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Un estudio a 2.000 drogodependientes desde 1986 confirma muertes prematuras de unos 20 años

El médico psiquiatra de la Unidad Asistencial de Cangas, Andrés Fontenla, analiza todos los casos de ese centro

El médico psiquiatra Andrés Fontenla, en la Unidad Asistencial de Cangas

El médico psiquiatra Andrés Fontenla, en la Unidad Asistencial de Cangas Gustavo Santos

El fallecimiento el pasado fin de semana de un vecino de Cangas, presuntamente relacionado con el consumo de drogas, trae de nuevo a la actualidad el problema de las drogodependencias por consumo de sustancias, que en los años 85-86 fueron la primera causa de preocupación en la sociedad y que desde hace 15 cayó al puesto 30, tal y como señala el director de la Unidad Asistencial de Drogodependencias de Cangas, Maximino Portela. Esta Unidad, abierta en 1986, atiende a los tres municipios de la comarca (Cangas, Moaña y Bueu) y es el único centro gallego que asiste a dos áreas sanitarias distintas:Vigo y Pontevedra. Desde hace muchos años no hay muertes por sobredosis en la comarca, admite Portela, por eso que le sorprendería un caso. Por el momento, en la causa de la muerte de este vecino, de 49 años, figura de origen incierto.

El médico psiquiatra de la Unidad Asistencial de Cangas, Andrés Fontenla, está realizando un estudio de mortalidad de los pacientes atendidos en el centro desde 1986 a 2020 por consumo de sustancias -alcohol también- y que han estado en los programas de metadona. Está trabajando con las historias clínicas de unos 2.000 pacientes y, como primera conclusión, a la espera de rematar el análisis y publicar el documento en una revista científica, es que “hay un fallecimiento prematuro de alrededor de 20 años en estos pacientes con respecto a la población general”.

Fontenla asegura que el estudio se realiza a todos los pacientes de la Unidad de Cangas, consumidores de sustancias, incluyendo el alcohol porque está en todo el consumo de sustancias, sea opiáceos o cocaína. Del total de pacientes, admite que un 10% son casos perdidos, es decir personas que comenzaron a acudir a la Unidad, pero no volvieron, y no se les pudo hacer un seguimiento.

El médico especialista asegura que lo que favorece la mortalidad prematura es un estilo de vida determinado, “desorganizado, de riesgo, de poco estructurado”. La principal causa de la muerte en este tipo de personas, son las infecciones, no por el VIH que ya está controlado, sino por enfermedades como hepatitis, pulmonares o respiratorias. “Hay una alteración general, endocrinas y metabólicas, que producen las infecciones y el consumo también”.

El doctor Fontenla, que lleva 15 años en esta Unidad de Cangas, asegura que con respecto a cuando empezó ha notado un cambio en la patología, antes había más consumo de heroína y ahora es la cocaína, el alcohol y en la gente joven el cannabis.

Alcohol y fumar

Destaca que el alcohol siempre está presente en todos los grupos y hay alcoholismo puro, aunque antes, con la gente mayor sí lo había y ahora está mezclado con otra sustancias como el cannabis: “Hace 50 años, los que bebían alcohol, bebían y fumaban; ahora los que beben alcohol no solo fuman tabaco, sino que fuman cannabis o consumir cocaína”.

El peligro del cannabis, aparte de los efectos en cuanto a la disminución de la atención, explica, es cuando se convierte en un objeto de consumo diario, en el cual queda todo supeditado, como cualquier adicción, como las adicciones comportamentales a los videojuegos.”Cuando tu vida se centra en un estímulo, consumo en este caso, se abandona el resto de las demás, las relaciones sociales la realización de actividades habituales, como las dos básicas que tenemos desde que nacemos y morimos que son el sueño y la alimentación. Esto está alterado en estas personas, hay desorganización de horarios de esas actividades básicas”. Añade que el consumo de cannabis es cada vez mayor en población más joven, como ha sido en muchas consumos, con el inicio cada vez más temprano: “Hace unos años la mayoría de edad en esto era a 16-18 años, ahora hay gente menor de 14 años que puede estar iniciándose”.

Muchos de los que acuden a la Unidad de Cangas para tratamiento de cannabis es para que le retiren la multa

El director de la Unidad Asistencial de Drogodependencias de Cangas, Maximino Portela, asegura que atienden a unas 400 personas diferentes cada año y que entre estas hay un grupo que lleva más tiempo, que es el que está en el programa de metadona, en torno a unas 200, de los que 100-150 son históricos. El resto logra salir y realizar una vida normal o realizan una vida bastante normal siguiendo con este tratamiento. El grupo menor, de unos 50-60 siguen con su mismo estilo de vida, aunque con la metadona la calidad de vida mejoró. Porque lo que se busca con este programa a estas personas es la reducción del daño, ya no tanto curar, señala. Portela reconoce que desde el año 2000, las causas por las que se acude a tratamiento, son por consumo de cocaína y de alcohol, también hay personas que acuden para dejar de fumar tabaco, entre 5 y 10 al año. Por cannabis suele haber un grupo estable de unas 15 personas anuales. Existe la picaresca de que muchos acuden al tratamiento para que le retiren la multa, sobre todo si es un menor. El consumo de cannabis está siendo considerado como un reto de paso hacia ser adulto. El director de la Unidad de Cangas asegura que hay que acabar con estos mitos, como el de que mejor fumar que beber alcohol. Con respecto a la heroína, su consumo ya cayó y dice que es raro empezar en esta droga. Al año puede acudir una persona para tratamiento. Recuerda que en Estados Unidos sí hubo un bun de consumo de heroína entre 2015-2017 porque los médicos empezaron a recetar opiáceos sintéticos para dolores de espalda y mucha gente se enganchó. Cuando empezaron a presentarse demandas a las farmacéuticas, se cortó el suministro y la gente acudió al mercado negro a por el fentanilo, un opiáceo más potente que heroína. Portela asegura que se decía entonces que lo ocurrido en Estados Unidos llegaría a Europa, pero afortunadamente no. Sí hay el problema de la cocaína y el alcohol. Según las estadísticas, 27 mujeres de cada 100 beben alcohol y 16 de cada 100 ni gota, pero la sociedad invita a consumir

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