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Una campaña del pulpo para olvidar

El pulpo, en la lonja.

El pulpo, en la lonja. Gonzalo Núñez

La flota del pulpo afronta hoy su último día de trabajo hasta el próximo 5 de julio. A partir de las 16.00 horas comenzará la veda del cefalópodo, la más larga de los últimos años, con un paro en la actividad superior a los dos meses. Una veda extraordinaria después de una campaña extraordinaria. Pero no por sus buenos resultados, sino por todo lo contrario: una caída en las capturas que, en el conjunto de la comarca, supera el 60% y con una facturación de casi 900.000 euros menos. Así, es normal que entre el sector se haga un balance con calificativos como “catastrófico” o “agónico”. Las capturas conjuntas de Bueu, Cangas y Aldán apenas llegan a los 90.000 kilos y a 750.000 euros, frente a los casi 220.000 kilos y 1,6 millones de facturación de la anterior.

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Es cierto que esta campaña fue más corta de lo habitual –la veda suele comenzar a mediados de mayo– pero esas semanas de diferencia no son la causa de un bajón tan pronunciado. Esta es precisamente una de las quejas más reiteradas desde el sector durante los últimos meses: la ausencia de un estudio por parte de la Consellería do Mar que determinase las razones en la escasez del pulpo, una petición insistente por parte del patrón mayor de Bueu y presidente de la Federación de Cofradías de Pontevedra, José Manuel Rosas.

Un tripulante descarga ayer las capturas de pulpo en Bueu. |   // GONZALO NÚÑEZ

Un tripulante descarga ayer las capturas de pulpo en Bueu. | // GONZALO NÚÑEZ

La lonja bueuesa es precisamente una de las que más sufre la situación del pulpo. La campaña 2019/20 ya no se pudo considerar buena, coincidió con el inicio del estado de alarma y el confinamiento y se cerró con 130.400 kilos y una facturación que no llegó al millón de euros. Las cifras de la temporada que acaba hoy son peores, mucho peores: menos de 60.000 kilos subastados y un volumen de negocio que no llega a los 500.000 euros. El recurso pareció mostrar signos de recuperación en los meses de enero y marzo, que son los únicos en los que se superaron los 10.000 kilos: 13.900 y 16.400 kilogramos respectivamente. Pero no pasó de ser una circunstancia puntual, vinculada al mal tiempo y a los temporales, que obligaron a la flota a permanecer amarrada bastantes días y “ayudó” al cefalópodo.

Ante este panorama hubo embarcaciones que optaron por cambiar de arte, otras permanecieron amarradas con su tripulación en el paro y las que siguieron trabajando lo hicieron de manera alterna, saliendo dos o tres días a la semana.

En Cangas el balance, en términos porcentuales, fue incluso peor. De hecho, incluso la cofradía de Aldán-O Hío la dobló en cifras de capturas y ventas. Según los datos de Pesca de Galicia, las capturas de pulpo en Cangas no llegaron a los 10.000 kilos, frente a los casi 58.000 del año anterior. Las consecuencias sobre la facturación son más que evidentes: 440.000 euros de volumen de negocio en la temporada 2019/20 y poco más de 80.000 euros en la que acaba hoy.

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Último día para el pulpo Gonzalo Núñez

Por su parte, en Aldán-O Hío la campaña se cierra casi 20.000 kilos de cefalópodo y una facturación superior a los 170.000 euros. En el ejercicio previo fueron más de 30.000 kilos y más de 225.400 euros de ingresos.

Durante estos meses el precio medio del pulpo se movió entre los 8 y los 10 euros. Los picos más altos se registraron en el inicio de la campaña: la cotización llegó a los 12 euros en Bueu (en agosto y septiembre) y hasta los 13 y 15 euros en Cangas (entre julio y septiembre).

El inicio de la veda significa además que los barcos deben traer de vuelta las nasas a puerto puesto que el plan de explotación impide que queden caladas en el mar durante estos dos meses.

El sector pide “protección económica” después de un año que califica como “catastrófico”

Las cofradías con las flotas de pulpo más importantes demandan a la Consellería do Mar que busque alternativas para compensar al sector, para el que reclama “protección económica” después de un año “catastrófico”. En el seno de la comisión de seguimiento del pulpo hubo un intenso debate, entre quienes defendían una veda de un mes y quienes pedían parar tres. El periodo de veda implica que la captura del cefalópodo queda “expresamente prohibida” en todas las aguas competencia de la Xunta de Galicia, una prohibición que afecta tanto a la flota profesional de la tercera lista como a la pesca recreativa o de séptima lista. La vuelta al trabajo se fija para el lunes 5 de julio y durante los dos primeros meses se fija un tope de capturas de 30 kilos diarios por tripulante enrolado y a bordo y otros 30 por barco, hasta un máximo de 210 kilos. A partir de septiembre los límites serán de 50 y 350 kilos respectivamente.

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