El Observatorio Astronómico de Santiago, que dirige José Ángel Docobo, sigue trabajando con la Red Española de bólidos y meteoritos, a través de un grupo de colaboradores de la Universidad de Santiago, en el rastreo del “superbólido “ que atravesó el cielo de Galicia en la madrugada del día 18 de enero y que en Cangas fue grabado con su cámara desde la azotea de su casa, en el casco histórico, por el vecino Juan Antonio Fernández, aficionado a las observaciones meteorológicas.

Una de la visitas de campo para localizar restos del meteoroide. | // FDV

El grupo de trabajo del Observatorio está analizando desde entonces vídeos de particulares que hubieran grabado el paso del bólido para poder determinar su trayectoria y posible caída como meteorito a la tierra. Por el momento, el trabajo de campo se está ciñendo a la provincia de Lugo, sin determinar en concreto la zona para evitar una avalancha de personas. No se ha encontrado nada, aseguran en el Observatorio, pero se siguen los trabajos en medio de la situación tan difícil que supone para este tipo de búsquedas los cierres perimetrales de los municipios por el COVID. Docobo reconoce que es complicado también porque el número de vídeos aprovechables no han sido tantos como los que hubieran deseado, para poder marcar el punto de trayectoria lo más fiable posible: “Estamos intentando mejorar esa trayectoria y buscando las zonas posibles”.

Una cámara fija en Cangas capta el misterioso resplandor que iluminó el cielo de Galicia FGJohnny

Docobo no descarta que el bólido se hubiera desintegrado en la atmósfera y recuerda lo ocurrido en la zona de Tunguska, en la Siberia rusa, con un bólido que el 30 de junio de 1908 aplastó 80 millones de árboles en una superficie de 2.150 kilómetros cuadrados. Nunca se encontró el cráter de impacto y se estima que el bólido se desintegró a una altitud entre 5 y 10 kilómetros en lugar de golpearse en la superficie de la tierra.

Hasta la fecha, el grupo de la Universidad de Santiago ya realizó hasta tres visitas para rastrear el monte en la provincia de Lugo, sin que haya aparecido ningún resto.

El bólido pasó a las 01:19 horas de la madrugada del lunes 18 de enero e iluminó el cielo de Galicia. El vecino de Cangas que grabó el paso de la bola de fuego espacial Juan Antonio Fernández, lo hizo con una cámara instalada en el ático de su casa en la calle Berbetaña. De madrugada no se había enterado y por la mañana, cuando escuchaba las noticias con su mujer, fue rápidamente a ver qué había grabado su máquina y lo vio. Su pequeño aparato IP para web filmó el veloz paso del bólido, en su recorrido hacia el norte. Hubo avistamientos en Galicia, El Bierzo y en el norte de Portugal. El meteoroide entró en la atmósfera a una velocidad aproximada de entre 10 y 70 kilómetros por segundo, según explicó en su momento el astrónomo de Pontevedra, Igor Piñeiro, por eso se sintió un “bum” sónico. El bólido superó la velocidad del sonido.

Como explicó Docobo, lo que aconteció fue la entrada de una piedra cósmica en la atmósfera, lo que se llama un meteoroide, que es un objeto que se mueve en torno al sol en una órbita, restos de choques de asteroides entre sí, incluso restos de cometas. En algunos casos los meteoroides se destruyen en la atmósfera y otros, como este superbólido, baja a alturas pequeñas. Pudo hacerlo a 15-20 kilómetros de la superficie terrestre.