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O MORRAZO

La Mancomunidad llega al final del contrato de la basura sin el rescate y opta por la prórroga

La junta de gobierno, que se reúne en Moaña, decidirá sobre la renovación a la actual empresa Urbaser | Una cláusula permitiría que siga hasta un máximo de 12 meses

Un camión de la recogida de la basura en Cangas

Un camión de la recogida de la basura en Cangas

El contrato de la recogida de la basura que gestiona la Mancomunidad de Concellos do Morrazo en Cangas, Moaña y Bueu a través de una empresa concesionaria, llega a su fin -concluye el viernes 30 de octubre-, y la junta de gobierno decidirá hoy qué hacer, debido a que ya se agotaron las dos prórrogas permitidas cuando se adjudicó la concesión en abril de 2010, que era por ocho años y dos prórrogas. La Mancomunidad, que preside la alcaldesa de Moaña, Leticia Santos, en un cargo que es rotatorio cada dos años entre los tres municipios, debe buscar el amparo de alguna cláusula que permita recurrir a una nueva ampliación del contrato ya que se ha llegado a la finalización sin haber llegado al rescate del servicio para que vuelva a ser municipal, como habían planteado como meta algunos gobiernos locales, y tampoco sin un pliego de condiciones para convocar un nuevo concurso en el caso de optar por seguir con la gestión indirecta. La presidenta asegura que “tal y como están las circunstancias, lo más probable será prorrogar el contrato, aunque hoy hay que definir por cuánto tiempo y en qué condiciones”.

El coste del contrato es de 1.667.046 euros, según consta en los presupuestos de este año de la Mancomunidad.

El expediente de finalización del contrato de la basura figura en el punto tercero del orden del día de la junta de gobierno que tratará también la aprobación de la Conta Xeral de 2019 y la aportación de los concellos al Plan de desarrollo turístico de la Mancomunidad con una cuota de 8.000 euros cada uno.

Fuentes consultadas señalan que la Mancomunidad podría acogerse a una cláusula del contrato que recoge que la empresa concesionaria tiene la obligación de permanecer hasta que entre la nueva contratación siempre y cuando por un plazo máximo de 12 meses. Ello permitiría ampliar el contrato un año más a la actual empresa concesionaria, que en estos momentos es Urbaser, desde que adquirió los derechos de contratos de Recolte y se le cedió el servicio en abril pasado, en pleno estado de alarma.

La segunda prórroga se realizó en abril de 2019 cuando presidía Cangas

Recolte -antes GSC- llevaba como concesionaria del servicio de recogida y transporte de residuos desde abril de 2010, cuando se adjudicó el concurso que había convocado la Mancomunidad. Fue la única empresa presentada. Bajo sus 10 años de explotación, la empresa lusa mejoró el servicio, con la renovación de maquinaria, contenedores y mejoras en la planta de A Portela. La recogida de la basura vivió momentos de paz laboral y de buen funcionamiento, aunque con las trabas habituales de los retrasos en el pago por parte de la Mancomundiad, por aquel entonces sujeta a un plan de ajuste debido a la gran deuda que arrastraba. Ahora ya está saneada.

Rescate imposible

El rescate del servicio por los concellos se ve, según las fuentes consultadas, improbable a corto plazo, ya que se trata de un servicio muy complejo. De hecho en la segunda prórroga del contrato a Recolte, que se firmó en abril de 2018 siendo presidente de la Mancomunidad el alcalde de Cangas, Xosé Manuel Pazos, reconocía que el nuevo expediente de organización del servicio no está rematado, por las dudas respecto a la legislación de residuos y, según el informe técnico que aportaba, los inminentes cambios en la normativa sectorial europea, estatal y autonómica sobre la gestión de los residuos domiciliarios. El objetivo, tal y como se argumentaba, era convertir a Europa en una sociedad eficiente en el uso de los recursos, que produzca menos residuos, para sustituir la economía de producir, consumir y tirar por otra circular de reincorporación de los residuos al proceso productivo.

La presidenta señala que hay que definir por cuánto tiempo y en qué condiciones

Lo cierto es que el nuevo servicio debe de cumplir con unos objetivos de reciclaje muy ambiciosos. Las nuevas reglas en este sentido marcan unas tasas de reutilización de basura a nivel municipal, según se desprendía en la propuesta de aquella prórroga, del 55% en 2025; el 60% en 2030 y el 65% en 2035. En O Morrazo los residuos urbanos que se reciclan no llegan al 30%, aunque se ha avanzado mucho gracias al Plan revitaliza de la Diputación con ayudas al compostaje comunitario e individual.

Para el 1 de enero de 2025, los países de la UE deberían tener establecido un sistema de recolección separado para textil y residuos peligrosos en los hogares y para el 31 de diciembre de 2023, los biorresiduos se recogerán por separado o se reciclarán en la fuente a través del compostaje doméstico; y de forma adicional a la recogida que existe para cartón, vidrio, metales y plástico. Para todos los envases, los objetivos de reciclaje son del 65% para 2025; y del 70% para 2030 y se establecen cuotas específicas de plástico (50 y 55%, respectivamente), madera (25 y 30%), metales ferrosos (70 y 80%), aluminio (50 y 60%), vidrio (70 y 75%) y papel y cartón (75 y 85%).

En marzo de este año, en la Mancomunidad se estaban recogiendo 2.062.020 kilos de residuos urbanos, con un incremento del 16% con respecto al mismo mes del año anterior, también debido al confinamiento por el coronavirus en los domicilios; 54.160 kilos de envases; 82.965 kilos de papel (107.140 en el mismo mes del año anterior sin pandemia) y 72.250 de vidrio (un 18% menos que el año anterior debido al cierre de locales de hostelería).

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