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Hacienda entra de lleno en Golf Domaio

Esqueletos de algunas de las viviendas de Golf Domaio que quedaron sin acabar. |   // SANTOS ÁLVAREZ

Esqueletos de algunas de las viviendas de Golf Domaio que quedaron sin acabar. | // SANTOS ÁLVAREZ

Si el pasado 29 de marzo, el gobierno de Moaña daba carpetazo a la licencia, 19 años después de su concesión, para la construcción de un hotel de cuatro estrellas junto al campo de Golf Domaio (hoy Ría de Vigo) y dentro de un plan parcial que proyectaba una macro urbanización de 462 viviendas, ahora es la Agencia Estatal de Administración Tributaria la que da un nuevo hachazo al proyecto urbanístico, sacando a subasta 7 parcelas, propiedad del antiguo promotor de la urbanización, Mirón y Agarvi, hoy en manos de los herederos del constructor moañés Agustín García Villar, ya fallecido. Las parcelas salen a subasta con un valor de tasación total de 236.160 euros. El macro proyecto de campo de golf y viviendas data de la década de los 80. Fue impulsado por las mismas personas -inversores y amantes al golf de Vigo- pero se desarrollaron con sociedades diferentes, Golf Domaio, por un lado, para el campo de golf; y Residencial Muiños, por otro, para la urbanización de viviendas. El campo de golf logró concluirse e inaugurarse por todo lo alto en 1993, pero la urbanización, en manos de Mirón y Agarvi, no logró salir adelante. Muchos inversores adelantaron el dinero con la compra de viviendas sobre plano y quedaron con sus ahorros atrapados y presos de poner más dinero para salvar la situación.

De esta macro urbanización que incluía viviendas individuales, un bloque de 100 apartamentos además del hotel, con bajo y dos plantas, solo están acabadas y ocupadas media docena y el resto son esqueletos de casas a medio hacer. Las que se construyeron fue al amparo de sendas licencias otorgadas por el Concello en 2003 para 102 viviendas de las que 50 quedaron a medio construir por el promotor. El resto son solares vacíos y abandonados.

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A subasta varias parcelas de Golf Domaio Santos Álvarez

La junta de compensación de la urbanización intentó por todos los medios posibles desbloquear la situación y ejecutar primero el proyecto de urbanización, que implicaba la apertura de viales y la dotación de servicios para obtener las restantes licencias reglamentarias. Pero las trabas económicas por los gastos de la urbanización, lo que había que depositar de fianza en el Concello y los impagos y los embargos de la promotora, propietaria de muchas de las parcelas, han impedido llegar a acuerdos, aunque a día de hoy se sigue con la meta de que se pueda desbloquear la situación.

Las parcelas que saca la Agencia Tributaria a subasta son propiedad de Mirón y Agarvi y se encuentran en la zona B de la urbanización, en la parte baja. Se trata de la parcela B.4.25 con un precio de tasación 35.328 euros; la parcela B.5.6 con una tasación de 30.080 euros; la B.4.26 con un valor de 37.632; la B.5.5 con un precio de 29.184; la B.5.8, por 31.744; la B.5.7 con una tasación de 35.328 euros y la B.4.29 por valor de 36.864 euros.

Quien se haga con estas parcelas debe asumir la cuota correspondiente de los gastos de urbanización del Concello.

La junta de compensación ya había intentado hace algo más de un año el embargo de parcelas a Mirón y Agarvi ya que no había hecho frente a las cuotas de la urbanización, pero nadie pujó por ellas. Con lo cual se está en una situación como la del perro que se muerde a cola. El banco BBVA también había iniciado un proceso de embargo de algunas parcelas de la urbanización.

Al margen de esto, el grupo ecologista Luita verde, siempre en contra de la urbanización, sigue todos los pasos con lupa y después de recurrir a la Valedora para que se cumpliera con la caducidad de la licencia del hotel, sigue el mismo camino y ya en marzo de 2019 reclamó al Concello la caducidad de las licencias otorgadas el 12 de febrero de 20021 y el 9 de junio de 2003 para esas 50 y 52 viviendas.

Recuerdan desde el grupo ecologista que la caducidad de estas licencias ya debían estar resueltas hace más de una década, peor el Concello paralizó el expediente iniciado en 2008.

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