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Un grito de auxilio del Salasón para que la música no pare

Responsables de Salasón, ayer con el cartel de la campaña de apoyo para evitar el cierre. | // G.NÚÑEZ

Hace unos días la música en directo regresaba a una de las salas de referencia en la comarca, Salasón. Un momento largamente esperado por muchos después de meses de obligada abstinencia musical. Pero parafraseando uno de los temas más conocidos de The Rolling Stones, el futuro pinta negro. Muy negro. Tanto que desde la sala canguesa han lanzado una especie de grito de auxilio en forma de campaña de micromecenazgo para evitar su desaparición y cierre. “Tras más de doce meses de inactividad forzosa y prácticamente sin ingresos nuestro objetivo mínimo para esta campaña es llegar a los 12.000 euros”, explica su actual responsable, Henry Pérez.

Salasón cumple en 2021 catorce años, una iniciativa que nació desde la ilusión de ofrecer un proyecto multicultural y con espacio para una amplia variedad de manifestaciones artísticas: música, teatro, fotografía, baile, pintura... Su faceta más conocida es la de sala de conciertos, con una programación que ha colocado a Cangas como un lugar de referencia para los medios especializados. Willie Nile, The Pretty Things, Vetusta Morla, Arizona Baby, Los Deltonos... son solo algunos de los nombres de una interminable lista de artistas que han desfilado por su escenario y cuyos carteles adornan las paredes y techos de la sala. “Queremos seguir en este pueblo encantador, nos gustaría seguir proyectando nuestro espacio multicultural tanto a nivel local como nacional y ese sueño nos mantiene en pie día a día”, afirman desde la sala.

Para que la música no pare han decidido apelar a la ayuda y a los recuerdos cargados de emoción de las muchas persona que a lo largo de este periodo han pasado por Salasón. Los responsables de la sala ponen a disposición de clientes y cualquier persona interesada un amplio abanico de posibilidades para brindar ese apoyo: donaciones económicas desinteresadas a fondo perdido con la cantidad que el donante pueda o con una serie de fórmulas que incluyen hacerse socio de la sala con un carné que da ventajas para acceder a los conciertos, convertirse en patrocinador, adquisición de merchandising de edición limitada o diferentes tipos de abonos.

La pandemia del COVID-19 paralizó la actividad y apagó la música durante muchos meses, pero mientras tanto había que afrontar igualmente gastos de alquiler, electricidad, Seguridad Social, autónomos y todo ello sin apenas ingresos.

El objetivo que se marcan con esta campaña de micromecenazgo o “crowdfunding” es llegar a ese mínimo de 12.000 euros y así poder continuar adelante “con futuros proyectos de retransmisión en directo de nuestros eventos, con inversiones importantes en equipamientos e instalaciones”. Un camino obligado, tal como reconoce Henry Pérez, “para llegar a más público en las actuales circunstancias de reducción de aforo”.

La situación que atraviesa la sala ya movilizó a finales de 2020 a uno de sus principales colaboradores, la productora ourensana Lestrato Rock, que hasta en dos ocasiones quiso organizar un festival para recaudar fondos y ayudar a Salasón. En ambas ocasiones el avance de los contagios del coronavirus y las restricciones sanitarias obligaron a cancelar esos eventos.

Este grito de auxilio también quiere ser una llamada de atención para concienciar de que la cultura es un sector económico que da trabajo a numerosas personas: hosteleros, músicos, técnicos de sonido, promotores... Y a pesar de las circunstancias actuales también es segura con medidas de reducción de aforo, distancia interpersonal o nuevos horarios.

Las posibilidades para que la música no pare son inmensas y la única que no es válida es la del “mute”. O sea, el silencio.

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