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Dos cangueses, entre la docena de tripulantes de un barco confinado en el puerto de Marín

El buque es el “Sanamedio”, que salió hacia el Gran Sol el día 15 y regresó el miércoles | Ningún tripulante sufre síntomas graves | Las familias exigen que pasen su cuarentena en casa

El barco, rodeado por vallas ayer en Marín, con parte de la tripulación conversando en cubierta. |   // G. S.

El barco, rodeado por vallas ayer en Marín, con parte de la tripulación conversando en cubierta. | // G. S.

La tripulación de un pesquero que faena en el Gran Sol se encuentra confinada a bordo del buque a causa del Covid-19. El barco está amarrado desde el miércoles por la tarde en una zona de acceso restringido del puerto de Marín y sus doce tripulantes han dado positivo. Entre ellos hay al menos dos vecinos de Cangas, según fuentes familiares.

La Consellería de Sanidade confirmó ayer que recibió el aviso de la casa armadora de que tras unas pruebas de cribado se detectaron varios positivos a bordo y al regresar a puerto se estableció un protocolo de actuación. Ante esta situación los tripulantes deben pasar una cuarentena y desde Sanidade se ofrecieron dos alternativas al armador: que la tripulación se confinase en un establecimiento para tal fin, como un hotel, o bien en el propio barco. “Los propietarios entendieron que lo más factible era realizarla a bordo y así se ha hecho”, explican desde Sanidade.

Las autoridades sanitarias han establecido de manera preventiva un aislamiento de diez días y confirman que los doce tripulantes han dado positivo. “El 5 de noviembre se les efectuará una nueva PCR para calibrar su evolución antes del fin del confinamiento”, subrayan.

Esta decisión no ha sido bien acogida por las familias de algunos de los marineros, que reclaman que los tripulantes puedan confinarse en sus respectivos domicilios. “Algunas estamos desesperadas y nos planteamos acudir a un abogado. Queremos que nuestros maridos puedan pasar la cuarentena en su casa, como le pasa al resto de españoles contagiados”, defiende la esposa de uno de los marineros.

El pesquero “Sanamedio” había salido a faenar desde Marín el pasado jueves 15 de octubre, con intención de trabajar en el caladero británico hasta las navidades realizando varias descargas en Irlanda, como es habitual entre los barcos que trabajan en este mar. En poco más de una decena de días de trabajo uno de los tripulantes empezó a mostrar síntomas de coronavirus. Se le realizó a bordo el test rápido que consiste en un pinchazo en un dedo, arrojando un resultado positivo en Covid-19.

Ante esta situación la armadora tomó la decisión de que el barco regresase a puerto. Llegó a Marín alrededor de las 16.30 horas del miércoles y todos los tripulantes fueron sometidos a la prueba siendo positivos varios de ellos. Fuentes familiares apuntan a que todos los tripulantes estarían contagiados. Eso sí, ninguno de ellos está en estado grave y la mayoría son asintomáticos, según fuentes consultadas.

El primer positivo superó parte de sus síntomas con fiebre y otros apenas sienten algo similar a un resfriado. La mayor parte está asintomática y aprovechan algunos momentos para subir a la cubierta del buque. Tras los test las autoridades sanitarias acordaron que debían permanecer confinados en el barco, que se trasladó de la zona de amarre habitual a otro área de la dársena con acceso restringido.

Este confinamiento sin poder salir del barco es lo que alarmó a parte de las familias, que aseguran no entender el trato desigual al que son sometidos estos marineros con respecto a los contagiados en cualquier otro lugar.

Entre la tripulación se encuentran dos vecinos de Cangas, uno residente en el centro urbano y otro en la parroquia de Aldán. Además, hay por lo menos un vecino de Vigo, otro de Cambados y dos de la localidad de Marín. Entre la comunidad de trabajadores extranjeros se encuentran dos peruanos y tres marineros de origen africano. El “Sanamedio” confinado puede verse desde el centro de Marín y sus tripulantes conversaban ayer con la policía portuaria.

Los familiares alertan de que no consideran adecuado “que permanezcan todos juntos hasta que superen el virus, porque igual sufren más carga viral al estar encerrados”, temen. Añaden, además, que el temor se multiplica en el caso de tres tripulantes que se encontrarían dentro de los grupos de población de riesgo, por problemas respiratorios, cardíacos y diabetes. Esperan “que los envíen a casa a superar el Covid como el resto de personas”.

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