“Ya estábamos esperando a ver cuándo llegaba la vacuna para frenar el bicho”, asegura Ramón Iglesias Martínez, de 80 años, que acudió con su hermano José, de 90, ambos vecinos de Vilariño, en la parroquia de O Hío, al centro de salud de Cangas para recibir la primera dosis de la ansiada inmunidad frente al COVID-19. “Miedo siempre hay que tener alguno, pero ni dolor ni nada de molestias”, añade José, marinero de toda la vida que celebra el buen estado de salud y de forma que disfruta a sus 90 años, gracias “a no hacer excesos”.

La primera jornada de vacunaciones a mayores de 80 años en la comarca de O Morrazo transcurrió con normalidad. Estaban citadas cerca de un centenar de personas en cada uno de los centros de salud de Cangas, Moaña y Bueu, y no se vieron grandes colas, aunque algunos atascos en la entrada al pequeño centro moañés. En Cangas fueron citados los vecinos entre los apellidos Herbello y Malvido. Serafín Hermelo, de 87 años y vecino de Aldán, asegura que “me llamaron para preguntarme si me interesaba la vacuna y les dije que sí”

“Maravillosamente bien”, asegura Matilde Lemat Pérez, vecina de Tirán, de 85 años, tras salir de la vacunación en Moaña, después de guardar el reposo obligatorio de 15 minutos por si el pinchazo le producía alguna reacción . “¡Es a lo que vinimos, a vivir!” exclama mientras conversa con otra vecina a la espera de que la fueran a recoger en coche su marido, pendiente de ser citado en esta campaña de vacunación, y su hijo.

"¡Maravillosamente bien!" FDV

La gran mayoría de los mayores acudieron acompañados de familiares, como Carmen Martínez, con su sobrina. Ella ansiaba ser fotografiada cuando el equipo de enfermería le estuviera inyectando la vacuna. Viuda desde hace muchos años, no tuvo hijos, pero asegura que tiene una gran familia de sobrinos y una niña pequeña que nació en el confinamiento, hija de una sobrina, y que asegura que fue “el tesoro” en estos meses tan duros del virus. En el caso de Augusto Leites, la vacunación le coincidió en el día que cumplió 85 años: “Esto es el mejor regalo”.

En Bueu estaban citadas 100 personas mayores de 80 años en esta primera jornada. El lugar habilitado para tal efecto es una sala dentro del Punto de Atención Continuada (PAC) y entre los citados había tranquilidad y esperanza para recibir la vacuna. 'Cuando me llamaron para preguntarme si estaba interesado en recibirla les dije que claro que estaba interesado', decía un vecino de Cela.

A medida que entraban a la sala la enfermera encargada de administrar las dosis explicaba en que consistía la vacunación, los posibles efectos adversos y cómo tratarlos en los próximos días. 'La gran mayoría viene tranquilo y las personas que tienen algún miedo se le explica en qué consiste y se quedan más tranquilos', contaba la sanitaria.