Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Con el hornillo a medio gas

Hasta 20 restaurantes y cafeterías de Moaña se promocionan de forma conjunta a través del Concello para animar la venta de comida para recoger y salvar la hostelería en pleno cierre

Trabajadoras en la cocina de la Hamburguesería  Beiramar, ayer en Moaña.   | // GONZALO NÚÑEZ

Trabajadoras en la cocina de la Hamburguesería Beiramar, ayer en Moaña. | // GONZALO NÚÑEZ

La medianoche del miércoles Moaña entró en restricciones severas por la mala evolución de la pandemia. Esto, además del cierre perimetral del municipio, condenó a la hostelería a cerrar de forma indefinida sus puertas. Para intentar minimizar las pérdidas varios restaurantes y cafeterías se mantienen abiertos vendiendo comida y café para recoger. El Concello, a través de la edil de Promoción Económica, Coral Ríos, recopiló todos sus números en una lista que compartió en redes sociales. Lo que empezó con nueve anotados supera ya los 20 establecimientos en esta promoción conjunta.

“Tratamos de ganar por lo menos para pagar algunas facturas como el alquiler y la luz, evitando así nuevos Ertes a los trabajadores”, explican desde la histórica Hamburguesería Beiramar, de la avenida Concepción Arenal y que lleva abierta desde 1983. Su responsable, José Manuel Cruz “Nel”, señala que los clientes están respondiendo bien y venden más o menos al 50%. “Desde el viernes por la noche mejora algo la cosa. Servimos para recoger, aunque llevé un pedido a la casa de una familia que estaba confinada, que son clientes conocidos y llevan días sufriendo un encierro”, relata el hostelero.

Desde la Hamburguesería Beiramar reflexionan sobre el duro año para la hostelería. “Solo nos cierran a nosotros y tenemos siete personas trabajando y seis familias que dependen del local”. Es optimista con respecto a la reapertura “porque creo que para Navidad nos dejarán abrir y trabajar. Otra cosa es que nos vuelvan a cerrar las puertas en enero o febrero”, alerta.

En Casa Adriano, un restaurante de A Xunqueira especializado en carnes y pescados a la brasa, explican que “la cosa está muy rara. Poco a poco vamos teniendo encargos. Espero que los fines de semana nos salven. De momento lo que más piden son raciones de churrasco y de bacalao”, explica su responsable, Maricarmen Barres. Reconoce que al principio era optimista, pensando que no les cerrarían en la segunda ola de contagios de Covid-19. “Pero cuando vi cómo subían los contagios en Moaña ya sabía que nos iban a cerrar”.

Desde Casa Adriano lamentan también que el sector más perjudicado sea el suyo. “Nosotros desinfectamos todo. Hasta las paredes. El otro día vino a cenar un grupo de 8 amigos y tuvimos que sentarlos en dos mesas de 4, con una separación de 2 metros por mesa. Entiendo que todos tienen que comer, pero no veo por qué es más peligrosa la terraza de un bar que otros espacios”, argumentan.

En la Tapería D´Elvi, ubicada en la isla de Samertolaméu, explican que curiosamente trabajaron bien “el jueves, que fue el primer día del cierre. Tuvimos pedidos de churrasco y de bocadillos y hamburguesas”, apunta Elvira Santiago. En su caso ya contaban con ventaja “porque habitualmente también preparamos comida para recoger”. La responsable del establecimiento espera “que nos dejen abrir antes de Navidad, porque revisarán la situación cada semana”. Lamenta que el cierre llegase en un noviembre de muy buen tiempo, “porque estábamos teniendo buena clientela en la terraza sobre el mar que tenemos”. Como sus compañeros, no entiende porque cierran a la hostelería cada vez que empeoran los datos de la pandemia “y por ejemplo en los centros comerciales puede entrar todo el mundo”.

Elvira Santiago también apela a la responsabilidad de la gente para superar la pandemia. “Porque temo que si reabren en Navidad salga todo el mundo. El cierre de terrazas tampoco ayuda porque al final la gente se está juntando en los paseos”, indica.

Nuevos productos

En la panadería Forno, de Domaio, las medidas extraordinarias les suponen más trabajo, curiosamente. “Las panaderías estamos desbordadas. Aquí repartimos café para llevar también y vendemos más empanadas, empanadillas, bocadillos y tortillas que nunca”. Como curiosidad, están vendiendo también pollos asados, un producto que no comercializaban nunca fuera del verano.

Los pollos asados “tienen mucha demanda, sobre todo de gente que trabaja fuera de casa. Porque con los restaurantes cerrados no tienen en donde quedarse a comer”, apunta Olalla Cordo, la responsable de este local de Domaio. Espera que puedan pasar esta segunda ola “sin recurrir a Ertes” y desvela que en muchas empresas de la construcción “están adelantando a los obreros las vacaciones de Navidad, precisamente porque no tienen casi en donde comer”.

Compartir el artículo

stats