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Un paso de gimnasia hacia la normalidad

Un grupo de usuarias, ayer, estirando en Samertolaméu.   | SANTOS ÁLVAREZ

Un grupo de usuarias, ayer, estirando en Samertolaméu. | SANTOS ÁLVAREZ

Los mayores son el colectivo social que antes está recuperando cierta normalidad tras más de un año de durísimas restricciones por la pandemia de COVID-19, debido a que la campaña de vacunación se está centrando en ellos en primer lugar tras inmunizar ya a los sanitarios. Prácticamente todos los mayores de 80 años de Moaña se encuentran ya vacunados con las dos dosis de Pfizer, y entre las edades más bajas, gran parte ha recibido ya su primera dosis. Esta situación y la contención de los contagios que esta registrando Moaña en una cuarta ola mucho más tímida que las tres anteriores hacen que el Concello de Moaña decidiese retomar as clases de gimnasia para mayores, más de un año después de que se tuviesen que suspender.

Otro de los grupos burbuja realizando ejercicio. | // SANTOS ÁLVAREZ

Ayer, a lo largo de toda la mañana, grupos de seis personas se ejercitaron, con el monitor municipal, en los jardines de Samertolaméu. Son sesiones de 45 minutos que permiten al Concello organizar pequeños grupos burbuja de solo seis usuarios y siempre los mismos y, a la vez, tener capacidad para ofrecer la actividad a los más de 200 inscritos que había antes de la pandemia, así como llevar el servicio a la mayor parte de barrios y parroquias moañeses.

“Tenía muchas ganas de que regresase la gimnasia. Llevo muchos años en este servicio. El primer día estamos con movimientos más tranquilos y ahora somos poquitos. Tampoco usamos las colchonetas todavía”, relataba, entre ejercicio y ejercicio, la vecina Amparo Costa, de 71 años.

Esta usuaria destaca que no siente haber perdido la forma tras un año sin el programa municipal de gimnasia “porque camino todos los días una hora por distintas zonas de Meira o por la playa y después estiro en casa”. Espera que los brotes grandes de COVID-19 sean pronto un mal recuerdo “y ya no volvamos atrás”.

También Antonio Rodríguez, de 72 años, era un usuario habitual de este programa antes de que la pandemia lo cambiase todo. “Llevaba cuatro años y lo echaba bastante de menos, aunque todos los días hago ejercicio en casa y camino varias horas todas las mañanas y tardes”. Pero explica que no es lo mismo “porque se echa de menos estar con más gente para charlar”.

Aunque Rodríguez, con un pasado como futbolista, espera que las clases puedan ser más numerosas “cuando tengamos a un 70% de la población vacunada”, no es tan optimista sobre las opciones de practicar gimnasia en un sitio cerrado. “Eso va a ser más difícil, pienso”.

En todos los barrios las sesiones pasarán a ser ahora al aire libre, lo que permite incluso utilizar a la naturaleza, como ayer, con los árboles de Samertolaméu para ayudar a los mayores a estirar.

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