, tienen asegurada la inmortalidad./ Mi suerte ya está echada:/ un naufragio me queda para atajar la muerte”, decía en su poema “Salvedad”, incluido en “Manual de infractores” (2005). Caballero Bonald no llegó a naufragar tres veces, pero igualmente tiene asegurada la inmortalidad. Además de poeta, escritor y profesor universitario tenía desde el año 1977 el título de patrón de embarcaciones a vela y a motor. Y fueron muchas las veces que navegó por la ría de Pontevedra, a bordo del viejo velero “La Rosina”, propiedad del médico. Así lo recuerda también el hijo de José Luis Barros, el reconocido guionista de cine Miguel Barros. “Los dos eran más o menos de la misma edad, se conocieron porque frecuentaban círculos de las izquierdas y del flamenco. Además los dos tenían como amigo común a Rafael Alberti”, cuenta Miguel Barros.

La alusión al flamenco no es casual. Caballero Bonald era un reconocido flamencólogo y escribió la letra de “¡Tierra!”, un álbum del conocido cantante de flamenco El Lebrijano, fallecido en 2016.

Caballero Bonald recibe el Premio Cervantes en 2012, con los entonces aún Príncipes de Asturias y Mariano Rajoy. | //

El profesor Sánchez Cidrás también apunta otro nexo en común: el Premio Nobel Camilo José Cela. “El doctor Barros había operado al autor gallego, que dirigía la revista ‘Papeles de Son Armadans’, que se editaba en Palma de Mallorca, y en la que también colaboraba Caballero Bonald”, explica Cidrás.

Bueu aparece citado en diversas ocasiones en la obra de Caballero Bonald. En sus memorias, “Tiempo de guerras perdidas”, editadas en 1995, aseguraba que después de “su” Jerez de la Frontera el entorno de Cabo Udra era el lugar más hermoso que había conocido, por encima de los paisajes de Colombia [fue profesor universitario en Bogotá durante la década de 1960 y allí nació su primer hijo].

Arturo Sánchez Cidrás y el también profesor e investigador bueués Salvador Castro, apuntan que en esas memorias Caballero Bonald habla de su relación con la Escuela Naval de Marín, lo que le sirve para recordar su amistad con el doctor Barros. “En Punta Udra, donde un viejo amigo, José Luis Barros, tenía –aparte de una hermosa casa– un velero con casco de madera realmente espléndido. Era una especie de reliquia de la arquitectura naval mantenida por los calafates de las Rías Bajas, creadores de las barcas más capaces y airosas que conozco: la dorna, con vela trapezoide y casco de tingladillo. Salir a navegar entre las islas Oms [sic] y las Cíes, era otra buena manera de intensificar la penetración en este recóndito mundo galaico que tanto me seduce”, escribía. Ese velero era “La Rosina” y estaba fondeado en Mourisca, como recuerda Miguel Barros. Cuando el doctor falleció en el año 2001 el propio Caballero Bonald se encargó de escribir su necrológica, al igual que hizo más tarde con el actor Paco Rabal. Sobre el médico escribió en una ocasión: “Mi sanador, mi compañero, el más republicano de los perdedores, el ilustrado disidente de los foros políticos que culminaban en etílicos...”

José Manuel Caballero Bonald en una caricatura de Xulio Formoso.

José Manuel Caballero Bonald en una caricatura de Xulio Formoso. Xulio Formoso

Arturo Sánchez Cidrás recuerda que Bueu aparece explícitamente en la obra de José Manuel Caballero Bonald. En 2012 publicó su autobiografía en verso “Entreguerras”, en la que dice: “...aquel tránsito brusco de Madrid a Sanlúcar de Barcelona a Praga de La Habana [su padre era cubano] a Sevilla de Bueu a Jérez de París a Palma de Mallorca...”.

En “Mar adentro”, un ensayo publicado en 2002, habla de “...un anciano patrón de pesca gallego de Bueu, desembarcando estancado cerca de Barbate”. Más adelante dice: “...compartir con esos marineros sus modestas faenas en la costa balear de Andraitx o en la pontevedresa de Bueu”. También cita a Carlos Casares, cuando escribe “... que un marinero de Bueu al que llaman Capitán Lobo Negro, antiguo cazador de ballenas, murió del trallazo que le asestó a la embarcación donde iba un pulpo gigante...”

Las referencias a Galicia y a Bueu son frecuentes en sus dos volúmenes de memorias, “Tiempo de guerras perdidas” (1995) y “La costumbre de vivir” (2001), editadas en un solo volumen en 2010 bajo el título “La novela de la memoria”. El conjunto de la obra de Caballero Bonald le asegura la inmortalidad y a buen seguro que una parte de ese largo tiempo lo seguirá disfrutando en Bueu.

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