Solo los puestos de productos perecederos, plantas y flores y productos “de la aldea” se instalaron ayer por la mañana en el mercadillo ambulante de Cangas, que se celebró conforme a la “nueva normalidad” con reducción de aforo y sin incidentes, a pesar de que algunos vendedores de ropa y calzado habían anunciado su intención de instalarse, obviando la prohibición de la Alcaldía. Policía Local y Guardia Civil perimetraron desde primera hora todo el espacio entre el acceso a la plaza de abastos y el reloj de la alameda, identificando a los comerciantes que se disponían a entrar e impidiendo el paso a los pocos que pertenecían a los sectores afectados y desconocían la medida municipal, aunque no se rebelaron contra ella.

El secretario de la Asociación de Vendedores Ambulantes do Morrazo (Asvam), Álvaro Ferradás, lamentó que se identifique al colectivo como conflictivo y tachó de excesivo el operativo policial desplegado. Aunque se trasladó a la casa consistorial con la intención de acordar con el alcalde, Xosé Manuel Pazos, y la concejala de Desenvolvemento Económico, Sagrario Martínez, una solución que satisfaga a todas las partes y pueda aplicarse a partir del próximo viernes, el regidor se negó a recibirlo en respuesta a sus “bravuconadas” de la jornada anterior, y la edil habló con otros profesionales del gremio. La alternancia semanal de puestos o el traslado de una treintena de ellos a la alameda de O Señal son las dos opciones que ahora están sobre la mesa.