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“Los favoritos de Midas” conspiran desde Udra

La nueva serie de Netflix es una idea de Miguel Barros y Mateo Gil, a la que dieron forma en Bueu

Miguel Barros, en su casa de Udra

La plataforma Netflix estrenó el viernes una de sus grandes apuestas de este año 2020: la miniserie “Los favoritos de Midas”, protagonizada por el gallego Luis Tosar, dirigida por Mateo Gil y cuyo cocreador y coguionista es es el bueués de adopción Miguel Barros. El proyecto, inspirado en un relato del escritor Jack London (1876-1916), ve por fin la luz después de un largo periodo durmiente. Mateo Gil y Miguel Barros le dieron forma tras varios meses de trabajo conjunto en la casa del guionista en Cabo Udra, en Bueu. El resultado parece que ha convencido.

Han tenido que pasar casi 20 años para que aquella idea en la que empezaron a trabajar el guionista Miguel Barros y el director Mateo Gil por fin llegue a las pantallas. No a las grandes de las salas de cine, tal como habían pensado al inicio, pero sí a las de televisión a través de una miniserie de seis episodios que se puede ver desde el pasado viernes en Netflix. “Los favoritos de Midas” es el primer proyecto en el que trabajaron juntos Gil y Barros, aunque se quedó “durmiente” durante casi dos décadas.

“Es una idea que tenía antes incluso de conocer a Mateo, quería adaptar el relato de Jack London y traerlo a la época actual para hacer una película”

Miguel Barros

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En la época en la que ambos se conocieron Gil venía de dirigir “Nadie conoce a nadie” y era reconocido por su trabajo como guionista con Alejandro Amenábar. “Cuando le presenté la idea le gustó mucho y accedió a trabajar conmigo, pidiéndome dirigir la película, algo en lo que yo no tenía problema porque mi intención no era dirigir”, cuenta Barros. El proyecto estuvo a punto de salir adelante, aunque al final se quedó en un cajón. Pero la experiencia sirvió para unir a Mateo Gil y Miguel Barros, que más adelante harían “Blackthorn”, con Sam Shepard y Eduardo Noriega, y nunca dejaron de darle vueltas a la historia. Finalmente, hace algo más de un año el director le presentó la idea a Netflix, que se entusiasmó con la propuesta y se planteó el desarrollo en forma de serie. “Nosotros negociamos que fuese finita, esto es , una miniserie de seis capítulos y que no se abriese la espita para segundas o terceras temporadas”, según Barros.

Una vez cerrada la negociación con Netflix, los dos se vinieron a Bueu y en Cabo Udra dieron forma al guión y la estructura de la serie. El punto de partida de esta ficción, encuadrada dentro del género del thriller, es una carta que recibe el personaje que interpreta Luis Tosar, un editor millonario llamado Víctor Genovés: un grupo que se hace llamar “Los favoritos de Midas” le reclaman una enorme cantidad de dinero bajo amenaza de matar a una persona al azar hasta que pague. El origen hay que buscarlo hace casi 120 años atrás, en un relato de Jack London ambientado en San Francisco y titulado “The Minions of Midas”, que Jorge Luis Borges tradujo al español como “Los sicarios de Midas”.

A pesar de que la idea inicial de película hace 20 años “se compró y pagó bien”, lo cierto es que “la propuesta generaba desconfianza y una actitud demasiado crítica porque se veía como una distopía”, reflexiona el guionista. Eso es algo en lo que los acontecimientos históricos de estos últimos años ha jugado a favor del proyecto de Miguel Barros y Mateo Gil.

“Hoy se ve como algo más cercano y real; no ha cambiado tanto el proyecto como la forma que nosotros tenemos de verlo”

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La mutación del guion, para pasar de un largometraje a una serie de casi seis horas, ha permitido desarrollar ideas que inicialmente se habían eliminado, introducir nuevas tramas y personajes, pero según Barros mantiene el mismo espíritu inicial.

“Habla de las mismas cosas y mantiene las mismas críticas. Es una parábola que no tiene afán didáctico, pero sí crítico. Eso ya estaba en el proyecto inicial, cuando todos estábamos mucho más verdes y éramos más inexpertos, pero ahora cobra mucha más fuerza y vigor después de la brutal crisis económica de los últimos años. Y la pandemia actual le da un valor añadido”, argumenta.

