Ni volviendo a empezar de cero. Uno tiene la sensación de que para nada existen ganas en la clase política de sacar a Cangas de este marasmos en el que sobrevive casi de casualidad. Hay cosas que ni la muerte puede arreglar. Volvemos a ver a los partidos políticos enredados en lo que parece una escalera de Jacob. No hay lucidez ni en sus pensamientos ni en sus acciones y todos sospechan de todos. Pero es el juego de la pelota que tanto gusta a los partidos políticos de Cangas, que prefieren las sombras a las luces, la esquizofrenia a la salud. Es un círculo vicioso del que no se quiere salir, en el que se sienten todos a gusto. Los partidos están más pendientes ahora de lo que sus acciones u omisiones van a suponer para las próximas municipales que para este momento. Nada.