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Chiringuitos y “leirapárkings” denuncian ruina por el límite de acceso rodado a playas de Cangas

La señal de prohibido el acceso rodado a Viñó, “excepto autorizados”, apareció ayer derribada junto al vial. G.Núñez

Solución para unos y grave problema para otros. Las restricciones para acceder en coche a la mayoría de las playas rurales de Cangas, que afecta a las personas no empadronadas en el municipio y que no tengan una segunda residencia o vayan a alojarse o consumir en establecimientos de la zona, no son bienvenidas para los titulares de chiringuitos y leiraparkings que dan servicio a los arenales implicados y que denuncian estar al borde de la “ruina” por la escasez de clientes, disuadidos por la pandemia de COVID-19 y por las medidas del Concello para ayudar a combatirla. Piden que el gobierno local reconsidere su decisión y que la Policía alivie los controles, pues aseguran que la afluencia de bañistas a las playas está siendo inferior a los aforos establecidos para garantizar la distancia seguridad y que más de un centenar de empleos están en riesgo sin motivo. Los afectados advierten que no se van a callar y que piensan “luchar” para salvar una actividad que es su medio de vida.

Las señales que prohíben el paso en los viales de acceso a estos arenales “excepto autorizados” disuaden a la clientela, que buscan destinos alternativos para no exponerse a las denuncias y sanciones previstas por la institución municipal. “No nos va a matar el COVID, sino el hambre”, argumentan algunos propietarios de leipararkings y chiringuitos, que el pasado fin de semana estuvieron “llenos” y que se abastecieron de productos a los que tenían previsto dar salida, pero la falta de clientela ha arruinado sus previsiones. Aseguran que desde el Concello les garantizaron que no pondrían trabas a quienes se dirigen a sus establecimientos, ahora “practicamente vacíos”, pero en la práctica no está siendo así y los agentes hacen cumplir la medida sin reparar en excepciones. Ayer, las dos patrullas de la Policía Local que estaban de servicio realizaron recorridos “disuasorios” por las zonas más concurridas de las parroquias, donde tramitaron 37 denuncias por vehículos mal estacionados y ninguna por acceso rodado al litoral sin autorización, asegura el inspector Alberto Agulla.

Acceso a la playa y camping de Sartaxéns, solo con permiso. | // G.N

Las medidas contra las que arremeten estos profesionales de los servicios en playas de Cangas fueron recuperadas por el concejal de Mobilidade, Adrián Pena, nada más tomar posesión de su cargo, aunque la idea fue promovida e impulsada desde el Concello el año pasado, cuando Xosé Manuel Pazos presidía la Corporación municipal. El bipartito ACE-PSOE, con el asesoramiento de la Policía Local, decidió que esta Semana Santa los arenales rurales del municipio queden nuevamente con acceso rodado limitado, salvo para las personas empadronadas en el Concello, alojadas en hoteles o en casas de turismo rural y clientela de establecimientos hoteleros de las zonas con restricciones. El objetivo es “evitar aglomeraciones en tiempos de COVID”, argumenta Pena, y aclara que esta medida es transitoria y no implica limitación de acceso a las playas, sino solo de hacerlo en vehículos a motor.

El Ejecutivo cangués, que encabeza Victoria Portas, tomó esa decisión tras conocer que el comité clínico que hace el seguimiento de los contagios del coronavirus en Galicia incluyera a Cangas de nuevo en el nivel medio, de alerta con más restricciones, al aumentar los casos positivos de SARS-Cov-2. La limitación persigue actuar ahora con rigor con el objetivo de salvar el verano y no volver a aplicar esta prohibición de acceso rodado que el verano pasado fue muy criticado por algunos sectores afectadas, pero que adoptó el alcalde para hacer frente al COVID en las playas más concurridas del municipio ante la avalancha de personas, sobre todo, de Vigo, que suelen recibir.

La regidora ya ha advertido que los datos de contagios tienden a ser “preocupantes”, al haberse duplicado la cifra de afectados en las últimas semanas, lo que viene a confirmar que algo no se está haciendo bien y que urge extremar las precauciones y actuar con “sentidiño” para evitar que la Semana Santa derive en una cuarta ola que sería “devastadora” para la salud, el empleo y la economía de Cangas.

Despliegue nocturno de la Policía Local y Guardia Civil ante un falso caso de agresión o “secuestro”

Agentes de la Policía Local, con el respaldo de la Guardia Civil, se movilizaron entre la noche del viernes y la madrugada del sábado para investigar un posible caso de agresión o “secuestro” entre los miembros de una pareja, que horas más tarde fue localizada y aclaró que todo se debió a una crisis de ansiedad motivada por asuntos familiares. El operativo comenzó pasadas las nueve de la noche, tras recibirse en la Jefatura policial un aluvión de llamadas de ciudadanos del centro urbano que acababan de presenciar cómo una mujer saltaba de un vehículo en marcha que circulaba por la Avenida de Bueu y el hombre que la acompañaba salió para introducirla “a la fuerza” y arrancar en sentido Pedra Alta. Los testigos tomaron imágenes del suceso y de la matrícula del coche, que los agentes utilizaron para iniciar un rastreo que se prolongó varias horas y finalizó de madrugada con la localización de la pareja, que aclaró el suceso y no hubo denuncia. La Policía Local trasladó el asunto a los servicios sociales.

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