El "Raspita" es uno de los barcos con base en Cangas que comenzó ayer la campaña de invierno y decidió probar suerte en la zona de Rodeira. "Es solo el primer día, pero la cosa parece que no pinta bien", explicaba su patrón, Albino Rosendo, nada más pasar por el punto de control situado en puerto cangués. En su caso consiguió completar el cupo que tenía autorizado, que incluía cuatro kilos de almeja babosa, otros cuatro de rubia y dos de carneirón. "Pero fue después de cinco horas y media de trabajo. Lo normal en la primera semana sería acabar en un par de horas, pero hoy [por ayer] hubo que estar hasta las 13.30 horas", contaba.

Una sensación que parece compartir el resto de la flota que ayer trabajaba en Rodeira. "Si alguien cogiese pronto la cuota aún puedes pensar que hay recurso. Pero todos estuvimos hasta última hora y si se queda todo el mundo es porque no hay", argumenta. "El mar está raro, pero no solo en este trabajo, sino en todas las artes", sentencia Albino Rosendo.