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Aquella acampada salvaje en Cangas

Campistas en la zona de Nerga en 1992.

Campistas en la zona de Nerga en 1992. De Arcos

La época del campismo libre en Cangas pasó a la historia a partir de 1994 cuando el Concello empezó a perseguir las tiendas de campaña -prohibidas por ley en Galicia desde 1985- y que seguían llenado los montes junto a las playas más salvajes. Cangas luchó durante años contra este campismo libre que ejercían, sobre todo, familias de Vigo, reencontradas, verano tras verano, en sus parcelas de monte. Se teme que tras más de un año de pandemia del COVID y de restricciones, vuelva cierto campismo salvaje. La tienda se ha sustituido por la autocaravana. El Concello trabaja en un plan de choque.

La prohibición y la lucha contra el campismo salvaje en Cangas cumple 27 años. El jefe de la Policía local en el municipio, Alberto Agulla, prácticamente era recién llegado cuando tuvo que hacer frente a la determinación del Concello para hacer cumplir la ley y erradicar una práctica de tienda de campaña que se arrastraba desde hacía años y que protagonizaban familias procedentes, sobre todo del área de Vigo, pero también de diferentes partes de Galicia, incluso de fuera de la comunidad. Agulla recuerda aquellos veranos de 1994-1995 como “una pasada”, sobre todo en la zona de Nerga, Donón y Barra, en donde había montes “aterrazados”, casi en propiedad de gente que se quedaba todo el verano: “Montaban terrazas con troncos de madera y después rellenaban de arena”.

Una familia, de acampada en Melide en abril de 1995. Ricardo Grobas

Reconoce que el daño ecológico era grande y recuerda que en la zona de Cabo Home se levantaron unas 200 tiendas de campaña: “Fue tremendo porque en algunos casos había que recurrir, incluso, a una orden judicial para poder levantar las tiendas, concentradas, sobre todo, en esas zonas de Nerga y de Donón”.

"¿Por qué no podemos acampar en un monte comunal que es de todos?"

Rafael, vecino de Pontevedra - Acampaba en Melide desde hacía 6 años

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La otra versión es la de los campistas. El 15 de abril de 1995, Rafael, un vecino de Pontevedra que instalaba su tienda de campaña en Melide desde hacía seis años, aseguraba que no entendía por qué no les dejaban acampar en un monte comunal que es público, de todos, igual que no se paga por jugar en un parque infantil. Era sábado y el miércoles de esa semana, el Concello ya había levantado 33 tiendas en Barra y el día anterior 80, entre Barra, Castiñeiras, Nerga y Cabo Home. Se trataba de Semana Santa.

Otra imagen de campismo libre en Cangas en 1994.

Casi treinta años después, Alberto Agulla sigue combatiendo la invasión de las playas en Cangas, en esta ocasión por los vehículos y también por un nuevo campismo salvaje, el de las autocaravanas que ha surgido con más fuerza debido a la pandemia del COVID-19, por la sensación de libertad que dan y que permiten viajar a toda la unidad familiar. El hecho de estar encerrados en casa tanto tiempo, primero con el confinamiento total y después y hasta ahora con las restricciones de movilidad y toque de queda, hace que, en Cangas, y cuando el día 9 se levante el estado de alarma, se mire con temor la nueva temporada del verano y que puedan volver prácticas salvajes de campismo.

Plan de choque

Lo cierto es que este verano no habrá restricciones de acceso a las playas por parte del Concello, como implantó el año pasado como medida de prevención del COVID con el uso de una tarjeta que solo permitía acceder en vehículo a las playas a los residentes, alojados en establecimientos de hostelería y usuarios de locales de restauración. El nuevo edil de Mobilidade, Adrián Pena, es contrario a que se discrimine por residencia. Esta situación llevará a una avalancha de vehículos a las playas y el Concello ya trabaja en un plan de choque. A esta situación hay que añadir el hecho de que la crisis económica derivada de la pandemia hará que muchas familias también busquen sus días de descanso perdidas en el monte disfrutando de la libertad de vivir en medio de parajes naturales.

Alberto Agulla asegura que, para esta temporada, el Concello va a reforzar los controles en los entornos de playas con mayor presencia policial. Se ha creado una patrulla de vigilancia rural para denunciar vehículos mal estacionados y el campismo y otra de Medio Ambiente con dos policías en régimen de segunda actividad, que van a controlar todo lo relativo a fincas, desbroces de cara a evitar incendios forestales, y también vigilarán el campismo libre y el estacionamiento de autocaravanas, que tira de mesas y sillas. Al abrir la mano este año en el acceso a playas, sí es posible que vaya a haber una mayor incidencia en este sentido “pero creo que lo vamos controlar”, resalta Alberto Agulla.

Los tres principales focos están en Nerga, Viñó y, sobre todo, en Donón, aunque en este último caso se trata de un punto que crea problemas de estacionamiento y de presencia de autocaravanas durante todo el año, mientras que en los restantes puntos de playas solo es en verano.

Cambio de tiendas por autocaravanas

Los “leiraparking” de pago junto a las playas, que explotan los vecinos, son la alternativa que baraja el Concello para regular el acceso rodado a los arenales. “El Concello sabe que son fundamentales”, señala Alberto Agulla. El Concello está viendo la posibilidad de abrir un tercer “leiraparking” en Nerga en colaboración con la asociación de vecinos. Viñó y Barra están mejor dotados, con dos “leiraparking” con capacidad para casi mil vehículos, señala.

Autocaravanas aparcadas este año en la zona de Nerga. G.N.

La patrulla también ejercerá control sobre la utilización de estos “leiraparking” por los autocaravanistas como lugares de acampada. Las tiendas de campaña de antes se han sustituido por autocaravanas, dice Agulla quien asegura que como vehículo, la autocaravana puede estacionar en ellos pero no hacer campismo y eso será multado. Es verdad que la competencia sancionadora del Concello en los “leiraparking” es limitada ya que se trata de recintos “alegales”. Sus titulares están de alta en la Seguridad Social, pero el Concello no puede darles licencia.

"Leiraparking" en Nerga Santos Álvarez

La única solución es vía Plan Xeral, recogidos como áreas de estacionamiento y su inclusión en el Plan de Mobilidade (PMUS). Para regular este verano la avalancha de vehículos a las playas, al no haber las restricciones de acceso con tarjeta del año pasado, el Concello también habilitó varias sendas peatonales que implican la prohibición de estacionamiento, como la que se pintó en Nerga que impide aparcar en el frente de la playa y solo deja unas 20 plazas, con prohibición de noche. En el resto del frente está prohibido aparcar y ahí es en donde actuará la patrulla con multas. Otras sendas están en Viñó-Barra, Cabo Home y Aldán.

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