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Un morracense reconoce que abusó de la hija de su pareja y pide perdón en el tribunal

La petición de Fiscalía se redujó de 12 a 10 años de cárcel, que también aceptó la acusación particular ETambién solicita 16 años de alejamiento de la menor y 8 de libertad vigilada

Audiencia de Pontevedra. |   // RAFA VÁZQUEZ

Audiencia de Pontevedra. | // RAFA VÁZQUEZ

"Me arrepiento y pido perdón”, declaró el acusado de abusos sexuales sobre una menor de O Morrazo, hija de su pareja, cuyo juicio en la Audiencia de Pontevedra se celebró este jueves. La petición de pena inicial, de 12 años de cárcel, se rebajó a 10 años una vez que el acusado reconoció los hechos, manifestó su arrepentimiento y se conformó con la pena, que también incluye 16 años de alejamiento de la menor, 8 años de libertad vigilada y 7.000 euros de indemnización en concepto de responsabilidad civil. La mencionada cantidad también varió. La petición de Fiscalía en este sentido era de 3.700 euros.

Desde la acusación particular ejercida por el bufete de abogados Pena y Graña, no se puede hablar de consentimiento cuando se trata de una menor. También explica que la conformidad no conlleva recurso a la decisión del tribunal, sin embargo en este caso sí que podría hacerlo una vez se dicte sentencia.

La acusación particular estuvo de acuerdo con la Fiscalía y acusación particular y ambos renunciaron a interrogar el acusado, mientras que su representante legal solo le preguntó si se arrepentía, a lo que este asistía, además de reconocer los hechos ante el tribunal. En el juicio, y a puerta cerrada, se visionó la grabación de la declaración de la menor y todas las partes manifestaron que no impugnaban los informes periciales, tras lo que el asunto quedó visto para sentencia.

El acusado era pareja de la madre de la menor. Según relata la acusación de la Fiscalía, desde el mes de septiembre de 2018 y hasta el día 12 de mayo de 2019, el procesado, con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia, con la intención de satisfacer sus más reprobables instintos sexuales y aprovechando la confianza que la menor le tenía, mantuvo una relación personal y sexual con la misma. Señala el fiscal que durante los primeros meses se daban besos y caminan por la calle agarrados de la mano y que más tarde llegaron a mantener relaciones sexuales consentidas cada vez que la menor acudía a casa de la madre.

La Fiscalía de Pontevedra manifiesta que, como consecuencia de todo ello, la menor sufrió un trastorno de estrés postraumático y precisó de tratamiento y seguimiento psicoterapéutico, estando actualmente estabilizada.

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