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El Reloj de Cangas cumple 30 años

Fue construido por Avelino Avilés, su hijo Enrique, Antonio Iglesias y Emilio Padín

Estado actual del Reloj de la Alameda de Cangas. Santos Álvarez

El próximo mes de mayo, el día 10 concretamente, se cumplen 30 años de la inauguración de la réplica del kiosco-observatorio que preside la Alameda Vella de Cangas, tal y como recuerda Antonio Iglesias, uno de sus creadores. La pieza original, realizada de zinc, fue instalada en 1908 por iniciativa del ayudante militar de Marina Álvaro Guitián y costeada por los marineros para su beneficio. Habían ocurrido naufragios muy trágicos y se pretendía que este kiosko observatorio fuese un instrumento que permitiera a los marineros saber el tiempo que hacía cuando salían a faenar. Sobre el primitivo kiosco existe toda una leyenda. Nadie sabe decir perfectamente qué fue de él, algunos sostienen que alguien lo compró y lo tiene en su finca, los más científicos aseguran que la salinidad del mar, la corrosión y la desidia y abandono por parte de quienes estaban obligados a cuidarlo hicieron que sucumbiera al paso del tiempo.

Enrique Avilés, Emilio Padín, Antonio Iglesias y Avelino Avilés, en la inauguración de la réplica del Reloj en 1991 Fdv

Fue después de una “revuelta” por el lugar en el que tenía que ir la estatua de Félix Soage en la Alameda Vella cuando surgió la idea de hacer un nuevo kiosco. Según los cronistas de la época, la idea surgió de Antonio Graña, cuando gobernaba Cangas la Gestora Municipal, que presidía Mariano Abalo y en la que también se encontraba Manolo Caamaño, a los que se les considera los verdaderos promotores de que surgiese la réplica del kiosco. Se encargaron los trabajos a Avelino Avilés, a su hijo Enrique y a Antonio Iglesias.

Los trabajos comenzaron el 25 de febrero del año 1991, componiéndose en el taller de Antonio Prieto la cuatro coronas octogonales con molduras de fundición en hierro. Una vez terminadas fueron a casa de Avilés y fue allí donde continuaron el resto de los trabajos.

Inicio de los trabajos de construcción de la réplica del reloj kiosco.

Inicio de los trabajos de construcción de la réplica del reloj kiosco. Libro "Los kioscos meteorológicos de la villa de Cangas"

Las moldura de hierros se realizaron bajo modelos que se habían construido en la carpintería de “La Fe” y fue Bladimiro Mielgo quien realizó los modelos para los adornos especiales, que después ejecutaría Fundiciones Beneyto, en San Andrés de Comesaña. El remate y matización de los bronces, según cuentan cronistas de la época fue cosa de Ricardo Fernández Lago, de Coruxo.

Colocación de piezas de bronce.

Colocación de piezas de bronce. Libro "Los kioscos meteorológicos de la villa de Cangas"

También aseguran que fue Antonio Iglesias Castro como soldador y Emilio Padín García, que era mecánico electricista, con Avelino Avilés a la cabeza, los que culminaron la construcción de la obra el 9 de mayo. El propio Avelino Avilés, junto a Eugenio Eiroa y Emilio Padín son los que relatan cómo fue la construcción de esta obra que vuelve a ser referencia para Cangas. Relatan que la colocación final del mecanismo de la veleta, que hizo minuciosamente el ajustador mecánico Antonio Fernández Caamaño. Joaquín Fructuoso Lemos le dio el acabado de la pintura.

Proyecto de reloj para la Puerta del Sol de Vigo, del arquitecto Jenaro de la Fuente, que nunca se llegó a ejecutar.

Proyecto de reloj para la Puerta del Sol de Vigo, del arquitecto Jenaro de la Fuente, que nunca se llegó a ejecutar.

Aseguran que la obra costó 5.101.600 pesetas de las de antes y consta de un medidor de velocidad del viento, con una veleta y el señalamiento de los cuatro puntos cardinales. También cuenta con un reloj de cuarzo de cuatro esferas y soneira, que se puede utilizar para divulgar los avisos urgentes. Su precio fue de 1.741.600 euros.

Otro momento de la construcción de la réplica.

Otro momento de la construcción de la réplica. Libro "Los kioscos meteorológicos de la villa"

Fue Enrique Avilés Nores el encargado de su adquisición en Casa J. Mayado, en Zamora. Lo aparatos más modernos como el termómetro, el barómetro, higrómetro y anemómetro fueron conseguidos a través de la Compañía Orio, e la firma alemana Barigo. El kiosco está construido en su totalidad en chapa fundida y bronce. Para su instalación fueron necesarios camiones-grúa. Esta operación comenzó a a la 01.30 horas y duró hasta las 07.00 horas, si bien para la instalación del reloj fueron necesarias varias horas de la mañana siguiente.

Traslado del kiosco a la alameda.

Traslado del kiosco a la alameda. Libro "Los kioscos meteorológicos de la villa de Cangas"

Ceremonia

Cuentan los cronistas que fue el día 10 de mayo de 1991, a las 10 de la noche, cuando se inauguró el nuevo kiosco. Fue una ceremonia a la que asistió el pueblo de Cangas, la Banda de Música y las autoridades municipales de aquel entonces. Relatan que hubo exclamaciones de satisfacción por la recuperación de kiosco y dicen que fue el popular Cecilio quien abrió las intervenciones, después intervino el poeta Bernardino Graña.

inauguración del nuevo reloj en la alameda vella en 1991 con el poeta popular Cecilio y el escritor Bernardino Graña.

El primitivo kiosco fue instalado en primer lugar en la calle Progreso, cerca de lo que es hoy la Plaza de la Constitución, al comienzo de posterior relleno del puerto.

El primitivo kiosco de Guitián en la calle del progreso, hoy Plaza de la Constitución. Libro "Los kioscos meteorológicos de la villa de Cangas"

Después fue trasladado al otro extremo de lo que iba a ser nuevo paseo, donde hoy se encuentra el kiosco que le sustituye.

Traslado del kiosco primitivo de Guititán, con el relleno de Ojea al fondo. Libro "Los kioscos meteorológicos de la villa de Cangas"

Hubo un intento en Vigo, también por el año 1901, por parte del arquitecto Jenaro de la Fuente. Querían ubicarlo en la Puerta del Sol, pero no salió adelante.

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