El mercado laboral de O Morrazo tiene cada vez peor cara y empiezan a percibirse los duros resultados de la crisis económica agravada por las medidas adoptadas para hacer frente a la pandemia de COVID-19. Noviembre fue el cuarto mes consecutivo de destrucción de empleo y, solo en este mes, hasta 355 trabajadores de la comarca se fueron al paro. Se trata de una cifra muy superior a los 256 parados más que se habían registrado en octubre y también de números mucho peores a los del mismo mes del año pasado (116 parados más) y de hace dos años (70).

Es más, desde el mes de julio se han destrozado 756 puestos de trabajo en O Morrazo y el año pasado, en estas mismas fechas, estaban empleadas 514 personas más en la zona. El ritmo de resolución de contratos registrado en noviembre es alarmante, hasta el punto de que se acerca a los 12 empleos desaparecidos cada día del mes.

En total O Morrazo cuenta en estos momentos con 6.377 vecinos anotados en la Oficina de Emprego, y eso sin contar a todos aquellos que se mantienen en un Erte. Por municipios, en noviembre el paro creció en Cangas en 128 trabajadores. Le sigue Moaña con 99 puestos de trabajo destruidos y Marín con 75. Bueu, por su parte, cuenta ahora con 53 desempleados más que hace solo un mes. Por números absolutos hay 2.110 cangueses en la cola del paro, 1.789 vecinos de Marín, 1.615 moañeses y 863 bueuenses.

El mal comportamiento económico del mes de noviembre afectó además a todos los sectores aunque, como es habitual cada vez que se registran grandes variaciones en el mercado laboral morracense, el grueso de los cambios se registra en el sector servicios. Así, en la economía terciaria se han roto 227 contratos a lo largo del último mes. Son en estos momentos 4.367 los vecinos de la comarca que buscan un puesto de trabajo en los servicios.

Muy preocupantes son también los datos en la industria, con 62 trabajadores que pasaron a engrosar la cola del paro en los últimos 30 días. El número de vecinos que buscan un trabajo remunerado en este sector de la transformación es ya de 713.

En lo que respecta a la pesca y la agricultura, su dinamismo se redujo y destruyó 35 puestos de trabajo. Son 403 las personas que buscan un contrato en este ámbito. Hay que recordar que la economía ligada al mar puede verse muy afectada por la limitación del número de personas en las cenas navideñas, cuando habitualmente se dispara la demanda, y por lo tanto también los precios, del marisco y el pescado. A esta situación se añade también que el sector mejillonero, que sí tiene una alta demanda por parte de la industria conservera, está parado por el cierre de los polígonos de bateas debido a un episodio de toxina. Los bateeiros también temen perder la campaña de Navidad por este motivo.

Finalmente, el sector de la construcción es otro con números rojos a lo largo del último mes. Hasta 24 trabajadores de la obra se fueron al paro en este periodo. Son ya 401 los que buscan trabajo en empresas de este ámbito.

Igualdad

En lo que respecta a la afectación de la crisis por sexos, se aprecia una igualdad casi absoluta en las dificultades para acceder al mercado laboral. Así, se destruyeron, a lo largo del mes de noviembre, 180 puestos de trabajo que estaban ocupados por hombres y 175 que lo estaban por mujeres. Eso sí, en cifras absolutas se aprecia un problema claro, pues hay 3.748 mujeres de la comarca en el paro por 2.624 hombres.

Por edades se registra una decena de desempleados más con menos de 25 años, llegando a 298 jóvenes en esta difícil situación. Hasta 6.079 parados tienen más de 25 años, 343 más que hace solo un mes.

El estado de alarma de primavera había acabado con 650 trabajos

Las restricciones y confinamientos parciales que se imponen en esta segunda ola de contagios de COVID-19 van camino de dejar daños económicos incluso superiores a los vividos durante la primera ola. Hay que recordar que en primavera el primer estado de alarma había derivado en un confinamiento muy duro, bastante más que el actual. Ello causó entonces efectos devastadores en la economía, hasta el punto de que, solo en O Morrazo, hasta 660 trabajadores perdieron su puesto de trabajo durante este periodo, según se ha sabido recientemente con la publicación de los datos de cotizantes a la seguridad social. Moaña se había llevado la peor parte en primavera con 213 afiliados a la seguridad social menos durante el estado de alarma. En Marín los contratos activos cayeron en 178 y en Cangas hicieron lo propio en 153 casos. En Bueu, por su parte, el número de cotizantes bajó durante la primera ola de la pandemia en 116 personas. A todos ellos hay que sumar los trabajadores que se encuentran en un Erte (Expediente de regulación temporal de empleo) como consecuencia también del destrozo económico causado por el virus. A nivel gallego, este último año dejó un incremento del 13,17% del paro registrado en toda la comunidad. La evolución es menos mala que en el resto de España, en donde el paro creció un 20,42% a lo largo del último ejercicio.