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Una criatura nacida en el confinamiento

El buenense Pablo Refojos edita su primera novela, “Los gatos de los dioses”, escrita durante la cuarentena que pasó en China

Pablo Refojos posa junto al puerto de Bueu con su novela. | // GONZALO NÚÑEZ

“Siempre me gustó leer, pero nunca había pensado en escribir. Luego empezó a picarme la curiosidad, aunque mi trabajo y el resto de mi vida no me dejaban el tiempo necesario para poder hacerlo. Hasta que llegó el confinamiento”. Así describe Pablo Refojos el proceso de gestación de “Los gatos de los dioses”, su primera novela, que ya está a la venta en las librerías de Bueu y en varias plataformas de internet, y que próximamente –si fructifican sus gestiones– también lo estará en el resto de O Morrazo. “De pronto me vi en casa 24 horas y pensé que era el momento perfecto”, señala, a la vez que añade un inestimable efecto terapéutico. “De cabeza me vino genial”, admite.

Refojos llevaba desde octubre del pasado año en China, adonde emigró tras recibir una oferta para trabajar en la Academia de Ulan Hot en un proyecto para la captación y formación de jóvenes futbolistas. Y allí se encontraba, en una ciudad de unos 300.000 habitantes en la región de Mongolia Interior cuando estalló la pandemia. Tras unas primeras semanas donde el foco se concentró únicamente en Wuhan las restricciones llegaron al resto del país, con un confinamiento generalizado. “Me puse a escribir y la acabé en el mes de abril, me llevó poco más de dos meses”, relata. La idea inicial no era la de que saliese a la luz, “pero mi novia me animó, así que comenzamos a ver editoriales por internet que ayudasen a los escritores noveles”. La fórmula de la autopublicación le llevó a la Editorial Punto Rojo, radicada en Sevilla, con unas condiciones que él consideró las más adecuadas a su idea.

El sueño de Pablo Refojos de ver su obra publicada le ha supuesto realizar una inversión, que en su caso ha sido decidida. El buenense ha destinado un total de 2.500 euros para la edición de un millar de ejemplares de su novela (la editorial le ha regalado otros cien). “Tenía la opción de lanzar menos libros, pero es una apuesta personal y ya que lo he hecho...”, razona. El libro costará 15 euros y según sus cálculos, “con vender algo menos de la mitad ya podría recuperar la inversión”. El coste de la novela es de 15 euros y Refojos ha iniciado ya su distribución. “Está en Amazon y en otras plataformas, además de en las librerías de Bueu. Espero que a partir de la próxima semana pueda encontrarse también en las librerías de Cangas y Moaña e intentar salir de O Morrazo, aunque eso ya es más difícil”, manifiesta.

Para dar a conocer su obra también está previsto hacer una presentación de la misma, aunque admite que “esto está todavía un poco en el aire”. Las nuevas restricciones por la incidencia del Covid-19 hacen que la fecha aún no esté fijada. “Me hace ilusión interactuar con la gente, que sepan el porqué de esto”, afirma. Admite que le cuesta encasillar su creación en un único género, pero si tuviera que hacerlo se decantaría por “una novela de aventuras”. En ella a los protagonistas de la historia les regalan unos gatos que pronto empiezan a mostrar características extrañas, desvelándose por el camino una trama que entronca con el pasado. “Hay gente que dice que es un libro más adaptado para la gente joven, pero yo lo veo para todas las edades”, dice.

Lo que tiene claro Pablo Refojos es que su aventura con el oficio de escribir no acabará aquí. “Me gusta este mundo y quiero seguir aprendiendo”, apunta. Lo hará, de momento, desde su Bueu natal, en donde ha tenido que acostumbrarse nuevamente al uso de la mascarilla, prácticamente desterrada en China. “Desde junio o julio no ves mascarillas casi por ningún lado. solo la usamos en el transporte público y la gente hace vida normal.”, señala, ahondando que “tienen muy controlada la enfermedad y si aparece algún caso no se cortan en cerrar inmediatamente la ciudad o provincia que sea”.

Ha decidido aparcar la experiencia china. a pesar de reconocer estar “muy contento tanto con el proyecto que estábamos haciendo como con la empresa”. Las razones son eminentemente familiares y personales. “China tiene ahora mismo unas medidas muy duras para la entrada de personas. Si renovaba tenía que estar un año entero sin poder salir, ni siquiera en Navidades, porque si salía ya no podría entrar de nuevo”, explica. Eso suponía, asimismo, que tampoco su novia podría unirse a él en el gigante asiático. “Es una pena porque estaba muy a gusto, pero confío en que cuando mejore la situación pueda incorporarme a otro proyecto el próximo año”, sentencia.

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