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Los hosteleros de Moaña temen que su cierre llegue a Navidad y la villa suma 92 positivos

El municipio amanece hoy en cierre perimetral y con los bares, cafeterías y restaurantes cerrados | Sanidade atribuye a las reuniones familiares por San Martiño el origen de los focos | La Guardia Civil refuerza los controles a la movilidad

Clientes del céntrico “Bar Moaña”, ayer por la tarde, aprovechando las últimas horas antes del cierre de locales en todo el municipio. | // SANTOS ÁLVAREZ

Los hosteleros de Moaña temen que su cierre llegue a Navidad y la villa suma 92 positivos

Los hosteleros de Moaña temen que su cierre llegue a Navidad y la villa suma 92 positivos

Los hosteleros de Moaña temen que su cierre llegue a Navidad y la villa suma 92 positivos

Los hosteleros de Moaña temen que su cierre llegue a Navidad y la villa suma 92 positivos

Moaña amaneció hoy con cierre perimetral y sus bares, cafeterías y restaurantes cerrados. Son las consecuencias visibles de las restricciones severas que adoptó para este municipio el comité clínico de expertos que hace seguimiento a la evolución del virus en Galicia. Desde la pasada medianoche los vecinos no pueden abandonar el término municipal salvo razones justificadas, la Guardia Civil ya reforzó ayer los controles en el límite con Cangas, solicitando la documentación a todos los conductores en la conocida como “recta del Lidl”. Y es que el cierre con Cangas se mantendrá. Además, tampoco están permitidas las reuniones sociales, pudiendo juntarse solo los convivientes. Pero, sin embargo, la medida con más implicaciones es la que obliga a bares, cafeterías y restaurantes a cerrar sus puertas. Solo podrán atender a clientes que recojan productos para llevar.

Moaña llegó ayer a su último día antes del cierre perimetral con 92 positivos activos por COVID-19, siete más que la jornada anterior. La escalada de casos de las últimas semanas obligó a unas restricciones duras y el sector de la hostelería considera que está claramente agraviado por las medidas adoptadas, pues la inmensa mayoría de actividades económicas se pueden mantener en marcha.

Ayer, en el mercadillo del miércoles en Moaña la preocupación era la norma en las conversaciones de los clientes. Igual en las terrazas de las cafeterías, entre aquellos consumidores que aprovechaban las últimas horas antes del cierre del sector. Los hosteleros temen sobre todo a la ausencia de una fecha concreta para la reapertura de sus negocios. “Tal y como van los contagios tememos que esto se prolongue también a las navidades, que es una fecha en la que podemos hacer algo de dinero”. La perspectiva de varias semanas más de cierre, sumadas a una primavera “en blanco”, les hace ser pesimistas: “Muchos locales ya no abrirán sus puertas como esto se prolongue demasiado. No aguantarán ya”.

Los hosteleros desvelan también que en los últimos días “notamos un incremento de clientes, muchos comentando que temían por el cierre del sector y querían aprovechar”. Y es que ya el pasado viernes se anunció que el comité clínico estudiaría muy detenidamente el caso de Moaña.

Estas medidas acordadas el martes fueron anunciadas de nuevo ayer por el propio conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña. En la rueda de prensa el dirigente hizo un recorrido por la evolución de la pandemia en las distintas comarcas de Galicia. Puso el foco sobre todo en O Morrazo, citando especialmente a Marín y a Moaña. Consideró “preocupante” la evolución en el municipio moañés con 92 diagnosticados en los últimos 14 días.

El conselleiro mencionó específicamente que las reuniones familiares que tuvieron lugar por la festividad de San Martiño, el día del patrón, son el origen de los principales focos que han disparado las alarmas en Moaña.

Bueu

En contra de lo que ocurre en sus municipios limítrofes, Bueu vive asombrosamente en estos momentos una situación bastante buena en lo que se refiere a casos positivos. Son 17 según el último mapa actualizado del Sergas. Desde el lunes en el centro de salud se están realizando los test rápidos de antígenos, que permiten una detección de casos de COVID de personas sintomáticas en menos de siete días de evolución de la enfermedad. Por el momento las dificultades son informáticas y de sobrecarga de trabajo del personal para poder atender a pacientes crónicos. El primer día se hizo uno, el segundo cero y ayer ya siete.

