Satisfacción entre los hosteleros y los vecinos. La reapertura de la hostelería, cerrada desde hacía un mes por la pandemia del COVID salvo pedidos para llevar y reparto a domicilio, y el hecho de coincidir en un día primaveral, volvió a llenar ayer de vida las calles de O Morrazo. En Cangas, en donde coincidió con mercadillo, hubo algunos momentos de “overbooking” y la Policía controló los aforos.

El responsable de la cafetería Alondras de Cangas que pudo abrir en el interior Gonzalo Núñez

En los locales mostraban la satisfacción “porque la clientela volvió”, aunque al mismo tiempo aseguraban que la mayoría de las ayudas no habían sido ingresadas. Sin embargo ya estaban pagando los préstamos del ICO. Algunos manifiestan su temor a que después de Semana Santa se vuelva a cerrar. Y de hecho, pese a la perspectiva del buen fin de semana, el sector no se hizo con gran acopio de mercancía por miedo. Uno de ellos manifestó: “Si vuelve a llover, se estropea todo otra vez porque con el 30% no hacemos nada”. En Cangas, la hostelería pudo reabrir su interior con el 30% del aforo y la terraza al 50%.

Los pocos restaurantes que hacen reservas auguraban un buen fin de semana teniendo en cuenta que Cangas ha recuperado la movilidad con Vigo. Para hoy tenían lleno con clientes, sobre todo, de la ciudad olívica. Las reservas empezaron a producirse el mismo día que el presidente de la Xunta anunció la reapertura, el pasado lunes.

Una de las terrazas de la Praza Massó, en el centro de Bueu. Gonzalo Núñez

Distintos son los casos de Moaña, con mayor nivel de restricción y sin movilidad con Vigo; y Bueu, limitada la movilidad a su área sanitaria,. En ambos municipios solo se permite abrir terrazas. En la céntrica terraza de La Orensana, Ana María Refojos, con su madre Florentina Pérez y su hija Rebeca Mateos, tomaban un café y unos refrescos. “Al salir a la calle y ver las terrazas abiertas, te da un subidón de alegría”, asegura Ana María: “Parece que tenemos más vida”.

El dueño del restaurante Maruxía de Moaña atiende a un cliente

Alba y Iago, clientes en el restaurante Maruxía, en Moaña "Parece que tenemos un poco de libertad; el cierre fue duro, pero no hubo problema por no ir a Vigo"

Alba y Iago, clientes en el restaurante Maruxía de Moaña

En Bueu, los hosteleros consideran “injusta”que solo les permitan abrir terrazas. Aún así, ayer la imagen de espacios como la céntrica Praza Massó era muy diferente del ambiente triste de las últimas semanas. “Si la gente quiere que los bares sigamos abiertos también debe respetar las normas sanitarias, guardando las distancias y usando la mascarilla”, apuntan desde el Black Rose. Muy cerca, en el Magaluf señalan que decidieron abrir “por la presión económica, para poder ingresar algo y pagar facturas”. De momento la mayoría de restaurantes se mantienen cerrados o solo con servicio para llevar o recoger, como el Brassó. “Por ahora trabajamos con este servicio porque no nos compensa abrir solo la terraza,sobre todo en invierno.”, señalan. A las 18:00 horas todo se cerró.

Sheila y Luis, cafetería Magaluf en Bueu "Abrimos por presión económica para pagar facturas"

La terraza del Alondras. | // G.N.

Miguel Torres, restaurante Brassó en Bueu "Seguimos cerrados porque solo con la terraza no compensa"

Gema Portela, camarera en Moaña "La gente me decía, ¡ por fín volviste! ya tenía ganas de volver a trabajar"

Sindy Bastón, cafetería Black Rose, en Bueu "Si la gente quiere los bares abiertos debe respetar las normas"

La hostelería devuelve la vida

La terraza del bar Alondras, en Cangas Gonzalo Núñez

Florentina Pérez, Ana María Refojos y Rebeca Mateos "Al salir y ver las terrazas abiertas con gente te da más vida, te da un subidón de alegría"

El sector se sigue quejando de las duras condiciones para abrir ya que deben garantizar una persona por cada 1,5 metros cuadrados y, a partir de ahí, calcular el 50% de aforo de la terraza, asegura el portavoz de la Asociación de hostelería en este municipio, Pablo Piñeiro.