Parece que vivimos en un estado de precampaña electoral en Cangas. En los plenos -se puso de manifiesto el viernes en Cangas- hay una tensión impropia de a estas alturas de mandato y la palabra municipalización está en boca de la izquierda como si fuese una invocación a algún espíritu o genio político encerrado en alguna lámpara mágica. Así, desde ACE hasta Avante!, pasando por el BNG, están convencidos de que la municipalización salvará a los concellos. Y por eso se habló el viernes sin rubor de municipalizar el Servicio de Axuda no Fogar, con un presupuesto anual de casi un millón de euros y de 64 personas trabajando, y de que el Concello se hiciese cargo de la piscina municipal. Aseguran que si no se planteó antes es porque la Ley Montoro lo impedía. A este ritmo el Concello de Cangas va a tener más funcionarios que la Xunta de Galicia. Con este leitmotiv el pleno aprobó el viernes el pliego de condiciones del contrato del Servicio de Axuda No Fogar, con la abstención de Avante y Partido Popular!. La oposición volvió a traer a colación el informe de Intervención, en el que señala que el precio de las horas sigue siendo menor al que marca el mercado, fijado en 15 euros. El pliego señala 14,85 euros la hora para días laborables, pero llega a 18,67 euros para festivos y domingos.

"Non quero ser borde, pero ao millor hai que vir máis polo Concello". Son las palabras con las que el alcalde de Cangas, Xosé Manuel Pazos (ACE) recibía a puerta gayola la moción de la formación política que lidera Ánxela Vizoso y que consistía en una dura crítica a las medias que el departamento de Mobilidade, que dirige el propio alcalde, había puesto en marcha en verano para restringir el acceso a las playas. Ánxela Vizoso las consideró un fracaso absoluto e hizo énfasis en la necesidad de elaborar un Plan de Mobilidade Urbán Sostible (PMUS). La portavoz de Avante! trataba de que el regidor local hiciese autocrítica y reconociese la falta planificación con la que se había actuado y la ineficacia de las medidas. Después de ver que BNG y PP opinaban lo mismo, Pazos entró en ebullición. Calificó la moción de Avante! como un brindis al sol, se ratificó en las medidas restrictivas, insistió en que la prueba de que habían funcionado es que no hubo que desalojar ninguna playa y que la copia de las tarjetas de autorización, si bien era posible, no servía de nada, porque la matrícula está en la base de datos de la policía. Y ahí dijo. "E que non saben do que falan". Prosiguió con que el coste de las restricciones no fueron más que la colocación de las señales y mencionó lo difícil que era patrullar 38 playas con los medios que se tienen. También mencionó que no hubo quejas de los vecinos y anunció que la próxima semana presentaría el PMUS a los todos los grupos. Ánxela Vizoso no salía de su asombro. Consideraba imposible que el alcalde insistiera en que las medidas habían sido un éxito y pedía un poco de autocrítica. Aquí, el gobierno bipartito (ACE-PSOE) se quedó solo.