21 casos en colegios

En los colegios de la comarca el coronavirus no da tregua. Si bien Bueu sigue sin alumnos contagiados tras superar los positivos de semanas atrás, ayer había 21 estudiantes de Cangas y Moaña con Covid-19. De ellos, 16 casos son de Moaña: tres en Domaio, Reibón y Quintela, dos en el instituto As Barxas y uno en la escuela infantil Dalila y en los colegios de Abelendo y Seara. También el IES A Paralaia suma un caso.

En lo que respecta a Cangas, cuenta con cinco positivos. El CEIP Nazaret acumula dos casos, uno más que ayer. El mismo número de contagiados se registra entre los alumnos del instituto de Rodeira. Finalmente, el colegio Casa de la Virgen cuenta también con un niño con Covid.

En el Café Bar Atria de Moaña, ubicado en el barrio de O Rosal, todos los clientes conversaban ayer por la mañana del mismo asunto: el cierre perimetral y de la hostelería que sufrirían desde medianoche. Su responsable, Romina Iglesias, lamentaba la dura decisión de las autoridades sanitarias contra su sector. “Nos sentó como una patada. Ayer pensábamos que nos podrían cerrar, pero como pasaban las horas y no se comentaba nada pensé que igual nos dejaban seguir trabajando”. Explica que tuvo que contactar con todos sus proveedores “para anular la mayoría de los pedidos que tenían hechos”. Iglesias tiene la “esperanza de que nos permitan reabrir en 15 días, aunque me sorprende que no abran Cangas pese a la mejoría sanitaria que experimentó”. “Me fastidia mucho que siempre cierren la hostelería. No es lógico que otros sectores estén abiertos y siempre nos cierren a nosotros. No tiene sentido”. En principio el Atria no tiene intención de servir cafés para llevar estos días. “No creo que me compense. Solo abrir la verja son 80 euros diarios de gasto”. Notó un incremento en la clientela “en los últimos dos días. Con toda la gente preguntándonos”.

La noticia del cierre de la hostelería no solo fue un jarro de agua fría para los empresarios y trabajadores del sector. También los clientes mostraban ayer su malestar en Moaña. Noemí Bermúdez es vecina de Vigo y toma café en Moaña “cada vez que vengo al fisioterapeuta a la villa”. A raíz de su experiencia en la ciudad olívica considera que “el cierre de bares no está ayudando nada. En Vigo la incidencia no baja pese a este cierre”. Considera que la medida más necesaria ahora “debe partir de la conciencia ciudadana”. Mientras toma un café muestra “todo mi apoyo a la hostelería. Yo no la cerraría”. Noemí Bermúdez alerta sobre otra consecuencia inesperada de este cierre. “Yo soy comercial y trabajo todo el día fuera de mi casa. A los que trabajamos así los bares nos dan también el servicio de tener un baño abierto. Yo en Vigo ayer lo pasé fatal por no encontrar un sitio en el que poder ir al baño”, lamenta. Añade que “los que trabajamos fuera de casa si nos cierran los bares no tenemos ni donde comer. Nos lo ponen muy difícil realmente”, concluye.

Rosana Molanes, responsable del Bar El Palito, en la Rúa As Barxas de Moaña, mostraba ayer su tristeza en su último día de trabajo antes del cierre forzoso. “Es difícil de encajar esta medida. Yo vivo del bar y ya cayeron los clientes en las últimas semanas como para que ahora nos cierren”. Teme que el cierre se prolongue también hasta las navidades. “Todo va a depender del comportamiento de la gente y de los contagios. Por lo que es una posibilidad. Y es en navidades cuando ganamos algo más”. Molanes fue pesimista “desde que empecé a ver el crecimiento de casos, porque a Cangas lo cerraron con menos incidencia de virus, por eso la medida no me cogió mucho de sorpresa”. Recuerda que “los hosteleros tomamos muchas medidas como separar las mesas a dos metros de distancia desde el mes de mayo y desinfección constante de mesas y sillas. Nos perjudican a nuestro sector pero creo que no es en bares en donde se están dando la mayoría de los contagios”. “Nos obligan a cerrar pero las cosas tenemos que pagarlas igual y ya no es un año muy boyante, porque algunos clientes por miedo no volvieron desde la primavera”.

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