Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La gran frondosa de O Morrazo sale a la luz

La Comunidad de Montes de Meira inicia el clareo de la masa de más de 12.000 castaños del Faro Aveloso

La masa de castaños de Faro Aveloso, en Meira, en una imagen con hoja en verano.   | // FDV

La masa de castaños de Faro Aveloso, en Meira, en una imagen con hoja en verano. | // FDV

Aspecto de las labores de clareo en el Faro Aveloso. | // GONZALO NÚÑEZ

Un trabajador realiza labores de clareo de la masa. | // GONZALO NÚÑEZ

La imagen de los montes de O Morrazo todavía es la del eucalipto debido al buen negocio que siempre supuso su producción a corto y medio plazo para vender a la celulosa Ence en Pontevedra o a Financiera Maderera Finsa. Pero con el paso de los años, las masas de frondosas van ganando espacio en la comarca gracias a la gestión que están realizando las comunidades de montes, como la de Meira, que ha conseguido inscribir la primera masa de castaños en el Registro de Masas Consolidadas de Frondosas Autóctonas de la Xunta.

Se trata del monte Faro Aveloso, en el límite con el parque forestal de Lagocheiras, en Marín, y que supone casi 20 hectáreas de un souto que los comuneros han cuidado a lo largo de estos 25 años como un hijo que han visto crecer. La masa se plantó siendo presidente de los comuneros Valentín Piñeiro al frente de una directiva en la que también estaba su actual presidente Javier Fernández Rodríguez, apasionado, como el resto de los comuneros, entre ellos el capataz Sergio Chapela, con la espectacularidad de este bosque: “Cuando está con hoja es una flipada, además de que es un cortafuegos natural”, asegura Fernández.

Se trata aún de un souto relativamente joven, nada comparable con los centenarios de las comarcas del interior de Galicia, pero son los primeros pies de una regeneración del monte hacia las plantaciones de frondosas.

La masa está formada por unos 12.500 árboles y debido a su crecimiento, la comunidad se ha visto en la obligación de iniciar un clareo de toda su superficie que implica la tala de, por lo menos, unos 200 árboles por hectárea. Los trabajos comenzaron esta misma semana y la intención es poder eliminar unos 4.000 para ganar el espacio que necesitan los árboles para crecer.

Por lo menos estarán durante dos semanas en el monte con las tareas del clareo. El presidente de la Comunidad asegura que la madera se destinará a leña. Reconoce que es muy importante realizar este clareo porque los árboles sin espacio pueden llegar a morir y son más propensos a plagas.

En el caso de esta masa asegura que cuando se plantó no había mucho mercado en donde poder comprar las plantas de castaño, porque en el monte, por lo menos en estas zonas, se optaba más por el eucalipto o por el pino. Se buscó en viveros un castaño híbrido, resistente a la tinta del castaño, que es un hongo que entra por la raíz y mata los ejemplares y que es un enemigo muy potente en los montes por debajo de los 600 metros de altura, como es el caso de los de la península de O Morrazo. El árbol que se plantó en Meira es un híbrido entre un castaño americano y un chino, inmune a la enfermedad, asegura el presidente de los comuneros. De hecho, el hongo nunca les ha afectado. Cierto es que este souto no produce castañas con la calidad de las autóctonas, pero el objetivo era más orientado al porte forestal, a la producción de madera. “La idea que tenemos es tener una masa protectora en el nacimiento del río Ladróns, como zona de protección, como pulmón verde, como paraje y zona de ocio, junto al área recreativa de Lagocheiras”.

Con el registro de estas 20 hectáreas de castaños, la Comunidad de Montes de Meira ha logrado dar la imagen de ese cambio de tendencia en el monte, en el que no todo e s la producción rápida de eucalipto o de pino para papel o retales de madera. Porque además, el eucalipto es cada vez menos negocio para el productor por la bajada de precios que impone el monopolio de la industria de celulosas. Ahora se paga menos que hace 30 años, cuando se abonaban 9.000 de las antiguas pesetas (cerca de 60 euros actuales) por tonelada cortada, y ahora está en 35 euros, incluso 30 si la empresa necesita meter más mano de obra por el tipo de suelo, y es excepcional cuando se llega a los 40 euros. La presencia de los madereros portugueses, tan habitual años atrás, ahora ya no lo es, en ese pacto de no agresión entre las compañías.

El monte también se reinventa, como los negocios por la crisis sanitaria del COVID. Y se reinventa poniendo los pies donde hay que ponerlos, en las plantaciones de frondosas para hacer que el monte no solo sea producción de negocio, sino zona de esparcimiento para la población y de apoyo a esa lucha contra el cambio climático.

La inscripción del Faro Aveloso en el Registro de Masas Frondosas de Galicia permitirá a la Comunidad de Montes de Meira una serie de beneficios como tener prioridad en la concesión de ayudas públicas, y en la realización de actuaciones de mejora y aprovechamiento continuadas para favorecer su gestión forestal activa.

Compartir el artículo

stats