Policía Local de Moaña, controlando los accesos al municipio. | // S.A.

La Xunta podría obligar hoy a cerrar las terrazas moañesas.

La situación epidemiológica de Cangas y Moaña se somete hoy a “examen” en la reunión programada por el comité científico de la Consellería de Sanidade. El Concello de Cangas y sobre todo sus hosteleros esperan que la Xunta acepte levantar las restricciones especiales impuestas a comienzos de noviembre y que en principio se deberían prolongar hasta el 5 de diciembre. Desde entonces la situación sanitaria del municipio cangués ha mejorado de forma sensible y ya el jueves el alcalde, Xosé Manuel Pazos, solicitó por vía telemática al comité que la villa regrese a las medida sanitarias comunes al resto de Galicia, lo que permitiría reabrir la hostería excepto durante el toque de queda nocturno. Cangas abandonaría también su cierre perimetral y las reuniones sociales, ahora limitadas exclusivamente a convivientes, pasarían a permitir otros integrantes pero nunca a más de seis personas.

Cangas llega con 31 casos al día de hoy, cinco menos de los registraba el pasado viernes. Muy distinto es el rumbo de Moaña. Este municipio no llegó a entrar todavía en las restricciones especiales, pero hoy el comité científico analizará si debe decretar su cierre perimetral e impedir la apertura durante un tiempo de los bares, cafeterías y restaurantes.

No en vano, Moaña acumulaba ayer 85 positivos en un crecimiento exponencial. El sábado había 66 contagiados en el municipio. Se registran además muchas familias con varios miembros contagiados por Covid-19 y las autoridades sanitarias entienden que se produjo un punto de inflexión durante la reciente celebración del día de San Martiño. Aunque no hubo verbena, ni procesión ni los tradicionales furanchos, el día del patrón de Moaña se estima que muchas familias se reunieron en torno a una mesa. Además, el día grande, en la sesión vermú, se reunió bastante gente en bares de la zona.

Con el cierre perimetral de Cangas y Vigo muchos vecinos de estas zonas acuden a Moaña a los locales de hostelería, lo que sin duda no ayudó a la hora de controlar las condiciones sanitarias. Todo ello pese a los controles policiales. Este domingo, por ejemplo, realizó un control la Policía Local a la altura del Lidl y ayer, a lo largo de toda la mañana, la Guardia Civil de Tráfico mantuvo un operativo en la Rotonda do Gordo, para asegurarse de que los vecinos que salían en coche hacia Moaña por la PO-551 o se dirigían hacia la autovía, contaban con la autorización que justificase su salida del término municipal.

En Cangas fuentes sanitarias reconocen el buen comportamiento de las últimas semanas. El viernes solo se registraron 3 positivos, al igual que el domingo. El sábado no hubo nuevos casos y tampoco hubo contagios entre el 13 y el 17 de noviembre. Eso sí, en los colegios de la comarca hay al menos 21 contagios. El último se registró ayer en el CEIP Nazaret de Cangas, en un aula de 6º de Primaria. No implica el confinamiento del resto de alumnos.

Bueu, por su parte, acumula 19 casos activos de coronavirus y cuenta con una situación sanitaria mucho menos alarmante que el resto de la comarca.

Hasta 22 multas a moañeses por incumplir las medidas sociales obligatorias por la pandemia

El refuerzo de los controles por carretera para evitar incumplimientos de las medidas sociales impuestas para luchar contra la pandemia de Covid-19 es una realidad en los últimos días. Este mismo domingo la Policía Local de Moaña ha impuesto dos multas a sendos vecinos en la PO-551 a la altura de Tirán. Uno de ellos fue multado por caminar sin mascarilla y no poder demostrar que reside en Moaña. El otro por pasear por la acera fumando un puro, sin mascarilla y ser residente en Chapela (Redondela) de donde no podría haber salido por encontrarse en cierre perimetral. En Cangas este fin de semana no se impusieron sanciones. Ayer hubo controles de Tráfico. En Moaña los agentes municipal han impuesto ya un total de 22 multas por incumplir las restricciones. A esto hay que añadir las visitas a varios locales de hostelería por denuncias vecinales ante la alta presencia de personas. En el barrio de O Rosal y en Ameixoada se repiten estos controles tanto de la Policía como de la Guardia Civil, pidiendo los agentes a los hosteleros que extremen las precauciones a la hora de permitir las reuniones por parte de clientes.