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La centolla abre el día 9, pese al estado de alarma y a los límites de la hostelería

El sector teme los efectos de la cancelación de eventos y cenas de empresa | Había cofradías que defendían un aplazamiento

La campaña de la centolla se abrirá el próximo lunes 9 de noviembre pese a ls dudas de una parte importante de las cofradías y del sector de la provincia. Aunque no se llgó a tratar en una reunión sectorial sí es cierto que en las últimas semanas había voces que apostaban por demorar la apertura de este recurso, un debate que se repite prácticamente cada año y en esta ocasión, si cabe, con más motivos. La declaración del estado de alarma, las restricciones a las reuniones de grupos, las limitaciones de horarios en la hostelería y una campaña navideña más que incierta parecían justificar un aplazamiento de la campaña al menos hasta finales de mes o inicios de diciembre.

No obstante, al final se ha impuesto la tesis de abrir y esperar a ver cómo evoluciona la situación durante los primeros día. Aún así, hay fuentes del sector que no ocultan su preocupación y temen que las lonjas se llenen de producto sin que haya demanda suficiente. La Xunta de Galicia acordó la semana pasada una limitación de reuniones de un máximo de cinco personas y con la declaración del estado de alarma, que incluye un toque de queda entre las 23.00 y las 6.00 horas, parece complicado que se puedan celebrar muchas de las cenas de empresa tan habituales en este periodo del año, unas celebraciones en las que este marisco estaba muy presente. Aún en el caso de que se pueda modular ese estado de alarma el sector de la hostelería sigue contando con una restricción horaria que dificulta la celebración de esas cenas tan populares en estas fechas.

Desde el sector apuntan otros dos motivos de preocupación. El primero está muy vinculado con la campaña navideña. Habitualmente los comercializadores aprovechan las primeras semanas de la campaña para hacer acopio de centolla para poder llegar a las fechas navideñas, pero la situación actual genera tanta incertidumbre que es probable que los grandes compradores adopten una postura de extrema cautela.

La otra causa de preocupación está relacionada con los problemas que registra una de las flotas más importantes de la bajura: la de la nasa del pulpo. La escasez de cefalópodo ha obligado a amarrar a muchas embarcaciones a la espera de que la situación mejore o a cambiar de arte. Algunas cofradías auguran que con la apertura de la centolla se producirá un basculamiento de la flota, con un aumento de embarcaciones que intentarán paliar un mal año a través de la centolla y que a su vez redundará en un aumento de la presión pesquera. “Habrá una oferta muy amplia para una demanda mucho más pequeña”, vaticinan. Las consecuencias que se temen son básicamente un desplome en los precios y que cuando llegue la navidad ya apenas quede centolla en el mar.

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