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La facturación de las lonjas se desploma más de un 30% por la pandemia y la escasez de pulpo

Entre enero y octubre cae en casi 2,5 millones con respecto al mismo periodo de 2019, cuando se superaron los 7,6 millones

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La facturación de las lonjas se desploma más de un 30% por la pandemia y la escasez de pulpo Gonzalo Núñez

El sector de la pesca de bajura afronta una campaña de navidad atípica y rodeada de completa incertidumbre. Habitualmente esta época sirve para aumentar los ingresos debido al tirón del consumo, lo que permite tapar algunos “agujeros” o salvar el año. Pero en este 2020 el impacto del Covid-19 no dejado pequeños agujeros, sino que ha ocasionado un boquete de grandes dimensiones en el balance de ventas de las cofradías de O Morrazo. A ello hay que añadir un año literalmente catastrófico en la pesquería del pulpo. El desplome en la facturación supera el 30%, con una caída de casi 2,5 millones de euros con respecto a los primeros diez meses de 2019.

Desde el sector no se atreven a hacer previsiones y cruzan los dedos para que la hostelería pueda abrir a principios de diciembre. Este canal es el principal cliente y los cierres que afectan a este sector, tanto en Galicia como en el resto de España, tienen en vilo a los distintos oficios del mar. “La restauración es vital para nosotros; en esta época del año compra muchos crustáceos, moluscos y peces finos [lenguado, lubina...], que alcanzan buenos precios”, reconoce el patrón mayor de Bueu y presidente de la Federación de Cofradías de Pontevedra. José Manuel Rosas.

Al final de los diez primeros meses de 2019 las cuatro lonjas de O Morrazo acumulaban un volumen de facturación que sobrepasaba los 7,6 millones de euros. Ahora, en el mismo periodo de 2020 esa cuantía se reducido en más de un tercio y no llega a los 5,2 millones, según los datos que constan en la plataforma Pesca de Galicia.

La lonja de Bueu es la que más está notando los efectos de una especie de tormenta perfecta. “No era suficiente con esta desgracia para la salud que es el coronavirus que además se ha sumado la escasez de pulpo”, explica Rosas. En los diez primeros meses de este 2020 la diferencia en el volumen de facturación supera los 900.000 euros: entre enero y octubre de 2019 los ingresos fueron de 2,7 millones de euros, mientras que en ese mismo periodo de este año la cifra apenas llegó a los 1,8 millones de euros.

La flota de Bueu es especialmente sensible a los vaivenes de la pesquería del pulpo y los números hablan por sí solos. Entre enero y octubre de 2019 se subastaron más de 136.000 kilos, con un volumen de negocio de 1,1 millones de euros. En este ejercicio las capturas no llegan a los 50.000 kilos y los ingresos apenas superan los 380.000 euros.

La caída también es apreciable en otras especies, como el percebe, que pasa de más de 300.000 euros a 233.000, o la navaja, con 100.000 euros menos de facturación. Entre los recursos que consiguen resistir está el erizo, que se ha convertido en el segundo por importancia en nivel de facturación. Este año acumula 328.700 euros, muy cerca de los 345.000 del mismo periodo de 2019.

La lonja de Cangas tampoco se escapa al impacto de la pandemia del Covid, con un descenso en la facturación de casi 890.000 euros. Entre enero y octubre de 2019 el volumen de negocio rozó los 3 millones de euros y este año apenas ha conseguido superar los 2 millones. La cofradía canguesa se ha visto obligada a tramitar un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afecta alternativamente a toda su plantilla desde el inicio de la pandemia. “No nos quedó más remedio porque prácticamente todo el personal es a cargo de la entidad”, explican desde el pósito.

En Cangas el sector más castigado fue el del percebe, que durante el primer semestre del año apenas pudo trabajar. Primero por el mal tiempo y a continuación por el confinamiento y cierre de la hostelería, que es el principal comprador de este marisco. Entre enero y junio los percebeiros acumulaban solo 16 días de trabajo: dos en enero, dos en febrero, dos en marzo y luego no pudieron volver a las rocas hasta junio, con ocho días de labor. Así, si durante los diez primeros meses del año 2019 las ventas de percebe significaron unos ingresos de casi 660.000 euros en esta ocasión se quedaron en 394.000.

La caída es enorme también en el caso de la flota del pulpo, que pasa de 441.500 euros a apenas 170.000. Por volumen de facturación la navaja es el principal recurso de la cofradía canguesa. La caída ha sido más atenuada en comparación con percebeiros y naseiros, pero también muy significativa, con 130.000 euros menos de ingresos: de 683.700 a menos de 555.000.

La excepción hay que buscarla en el erizo, que mantiene sus cifras con respecto a 2019 e incluso experimenta un alza mínima en la facturación: de 227.900 euros a 229.000.

La flota de Moaña está especializada en el marisqueo, tanto a pie como a flote, y este es otro de los recursos que acusa con fuerza el cierre de la hostelería ya que no se trata de un producto habitual en las mesas del día a día. Entre enero y octubre de 2019 la cofradía moañesa superó los 1,4 millones y este año se quedó en 914.000 euros, medio millón menos. La almeja japónica cae desde los 674.000 a poco más de 490.000, la rubia de 201.000 euros a poco más de 93.000 y en el caso del berberecho el descenso es de la mitad, de 192.000 euros a 93.000.

El volumen de negocio de la lonja de Aldán-O Hío sufre en estos diez primeros meses un bajón que supera los 163.000 euros. Si en 2019 la facturación superaba los 565.000 euros en esta ocasión apenas supera los 400.000 euros, penalizada por la caída en el pulpo y la navaja.

Naseiros trabajando ayer a bordo de un barco amarrado a puerto. | // GONZALO NÚÑEZ

La centolla resiste mejor de lo esperado y alcanza los 17 euros

La semana pasada se abría la campaña de la centolla, uno de los mariscos estrella de esta época del año y que no suele faltar en las cenas de empresa que en condiciones normales deberían celebrarse en estas semanas. Las perspectivas con las que empezaba la flota, al menos en O Morrazo, eran bastante pesimistas y con el debate de fondo de si era necesario demorarla unas semanas. Sobre todo porque la apertura coincidía con el cierre de la hostelería en buena parte de la comunidad y en el resto del Estado. No obstante, el comportamiento está siendo mejor de lo esperado. “No vamos a decir que los precios son aceptables o razonables, pero teniendo en cuenta las expectativas tan malas con las que partíamos se puede decir que está aguantando”, explican desde Cangas.En esta lonja estos días se están subastando más de 600 kilos y el lunes la primera parada fue a 17,26 euros. Desde Bueu la opinión es similar, con precios máximos que también se sitúan en el entorno de los 16 euros. “Parece que de momento aguantan y el consumo es más o menos adecuado. Probablemente hay familias que estén aprovechando para comprar y luego congelar para así tener algo de marisco para las fechas navideñas”, apunta José Manuel Rosas.

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