Una pandemia de la que la serie se ha librado por los pelos. El rodaje comenzó a finales de 2019 y acabó apenas unos días antes del estado de alarma. Durante esos meses de confinamiento y desescalada se continuó con el proceso de montaje y posproducción a través de vía telemática para llegar a su estreno. hace unos días

La trama de “Los favoritos de Midas” en realidad propone más preguntas que respuestas. “En una sociedad de la que todos somos partícipes, en la que muchos o algunos están relativamente cómodos, si la apuesta es el beneficio, el pragmatismo y el individualismo y llevamos esa apuesta hasta sus máximas consecuencias se plantean varias preguntas, como dónde está el límite o quién pone ese límite”, plantea Barros, que tambén deja entrever otro interrogante.

"Si detrás de nuestros pensamientos empáticos y generosos hacia nuestra sociedad no se oculta un capitalismo y egoísmo exacerbado. Y esto es una pregunta, no una afirmación”

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El protagonista de la ficción es el gallego Luis Tosar. En varios medios apuntan que se trata de su primer papel, más allá de apariciones puntuales, en una serie, cuando en realidad fue una producción de estas características, “Mareas vivas” en la interpretaba al juez Andrés Domínguez, la que le dio el impulso definitivo.

"Tener a Luis Tosar, además de la publicidad que garantiza, a nivel artístico es como hacer trampa: con su nivel de credibilidad, su profesionalidad y el discreto carisma que destila mejora todo lo que se le da y asienta cualquier proyecto en el que esté”

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El actor Luis Tosar

En esta época de polarización tampoco ha pasado desapercibido otro de los protagonistas: Willy Toledo. Su presencia ya ha desatado todo un debate en el mundo virtual entre seguidores y detractores, con una tercera facción que es la de los que piensan que su elección es una polémica artificial generada para promocionar la serie. “En realidad es un actor extraordinario y llevaba muchos años sin trabajar, lo que es una pena. Está a un nivel que se codea con Tosar y hace que éste lo haga aún mejor”, defiende Miguel Barros, que añade que el papel asignado a Toledo le planteaba un reto adicional. “Tiene su retranca porque interpreta a un inspector de policía”, dice.

Con estrategia de intencionada polémica o sin ella lo cierto es que “Los favoritos de Midas” ha contado con una extraordinaria aceptación, tanto que durante ese fin de seman se ha colocado como la más visto en Netflix. “Esto dura lo que dura, pero es bonito”, reconoce Miguel Barros.

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“Sin el auge de las series este proyecto no vería la luz”

Uno de los debates de los últimos años es si las series se han convertido en el nuevo cine del siglo XXI, apoyadas por las grandes plataformas digitales, para contar de manera diferente las historias. El guionista afincado en Bueu admite que echa de menos la sensación de poder ver una producción en una gran pantalla de cine o que al principio tenía sus reticencias, más que nada “porque tenía poca experiencia en el mundo de la televisión”. No obstante, reconoce que sin el auge de las series y la industria paralela que se ha generado a su alrededor “sin duda este proyecto no habría llegado a ver la luz”.

Luis Tosar en la serie ‘Los favoritos de Midas’. Netflix

Miguel Barros también figura como creador y guionista de “Los gigantes” de Enrique Urbizu en Movistar y en “Libertad”, serie que se estrenará en febrero en esta misma plataforma. Actualmente trabaja en otros proyectos y en breve se desplazará a la Patagonia argentina para preparar uno de sus próximos trabajos. En su opinión no se debería entablar ese debate entre series y cine. “Posicionarse ideológicamente al respecto no tiene sentido. El cine es cine y la serie es serie, no se debe generar una batalla entre ambos géneros, como la que no debe haber entre el largometraje de ficción y el documental o entre la prosa y la poesía”, defiende. En su opinión lo importante “es contar una historia de la forma más honesta y directa posible, tratando al espectador como un ser inteligente”. “Si se tienen en cuenta esas normas autoimpuestas cualquier formato es válido”, concluye.

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