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La guardería de Domaio tendrá dos aulas, placas solares y creará seis puestos de trabajo

El antiguo inmueble de Infantil, vinculado al CEIP Domaio, que el Concello adaptará para un centro de 0 a 3 años. / G.N.

El antiguo inmueble de Infantil, vinculado al CEIP Domaio, que el Concello adaptará para un centro de 0 a 3 años. / G.N. FranG.Sas

Hace una semana el Concello de Moaña recibía una buena noticia en sus pretensiones de adaptar el inmueble de educación infantil anexo al colegio público de Domaio, para convertirlo en la que pasaría a ser la segunda guardería pública del municipio. Y es que la jefatura territorial de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria había respondido a la solicitud del Concello aceptando la desafectación del inmueble al no estar destinado ya a uso educativo. Es más, no acoge clases desde el año 1997, cuando los pequeños de Infantil se integraron en el edificio principal del colegio.

Después de la reacción de la Consellería de Política Social, señalando que de momento el Concello no se había puesto en contacto con este departamento para solicitar un nuevo centro de la red gallega de guarderías “Galiña Azul”, desde el gobierno local reconocen que su primera opción pasa por una gestión municipal del futuro servicio. Entre las razones que indican está el incremento del coste para el Concello de la guardería de Quintela, que está adscrita a la red autonómica.

Aunque desde el bipartito reconocen el buen funcionamiento del centro de 0 a 3 años de Quintela, señalan que desde el año 2017 el pago anual del Concello se incrementó mucho. Deben abonar unos 34.200 euros, además de encargarse de los gastos de luz, agua, calefacción por pellets, el teléfono y la limpieza con personal municipal. Desde que este centro había entrado en servicio el coste para Moaña era únicamente el de mantenimiento y servicios. Pero con el convenio firmado entre el Consorcio Galego de Igualdade e Benestar y la Fegamp, los Concellos deben poner un tercio del coste total de la guardería. El otro tercio lo abonan las familias usuarias y la tercera parte el propio Consorcio.

Este cambio perjudicó mucho a las arcas moañesas, pues su convenio sobre la Galiña Azul de Quintela era antes mucho más ventajoso.

La alcaldesa, Leticia Santos, explica que ahora pagan cerca de 900 euros por cada uno de los 41 pequeños que son usuarios del centro. Este precio hace que el bipartito vea factible una gestión distinta de la futura guardería.

“Será un inmueble municipal. No descartamos recurrir al Consorcio Galego, aunque para ello haya que asumir estas condiciones. De todas formas, estamos barajando opciones mejores”, apunta la alcaldesa. En este sentido, reconoce que una gestión directa por parte de la administración local “sería complicada” pero no descarta una concesión a un gestor externo.

Una vez cumplido con el requisito de Educación para la segregación catastral de la parcela, el Concello tendrá vía libre para ejecutar un proyecto de adaptación del actual inmueble. Es más, ya tiene encargado dicho proyecto con el objetivo de poder optar a las líneas de ayudas de los fondos europeos de cohesión territorial y financiar así la reforma interior.

La distribución interior que se plantea, con un jardín y un circuito exterior.

El proyecto encargado debe seguir una serie de líneas maestras que parten de profundizar en la implantación de las nuevas tecnologías y la domótica para las aulas, así como en el uso de energías alternativas y en la autogestión de los residuos. En principio el espacio será para dos aulas con una superficie de 32,39 y 46,95 metros cuadrados respectivamente. Se calcula que el futuro centro público pueda generar por lo menos seis empleos directos, con lo que el Concello ayudará a fijar población en una parroquia rural como Domaio, además de facilitar la conciliación familiar y laboral de las familias del la zona.

Si bien en el centro de Quintela hay tres aulas, una por año, en el futuro servicio de Domaio no se descarta apostar por dos aulas integradoras y compartidas por los alumnos de 0 a 3 años, con independencia de su edad.

En la zona exterior se ubicará una entrada independiente con una rampa para garantizar la accesibilidad. Se habilitará también una zona de juego con hierba natural como área de esparcimiento para los alumnos, incluyendo una huerta y el compostaje, así como juegos que mejoren la psicomotricidad. También se proyecta un circuito para recorrer caminando o en triciclo, ayudando así a la educación vial.

Tanto los suelos como los tabiques y la carpintería propuesta se basará en materiales sostenibles y para calentar las estancias se propone una bomba de calor de aerotermia con suelo radiante y un interacumulador, lo que permitirá usar un 75% de energía renovable. Para completar el 25% de energía eléctrica restante se propone la instalación de paneles solares fotovoltaicos.

La demanda de plazas de guardería pública en Moaña es muy alta. Sin ir más lejos, este verano en el centro de Quintela se ocuparon las 30 plazas disponibles y la lista de espera ascendió a 25 familias. A esto hay que sumar que desde el bipartito entienden que la demanda se incrementaría abriendo una guardería pública en otra zona del municipio como es la parroquia de Domaio.

Por otro lado, la reconversión del edificio sin uso que antes acogía a alumnos de 4 y 5 años, es una propuesta que partió también de la dirección del colegio de Primaria y del Anpa del propio centro. Y es que en los últimos años el número de matriculaciones cae poco a poco en Domaio y tener una guardería en la misma zona animaría a las familias a dar el salto al colegio cuando los pequeños pasen de los 3 años. Hay que recordar que el CEIP Domaio busca atraer a alumnos de otras parroquias como la de San Adrián de Vilaboa, para garantizar el futuro del colegio.

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